La sociedad recibe el adiós de Aguilar entre la comprensión y las dudas
Julio Anguita considera que la alcaldesa ha perdido “credibilidad”, Merino cree que no ha cumplido sus propuestas y Trigo estima que su marcha será buena · Muestras de respeto en todos los ámbitos
Miles de cordobeses se desayunaron ayer con una de las noticias políticas de mayor calado de los últimos años: la decisión de la hasta ahora alcaldesa de Córdoba, Rosa Aguilar, de aceptar la propuesta del nuevo presidente de la Junta para hacerse cargo de la Consejería de Obras Públicas y abandonar así la Alcaldía de la ciudad, que ha ocupado desde 1999 o, lo que es lo mismo, dos mandatos y medio. Muchos hablaban de que era algo –su acercamiento al PSOE– hasta cierto punto esperado, pero lo cierto es que en la mayoría de los casos cogió de sorpresa y causó un fuerte impacto y dudas sobre la situación en la que queda ahora la gobernabilidad de la ciudad.
Dicho estupor se extendió por todos los puntos de la ciudad y las reacciones no se hicieron esperar desde todos los ámbitos, desde la economía hasta la cultura pasando por la educación, la sanidad, la justicia o el movimiento asociativo. También el mundo político, como es lógico, notó el seísmo y muchos políticos ya retirados o situados en la segunda línea se posicionaron y valoraron la decisión de la ya ex alcaldesa de abandonar su puesto a mitad de mandato. Incluso tres de los cuatro ex regidores que antecedieron a Aguilar en la Alcaldía durante el actual periodo democrático accedieron a comentar para El Día la que es, probablemente, la noticia política local del último lustro.
El más comprensivo con la posición de Rosa Aguilar fue Herminio Trigo, que ya a mediados de los años 90 decidió abandonar las filas de IU para integrarse pasados los años en el Partido Socialista. No obstante, Trigo reconoció que la gestión de Rosa Aguilar ha tenido luces y sombras y que su marcha deja una sensación de inestabilidad en el Ayuntamiento cordobés que él espera, en todo caso, que se resuelva en un breve espacio de tiempo. Más duros, por contra, fueron Julio Anguita, uno de los grandes líderes que ha tenido Izquierda Unida en su historia, y Rafael Merino, el único alcalde del PP que ha gobernado la ciudad desde la Transición. Anguita sostuvo que la noticia “no le ha sorprendido”, ya que la sitúa “en el lugar en el que llevaba instalada desde hace años”. En todo caso, agregó que su posición no perjudica “en ningún caso” la imagen de IU, sino que la “verdadera imagen perjudicada” es la de la propia Aguilar, que “ha perdido su credibilidad tras haber afirmado durante años que su prioridad era Córdoba y finalizar así su mandato”.
Merino explicó por su parte que cree que la gestión de Aguilar en estos años ha sido voluntariosa, pero que aún así ha resultado mala a su juicio para la ciudad dado que no se han podido desarrollar los grandes proyectos. Para Merino, la marcha de la alcaldesa sí tiene un análisis positivo: que abre las puertas de un gobierno popular liderado por José Antonio Nieto, algo que, por lo pronto, parece que tendrá que esperar.
Aparte de los ex alcaldes, también los cargos socialistas de la provincia analizaron la marcha de Aguilar y algunos de los que en otro tiempo fueron duros contricantes desde la oposición municipal, como el ex edil y hoy senador socialista Antonio Hurtado, se mostró conciliador y ensalzó la labor de la ex regidora en estos años. “Siempre ha hecho un magnífico papel de representación de la ciudad y de unión del tejido social”, argumentó, e incluso le dio la bienvenida a la “familia socialista”. En la misma línea se posicionaron otros cargos del PSOE en la provincia como el presidente de la Diputación, Francisco Pulido, o la delegada del Gobierno de la Junta, Isabel Ambrosio. Ambos consideraron un acierto que Griñán haya pensado en Aguilar para hacerse cargo de Obras Públicas y aprovechar así su dilatada experiencia en la política local.
A esa buena acogida también se sumó un antiguo socio de gobierno de Aguilar, el socialista José Mellado, que fue su primer teniente de alcalde en el mandato 1999-2003. El ex edil de Urbanismo consideró que los años de Rosa al frente de la Alcaldía han sido positivos para la ciudad.
Ya fuera de la política, en ámbitos como la economía, el deporte, la educación o la cultura, se recibió con suma cautela la marcha de Rosa Aguilar a la política andaluza y al entorno del PSOE y la totalidad de las personas consultadas por este diario coincidieron en un mensaje común: el profundo respeto por la decisión de la ex alcaldesa y el deseo de que su estancia en Obras Públicas sirva para relanzar la ciudad. Aún así, el balance de la gestión de la hasta ahora regidora sí que obtuvo valoraciones diversas que se podrían resumir así: una notable capacidad para el diálogo con todos los sectores pero acompañada de una manifiesta dicultad para sacar adelante los grandes proyectos que ella misma había planteado. Expresiones como una época de “claroscuros” o de “luces y de sombras” resultaron muy habituales. En general, también se señaló que Aguilar tuvo una etapa más brillante en sus primeros mandatos, pero que desde las últimas elecciones, cuando tuvo que volver a reeditar su pacto con el PSOE, “ha estado desaparecida”, como resumía el presidente del Colegio de Médicos.
La sociedad cordobesa, en fin, fue deglutiendo durante la larga y calurosa jornada de ayer una noticia repentina que pone fin a una etapa de la política municipal y que abre ahora numerosas incógnitas. La primera: ¿quién la sustituirá hasta el final del mandato? Ocaña, casi seguro. La segunda: ¿quién logrará mayoría de gobierno en 2011?. Ese es el futuro de la vida municipal. Aguilar ya es el pasado.
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