Una ruta por la Montilla de San Juan de Ávila

CONGRESO INTERNACIONAL DE SAN JUAN DE ÁVILA

El Ayuntamiento montillano ha diseñado un itinerario que recorre lugares importantes de la vida del santo y que incluye el Llano de Palacio, el convento de Santa Clara, la iglesia de Santiago, su casa y su basílica-santuario.

Una ruta por la Montilla de San Juan de Ávila
Una ruta por la Montilla de San Juan de Ávila
El Día

25 de abril 2013 - 07:16

El Ayuntamiento de Montilla ha diseñado la Ruta Avilista, en la que incluye los lugares que formaron parte de la vida del Maestro de Santos en sus años en la ciudad de la Campiña Sur. La visita a la Montilla Avilista comienza en el Llano de Palacio, una pequeña plaza que antecede el edificio que a mediados del siglo XVI era residencia de los marqueses de Priego. Precisamente, fueron los titulares de la Casa de Aguilar quienes avalaron la llegada de San Juan de Ávila a Montilla para dirigir espiritualmente a sus hijos y ser confesor de las monjas de Santa Clara.

El convento de Santa Clara, situado a escasos 50 metros del Llano de Palacio, es la segunda parada de la ruta. Declarado Monumento Histórico Nacional, fue edificado en el siglo XVI por mandato del primer marqués de Priego. Iglesia con portada gótico-plateresca, puerta con artesonado mudéjar y retablo mayor churrigueresco (siglo XVIII), su fachada exterior junto al Arco de Santa Clara es uno de los más bellos rincones de Montilla. Santa Clara también fue el lugar elegido por San Francisco Solano -patrono de Montilla- para predicar, conservándose en este convento algunas de sus reliquias más emblamáticas.

Tras abandonar Santa Clara, la ruta sigue las huellas de San Juan de Ávila visitando el que fue su hogar durante los 15 años que vivió en esta ciudad (1554-1569). La Casa Oratorio de San Juan de Ávila fue la residencia montillana del santo hasta su muerte en 1569. Instituida por los marqueses de Priego desde 1547, fue levantada junto a la ermita de la Paz. La casa, de dos cuerpos y con dos patios, mantiene el aspecto y la decoración contemporánea a la vida de San Juan de Ávila. También dispone de un patrimonio de piezas de reliquias, pinturas y esculturas del siglo XVI, XVII y XVIII. En su visita se puede comprobar cómo era la vida del patrón del clero.

Ascendiendo por la calle Gran Capitán, el itinerario avilista hace escala en la parroquia de Santiago, lugar habitual del santo en sus apariciones públicas. Especialmente fueron seguidas sus predicaciones durante la octava del Corpus. La iglesia parroquial de Santiago se levanta sobre lo que se cree pudo ser una mezquita. A mediados del siglo XIII, tras la conquista de la ciudad en el año 1240, fue consagrada al culto cristiano. En el siglo XVI se transforma con un estilo gótico-mudéjar, edificándose las actuales capillas, usándose para ello piedra procedente del antiguo castillo del Gran Capitán, derribado en 1508. En los siglos XVII y XVIII fue de nuevo transformada, adquiriendo un estilo barroco clásico andaluz.

La última parada de la Ruta Avilista es la de la Basílica-Santuario del Maestro de Santos. La primitiva iglesia de la Encarnación de un colegio jesuita fue fundada en 1568 con la ayuda de los marqueses de Priego, la mediación de Francisco de Borja y la presencia de Juan de Ávila, quien pidió ser enterrado en ella, como así se hizo un año después. Como la iglesia se quedó pequeña, los jesuitas decidieron construir una mayor en 1726, al estilo típico de la Compañía de Jesús, pero las obras no llegaron a su fin al producirse la expulsión de los jesuitas en 1767. Después de la desamortización de Mendizábal, pasó a propiedad privada, hasta que Francisco de Alvear y Gómez de la Cortina, VI conde de la Cortina, gran mecenas local, compró el terreno y el inmueble y terminó la iglesia, conservando la planta del modelo jesuita y entregándola a la Compañía de Jesús, que la abriría al culto en 1944. En su interior, el templo alberga los restos de San Juan de Ávila en el Arca del Testamento y un sepulcro de la Casa de Aguilar. Entre sus pinturas destacan un ángel de la guarda atribuido a Valdés Leal, un Santo Domingo, atribuido a Zurbarán, una Virgen de la Paz, de autor anónimo del siglo XVI, y varias atribuciones a Vicente López.

La antigua iglesia de la Encarnación y posteriormente Santuario de San Juan de Ávila fue elevada a la categoría de basílica menor por decreto De titulo Basilicae Minoris con fecha 20 de junio de 2012, firmado por el prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, el cardenal español Antonio Cañizares Llovera, meses antes de que San Juan de Ávila, patrono del clero secular español, fuera nombrado Doctor de la Iglesia Universal, el 7 de octubre de 2012.

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