Loco por la música

De nuestro patrimonio: el flamenco

  • Córdoba acoge cada año uno de los encuentros que la distinguen de otras ciudades, como es La Noche Blanca del Flamenco; habría que buscar fórmulas para convertirla en un festival

Una de los conciertos de la Noche Blanca del Flamenco Una de los conciertos de la Noche Blanca del Flamenco

Una de los conciertos de la Noche Blanca del Flamenco

EL patrimonio cordobés entremezcla lugares peculiares, arte musical o gastronomía, entre otras cosas, que nos caracterizan como provincia rica susceptible de ser visitada y “explotada” social y turísticamente. Es sumamente importante saber valorar e identificar qué constituye nuestro patrimonio para poner en valor potencial cultural y estratégico de nuestra ciudad y provincia.

Comenzaremos hablando del Flamenco como expresión artística mayoritaria de esta zona de España que es Andalucía y que se ha ido exportando a otras tierras por su rítmica y expresiones sentimentales y últimamente en boca de todos creando opiniones sobre si los artistas en boga que se “autotitulan” herederos del flamenco hacen o no honor a este arte.

En sus orígenes, el flamenco era sólo cante. Con el tiempo se fue implantando el baile y la música, inicialmente con la guitarra flamenca, la cual no es igual que la conocida guitarra española y mucho más recientemente se le añadió la percusión del conocido cajón flamenco, que es originario del Perú y que llegó a estas tierras en los años 80 del siglo pasado traído por un grande: Paco de Lucía.

No existe duda de que este género es fruto de las influencias que ha recibido de culturas anteriores, como los cantos populares y música tradicional de Andalucía, los cantos gregorianos de las sinagogas judías, los sonidos de la música árabe y los ritmos africanos. Esta teoría queda atestiguada en el libro Historia del Baile Flamenco, de José Luis Navarro García, en el que deja patente que el flamenco –y en especial su baile– proviene de la cultura andaluza, gitana y africana.

El flamenco es resultado de una mezcla multicultural y se caracteriza por su poderío para irradiar emociones, para expresar las vivencias emocionales del pueblo. La gracia, la picardía, la elegancia y la frescura son de influjo andaluz; el genio y el brío interpretativo provienen del mundo gitano y los movimientos y el erotismo es descendiente de la cultura africana.

La cultura flamenca está cargada de dolor, alegría, pasión, angustia, amor o desamor, entre otros sentimientos que también se reflejan incluso en el nombre que tienen algunos de estos palos, como son la bulería, la soleá o las alegrías.

Centrándonos en nuestra ciudad, existen diversas peñas flamencas que no están repartidas homogéneamente por la capital, habiendo concentración en algunas zonas por tradición cultural, cercanía popular u otros motivos. Al margen de esto, lo que considero más importante es que ninguna otra ciudad del mundo acoge un evento tan original como el que lleva a cabo Córdoba en La Noche Blanca del Flamenco.

En el mes de junio, cuando se presupone que las temperaturas aún no son tórridas, durante toda una noche, Córdoba se llena de acordes, pasos y voces en las calles y plazas, tabernas y esquinas.El arte flamenco más puro se entremezcla con producciones y propuestas que fusionan el arte jondo con otros ritmos más vanguardistas o diferentes para crear una magia incomparable de arte, gastronomía, poesía y teatro.

En esa noche fantástica, nuestra ciudad de los califas se convierte en un inmenso escenario, por el que han pasado las figuras más importantes del flamenco. Es una pena que solo sea una noche, clamorosa, bella intensa, pero solo una.

Creo que deberían buscarse formulas para extender esta noche y convertirla en un Festival de varias noches donde no solo el ciudadano cordobés pueda disfrutar, sino que se convierta en un atractivo patrimonial y turístico que consiga pernoctaciones y se establezca como un referente más de nuestra ciudad y de su belleza patrimonial.

El Flamenco ha sido declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco y son pocos los que, de una manera planificada, vienen a Córdoba a disfrutar del Turismo del Flamenco. Sería una excelente idea fomentar el “turismo flamenco”, un plan que de forma preparada y renovada ayude al visitante a adentrarse en el tesoro cultural y festivo que tenemos aquí y supone el flamenco, que interactuando con el “patrimonio gastronómico”, parte indisoluble de la cultura popular y basado en la conocida dieta mediterránea, colma de olores y sabores típicos el ambiente.

Es una realidad triste que muchos de los habitantes y visitantes turísticos no hagan un paréntesis para visitar algunos de los lugares más interesantes –patrimonialmente hablando– que tiene nuestra ciudad, como el Centro de Interpretación del Flamenco Fosforito en la conocida plaza del Potro. Su situación geográfica es perfecta como reclamo turístico, interactuado en la misma plaza con el Museo Julio Romero de Torres.

Este centro, como idea conjunta es magnífica, pues hace un recorrido en su planta baja por diversos temas como la historia del flamenco, sus principales referentes, etc. Las recreaciones interactivas de ritmos, palos, cante, etc, son muy útiles para estudiosos y melómanos flamencos, pero también para visitantes neófitos sobre la figura de un grande del arte jondo. Indiscutiblemente, el Patrimonio Cordobés también tiene otras fuentes de expresión.

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