El nivel 0 dispara el turismo en Córdoba

Turismo

Miles de turistas toman las calles de la ciudad en el primer día de un puente de hoteles llenos y en el que no hay restricciones por la pandemia

Turistas por una de las calles de la Judería.
Turistas por una de las calles de la Judería. / Juan Ayala

Primer día del puente del Pilar y primer día de bulla turística con el nivel 0 de alerta –o sin restricciones– por la pandemia. Las previsiones hoteleras, según el Ayuntamiento, hablan de que los hoteles van a estar colgando el cartel de “casi llenos”. Desde primera hora de la mañana, la calle Magistral González Francés y todo el entorno de la Mezquita-Catedral empieza a ser un continuo goteo de turistas, que roza la marabunta cuando apenas se ha llegado al mediodía.

Turistas que empiezan por cumplir con el ritual de pedir el pincho de tortilla –a 2,30 euros– y la cerveza en el Bar Santos. Las amigas Soledad Cervantes y Mercedes Oropesa han cumplido con ese ritual antes de visitar la Mezquita-Catedral. Han llegado desde Alicante. “Estaremos solo un día, ya que vamos a visitar también Sevilla y Granada en este puente. Vamos a intentar ver el máximo de monumentos posibles”, cuenta Soledad, mientras en el Patio de los Naranjos, unos minutos después, una guía, con un réplica de un cuadro de Julio Romero de Torres en la mano cuenta detalles de la vida del pintor y de la Chiquita Piconera a un grupo de unas 20 personas que se han desplazado desde Burgos.

Turistas por las inmediaciones de la Mezquita.
Turistas por las inmediaciones de la Mezquita. / Juan Ayala

A pocos metros de allí, un grupo de seis personas, que acaban de sacar la entrada para disfrutar del monumento más visitado por los turistas en Córdoba, espera su turno entre selfis y dialogando en catalán. “Venimos de Tarragona”, cuenta Martín Ruiz, uno de los integrantes del grupo. “En Córdoba vamos a pasar dos días”, detalla. “Somos músicos y tenemos un grupo llamado Grupo Loren, lo puedes buscar en internet, vamos a actuar en Cádiz, estamos de vacaciones y vamos a estar, además de en Córdoba y en Cádiz, en Sevilla”, añade José Loren, quien explica que “cada año solemos bajar; Córdoba tiene un color especial, nos gusta mucho el Sur, hemos bajado hasta en pandemia”.

Lola Buey, Lourdes Merino y Juan Pablo González.
Lola Buey, Lourdes Merino y Juan Pablo González. / Juan Ayala

En el Patio de los Naranjos, como en la Judería, los turistas demuestran que se viven otros tiempos de pandemia, muchos de ellos sin mascarilla, que solo usan para entrar en la Mezquita-Catedral, otros monumentos o en interiores de tiendas. Sentados en la fuente del Patio de los Naranjos y leyendo en una guía la historia del que es el primer templo de la Diócesis están Juan Pablo González, Lourdes Merino y Lola Buey. Ellos han llegado “desde Valladolid”, cuenta él, “y estaremos todo el puente en Córdoba”, añade. “Queremos ver, además de la Mezquita, el Alcázar de los Reyes Cristianos, los patios, Medina Azahara, el barrio judío...y lo que surja”, apunta Lourdes. Al contrario que el grupo de Tarragona, ellos no suelen visitar Córdoba con frecuencia. “Yo sí visite Córdoba cuando era niña”, explica Lourdes. “Yo he venido dos o tres veces a Córdoba”, comenta Lola.

Lola se llama también, pero se apellida Gálvez, una cordobesa que ha aprovechado la mañana junto a su marido, Mario Caballero, para ir de turismo con su hermana, Aurora, y su cuñado, Germán Villaescusa, llegados de Madrid. “Queríamos traerlos a visitar la Mezquita, mi cuñado no la conoce aún, luego nos iremos de patios a San Basilio”, apunta.

Las guías Pilar De Gabriel y Belén Gómez.
Las guías Pilar De Gabriel y Belén Gómez. / Juan Ayala

Germán le compra, ya en la calle Magistral González Francés, un décimo de lotería de Navidad a un lotero que anuncia que lleva las terminaciones “13, 69 y 17 de Lotería de Córdoba” antes de pasar junto a Belén Gómez y Pilar De Gabriel. Ellas son guías o “intérpretes del patrimonio” de Córdoba A Pie. “Hoy tenemos la marabunta de grupos”, insiste Belén. “Hemos entrado ya con cinco en la Mezquita, independientemente de los que han salido para el Alcázar de los Reyes Cristianos y la Judería, que han sido otros cuatro”, añade.

Córdoba A Pie muestra al turista desde la Mezquita hasta la Judería, “con la Sinagoga, el Alcázar, la parte de la Axerquía, los patios...”, apunta Belén, quien cuenta que “los grupos ahora son de unas 30 personas, aunque intentamos que sean de unas pocas menos para ir algo más relajados”. Las guías explican que se nota muchísimo la afluencia turística ante la bajada de incidencia de la pandemia. “Ahora tenemos muchísima más gente que antes. Antes, aunque tuviéramos un aforo mucho más pequeño, ni siquiera se llegaban a completar los grupos”, puntualiza Belén. “Además, la mitad de la plantilla estábamos sin trabajar. Ahora nos faltan compañeros”, incide.

La alta demanda de visitas guiadas hace que el presidente de la Asociación Guías-Intérpretes de Turismo, Luis Álvarez, vuelva a la Mezquita para trabajar con un nuevo grupo. “El día se presenta con todo el turismo español del mundo, el nivel de alerta ha bajado y los españoles, que somos valientes –que nos echamos a la calle y que nos gusta salir– están llenado lugares como el Patio de los Naranjos para visitar la Mezquita”, insiste. Luis habla de que el lugar está “tremendamente masificado” de turismo español y que “el tema” turístico internacional “es una historia diferente”. “El turismo internacional está hoy como estaba hace una semana y como estará la semana que viene, recuperándose, pero muy al ralentí”, incide.

Los guías Laura Cabrera y Luis Álvarez
Los guías Laura Cabrera y Luis Álvarez / Juan Ayala

El presidente de los guías-intérpretes sostiene que “todo lo que es el turismo masivo americano y europeo, como el alemán, el italiano o el francés, está al ralentí; está viniendo en grupos pequeños, cuando hace mes y medio no venía en absoluto, estaba completamente muerto”. Él acaba de guiar a seis personas extranjeras y sus compañeros también están haciendo lo propio con otros grupos pequeños. Luis añade que el turismo oriental sigue “igual de muerto” que estaba hace año y medio. “No hay vuelos y no hay turismo”, puntualiza. “Hoy hay muchísimo trabajo y por eso estoy aquí”, apunta.

Algo menos de trabajo, pero del que no falta, es el que tiene Álvaro Gimena, responsable de la tienda de souvenirs del número 18 de la calle Deanes y que coincide con lo argumentado por Luis Álvarez sobre la bulla turística. “Se ve movimiento, se ve gente, se cumplen las previsiones que había para el puente; con lo que estoy viendo espero que el puente sea bueno, la gente tiene ganas de salir”, comenta tras despachar a una clienta llegada de Palencia. Álvaro comenta que hasta septiembre el turismo internacional era muy escaso “y ya se empiezan a ver grupitos de turistas europeos; algo que estoy notando en la tienda con más ventas”, explica antes de atender a una pareja de alemanes.

El vendedor  de Souvenirs Deanes, Álvaro Gimena.
El vendedor de Souvenirs Deanes, Álvaro Gimena. / Juan Ayala
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