Córdoba

La merienda de una nutria bajo el Puente Romano de Córdoba

  • Una colonia de este mamífero vive desde hace años en el río Guadalquivir 

Momento en el que la nutria devora el barbo. Momento en el que la nutria devora el barbo.

Momento en el que la nutria devora el barbo. / Pepe Larios

A su paso por Córdoba, el río Guadalquivir no deja de sorprender por las numerosas especies que viven en él. Entre todas ellas, una familia de nutrias que viven en el entorno del Puente Romano y los molinos que vigilan su paso por la capital desde hace siglos. 

Se trata de un grupo de entre cuatro y seis ejemplares que llevan en esta zona varios años y que no tienen reparo alguno en hacer una vida corriente de nutria. Es decir, que como mamífero carnívoro que es, pues también tiene que alimentarse. Y, ¿de qué lo hace? Pues de los barbos y de las carpas que transitan por el río. 

Pepe Larios es un histórico ecologista de Córdoba, conoce a este grupo simpar de nutrias cordobesas y ha facilitado a el Día las fotografías que ha hecho de estas nutrias en las últimas semanas, entre ellas, una en la que se puede ver cómo uno de estos ejemplares devora literalmente a la hora de la merienda "un barbo gigante" en pleno esplendor. 

La fotografía que abre esta información, según ha explicado, fue tomada el pasado 27 de febrero alrededor de las 17:15 "entre el Puente Romano y los molinos". Aquella vez, ha continuado, "era la tercera vez en la semana que se habían visto las nutrias". Se trata de una colonia de nutrias que es "una familia estable que vive en la zona de los Sotos de la Albolafia".

Una nutria tras cazar al barbo. Una nutria tras cazar al barbo.

Una nutria tras cazar al barbo. / Pepe Larios

Larios ha detallado también que para cazar a este gran barbo la nutria, al igual que este pez, "se pone a contracorriente" -cada uno por un motivo distinto- hasta que consigue hacerle presa y lo devora. En el menú de este ejemplar también se encuentran las carpas y los cangrejos de río. 

Otro de los datos que ha ofrecido es que este mamífero que se deja ver con total normalidad en el río Guadalquivir -también las ha visto a la altura de la plaza del Potro- para sorpresa de muchos y que pesa entre siete y diez kilos, mientras que de cabeza a cola mide casi 150 centímetros. 

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