Mar Rodríguez Vacas, escritora: "En la Antigua Roma, Helena empujó a quien tuvo que empujar"

Entrevista

La escritora cordobesa vuelve a la escena con su tercer libro, 'Helena, la luz de Roma', en el que aborda la figura de una mujer fundamental en la historia

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Mar Rodríguez Vacas con su nuevo libro
Mar Rodríguez Vacas con su nuevo libro / Juan Ayala

Existen muchos amantes de la antigua Roma, pero pocos como Mar Rodríguez Vacas. Ella se siente parte de esos episodios históricos que han trascendido hasta la actualidad y considera que no hay otra forma que compartir ese conocimiento que escribiendo un libro sobre Helena, madre del Emperador Constantino que vivió en épocas de crisis, fue protagonista de grandes cambios e incluso tuvo un papel muy relevante en su viaje a Tierra Santa. Después de bucear por El olivo de los Claudio y anotar Eso no estaba en mi libro de historia del ballet clásico, llega de la mano de Almuzara con Helena, la luz de Roma.

Pregunta.Viene de escribir sobre ballet y vuelve a recalar en Roma, después de 'El olivo de los Claudio', ¿cómo ha sido el regreso a esa Roma en crisis?

Respuesta.En realidad, yo nunca me voy de Roma. Me gusta tanto que siempre estoy ahí. Hice ese paréntesis porque era una deuda que tenía con el ballet clásico por mi trayectoria, pero siempre he estado allí, no puedo hablar de un regreso. Además, la idea de Helena es anterior, pero la paré para hacer el libro del ballet. Para mí, escribir sobre Roma es emocionante porque escribo lo que a mí me gustaría leer.

P.¿Qué capítulo de la historia de Helena cree que es el más desconocido?

R.Bueno, los hitos más importantes sí los conocemos, pero luego tiene una vida desconocida donde tuvo un papel fundamental con su esposo, Constancio Cloro. Cuando este fue ascendiendo en la escala militar, se separó de ella justo antes de que lo nombraran César, y ahí desaparece del ambiente público. Vuelve a la escena cuando fallece y las tropas nombran emperador a Constantino. Tuvo mucho que ver con esa parte de utilizar la figura de Dios para provocar un cambio en Roma y poner al Imperio a su favor. Ella ayudó a su hijo a ir conquistando territorios y poder, se ayudaron del cristianismo para lograrlo. Si no lo hubiera hecho, hoy no estaríamos en la plaza de San Felipe, detrás de la iglesia de San Nicolás.

P.¿Qué otras figuras estuvieron vinculadas en ese proceso?

R.Me gustaría incidir en la figura del obispo Osio de Córdoba, ese personaje sí que es desconocido y es cordobés. Fue asesor principal de Constantino no solo en temas religiosos, sino también políticos. La historia no da una explicación clara de cómo llega a la corte, pero llega y ejerce como consejero, y relevantísimo, al que Constantino le hace mucho caso. Era un hombre de Iglesia, todo eso hace que se conduzca hacia un camino de unidad política y religiosa.

P.¿Por qué fue Helena a Tierra Santa?

R.Tenemos dos muertes que cambian el rumbo de la historia: la de Crispo, hijo de Constantino, y la de su esposa Fausta. Autores, los más paganos, le echan la culpa a Helena de lo de Fausto. Ella crio a Crispo como a un hijo. Para desprestigiarla, se dice que propició la muerta de Fausta. El caso es, que a continuación de estas muertes, ella se marcha a Tierra Santa. Hay varias posibilidades que lo explican: de índole política o bien un viaje que estaba muy de moda para buscar reliquias. También, dicen algunos, que pudo ser un viaje expiatorio de culpa por la muerte de su nieto o nuera.

P.¿Qué ha trascendido de esa travesía?

R. Construyó basílicas, ayudó a comunidades cristianas y a personas particulares a seguir adelante. Excavó, por eso, también es patrona de los arqueólogos, destruyó el templo de Venus que construyeron encima del sepulcro de Jesucristo. Es decir, le debemos muchas cosas y cuenta la historia de la Iglesia que encontró las reliquias del Señor, aunque los autores que viajaban con ella y narraron ese viaje no nombran ese hallazgo. No se sabe lo que pasó ahí. La primera persona que lo nombra es el obispo Ambrosio de Milán. También doy una explicación a todo eso en el libro.

P.Santa, luz..., ¿cómo describe Mar Rodríguez Vacas a Helena?

R.Buena, bondadosa, que se vio arrastrada por los asuntos que le iban sucediendo en su vida y que sólo pudo ser dueña de sus actos muy adulta, cuando su hijo era muy adulto. Entonces, nos encontramos con una mujer que considero que tuvo que ser humilde.

P.¿Nota que siempre se ha intentado hablar mal de mujeres protagonistas en la historia?

R.Sí, se intentaba denostar a la mujer y, en este caso, por un doble motivo. Empujó a quien tuvo que empujar para llevar al Imperio Romano a otra dirección religiosa. Con ellos, se terminó el paganismo, el politeísmo, había motivos para hablar mal de ella. Pienso que tuvo que ser buena, con mucha resiliencia, para aguantar todo lo que la vida le tenía preparado. Pudo ser muy feliz al lado de su hijo. Primero, viéndolo triunfar. Y segundo, haciendo lo que ella deseaba hacer. El cómputo de su vida tuvo que ser muy positivo. 

P.¿Qué papel o rol desempeñaría Mar Rodríguez Vacas en la Antigua Roma?

R.Me encantaría ser una mujer con poder, por lo menos con poder de decisión, aunque no poder real, eso era muy complicado. Soy muy amante de la época de la República, de los últimos cien años, esa guerra social… Ese año 63 antes de Cristo, cuando pasaron tantas cosas. Vivir en el centro de Roma en aquellos años tuvo que ser magnífico. Fue un año muy convulso, el año del consulado de Cicerón, un personaje que me apasiona.

P.¿Le gustaría adaptar el relato a otro formato como el teatro o el ballet, por ejemplo?

R.Lo he pensado yo y lo han pensado por mí. Tengo amigos que se mueven por el mundo del espectáculo y que sueñan con ver El olivo de los Claudio o Helena convertidos en un musical o en una serie. En ese caso, yo tendría que salir, no de protagonista, pero de un figurante perdido. Con eso, sería llegar a más público todavía.

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