¡Larga vida!, Rey(na)
La ficha
**** El Rey de la Farándula. Producción: Lazona. Intérpretes: Ángel Ruiz y Bru Ferri. Música: Bru Ferri. Texto y dirección: Ángel Ruiz. Fecha: viernes, 23 de enero. Lugar: Teatro Góngora. Media entrada.
La penumbra dibuja la silueta de un piano. Dos marcos sin lienzo suspendidos sobre el espacio abierto. El tocador lateral y un cuadro central oculto bajo tela roja orquestan los elementos para dar paso a la ficción que habla sobre una realidad ocurrida siglos atrás y que también podría extrapolarse a nuestro tiempo. La luz se abre a paso marcado por la melodía que suena, El Rey de la Farándula entra en escena y comienza la magia.
Así se llama el último espectáculo creado por Ángel Ruiz que un puñado de público privilegiado pudo ver el pasado viernes sin importar las inclemencias meteorológicas ni la cuesta de enero.
Tomando como referencia la etapa de reinado de Felipe IV, cuando el Imperio español iniciaba su caída en picado al tiempo que las letras alcanzaban su zenit y el teatro era la mayor joya, El Rey de la Farándula nos habla de un tiempo lleno de ambigüedades y contradicciones. A través de un actor versátil que bien podría haber existido, capaz de interpretar personajes masculinos y femeninos (lo cual era habitual en las compañías de entonces) conoceremos de primera mano los devaneos amorosos de un monarca tan católico como obsesionado por el sexo. Una lujuria incontrolable y famosa por las mujeres que se especuló que podría haberse extendido también hacia algún que otro hombre. Por ese hueco deambula Segismunda y su compañer@ pianista para hablarnos de la naturaleza humana: sus fortalezas y debilidades, grandezas y miserias, amores y desdichas.
Ángel Ruiz firma y protagoniza este viaje al pasado que se nos antoja presente gracias a su genialidad, precisa y preciosa sensibilidad. Con una voz impecable para trasmitir, cada palabra y nota se convierte en acción gracias a su capacidad de conectar con el público, al que mantiene dentro de la historia en todo momento. A su interpretación le acompaña el virtuosismo de Bru Ferri al piano y voz con el que comparte algunas piezas al canto. Ambos forman la dupla perfecta que transforma el espectáculo en una delicatessen de principio a fin y el público los despidió entre ovaciones terminada la representación.
¿Quién dijo que no había cabida para el cabaré en el Siglo de Oro? El Rey de la Farándula es un claro ejemplo de cómo talento y amor por este oficio tan difícil hacen posible trasformar a este formato cualquier obra por muy barroca que se precie. Y si Lope o Calderón levantaran la cabeza no dudarían tener una Segismunda como primera actriz de sus estrenos. ¡Bravo!
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