Córdoba

El informe para exhumar fosas habla de "masificación" de cadáveres en 1936

  • El responsable del documento insiste en que "ahora ya se puede localizar a muchas personas con nombres y apellidos"

Juan Manuel Guijo abraza a Antonio Deza durante la presentación de las jornadas. Juan Manuel Guijo abraza a Antonio Deza durante la presentación de las jornadas.

Juan Manuel Guijo abraza a Antonio Deza durante la presentación de las jornadas. / E. P.

La Asociación para la Defensa de los Derechos Humanos de las Víctimas del Franquismo, Dejadnos llorar, avanzó ayer algunos datos del informe científico que encargó, aún por concluir y previo a la exhumación de las fosas comunes que acogen a miles de fusilados en Córdoba, evidenciando que la represión de los franquistas provocó una "masificación" de cadáveres en los cementerios en el verano de 1936.

Así lo destacó el antropólogo, coordinador del equipo técnico de las exhumaciones de Córdoba y responsable de dicho informe, Juan Manuel Guijo, en la presentación y prácticamente inauguración de las jornadas que, bajo el lema de La Causa de los 4.000, organiza Dejadnos llorar entre hoy y mañana en la ciudad, con el fin de impulsar el proceso de exhumación de las fosas comunes.

Guijo, quien estuvo acompañado por el presidente de Dejadnos llorar, Antonio Deza, y del abogado y jurista experto en memoria democrática, Eduardo Ranz, explicó que, como consecuencia de la represión ejercida contra la población civil en la capital cordobesa por los militares golpistas sublevados contra la II República, que conllevó el fusilamiento de miles de personas, entre ellos menores de edad y mujeres, "los cementerios de la ciudad sufrieron un grave problema de masificación" en el verano de 1936.

Ello ocurrió, sencillamente, "porque no tenían, literalmente, espacio suficiente para enterrar" tantos cadáveres, por lo que, inicialmente, los franquistas usaron "estructuras existentes" y también nichos en los cementerios de la Salud y de San Rafael, además de entregar algunos cuerpos a familiares de los fusilados, aunque después recurrieron a grandes fosas comunes, cuya existencia se ha podido comprobar, y así se recoge en el informe, gracias a fotografías aéreas de la época.

Pero, además, también se cuenta con toda la información que se ha logrado del Archivo Municipal, del Archivo Histórico Provincial, del Tribunal Militar de la Región Segunda, de la cartografía, de las citadas fotografías aéreas y de los testimonios de los familiares de los asesinados por los franquistas, llegándose a la conclusión en el informe de que "hay muchas más víctimas de las que figuran en los listados" oficiales. La cuestión es que ahora se puede localizar "a muchas personas, con nombre y apellidos", pues ya se sabe dónde están las fosas, las formas de enterramiento utilizadas y los datos de las víctimas, amén de otras evidencias sobre "el escenario criminal", según subrayó Guijo, quien también agradeció el apoyo prestado por el Ayuntamiento de Córdoba.

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