El infatigable cordobesista que mandó sobre el césped del Arcángel

Cordobeses en la historia

Juan García Díaz 'Juanín' nació en la cuna española del fútbol, dedicó lo mejor de su carrera como deportista al Córdoba CF y con él firmó las más brillantes páginas de un club de Primera

Formación del Córdoba CF en Primera con Juanín en cuclillas sujetando el balón.
Matilde Cabello

08 de enero 2012 - 01:00

ARRANCABA el siglo XX. La pasión británica por una modalidad deportiva que se llamaba football ya había calado hondamente en un joven panadero de Nerva y de La Palma del Condado (Huelva). Se llamaba Juan García Díaz y había nacido en esta primera población en 1900. El chaval, de más de 1,80 de estatura, compaginaba la obligación y la devoción. Aunque no llegó a ser profesional, sí que formó parte de la selección onubense de fútbol. Su emoción por este deporte le condujo, en unión de una docena de jóvenes más, a fundar La Palma Club de Fútbol, equipo que también presidió. Allí conoció a Felisa Díaz Pinto, palmerina, cinco años más joven que él y a la postre madre de sus cinco hijos: Loreto, Manuel, Ramón, María Jesús y Juan García Díaz.

El pequeño Juanín nació en Nerva el 22 de mayo de 1940, y al igual que sus dos hermanos, desde muy niño sintió la pasión por ese deporte. El colegio y un balón sobre los llanos de tierra del pueblo, en donde "algún viajante me vería jugar", forjaron el carácter y la personalidad del muchacho, que a los 15 años y preparándose para ser Facultativo de Minas, marchó en autobús a Sevilla para ponerse a las órdenes de Pepe Valera, entonces entrenador de un Betis que militaba en Segunda División. Se convirtió así en el primer jugador de la plantilla que no había nacido ni en la ciudad de la Giralda ni en su provincia.

Se alojó en una pensión de la capital hispalense, que abonaba el club, y comenzó a ganar como juvenil su primer sueldo de mil pesetas mensuales. Eran tiempos en los que el adolescente compatibilizaba sus estudios de Profesor Mercantil con los duros entrenamientos de tres horas todos los días, salvo los lunes, luciendo el número 8 en su camiseta si bien, recuerda ahora, "jugaba por todo el campo". Sus innatas dotes para el fútbol y su extraordinario poderío físico -"estaba todo el día corriendo"-, le condujeron en la temporada 1956/1957 y 1957/1958 a ser miembro y capitán de la selección andaluza, cuyo máximo responsable era Antonio Barrios. Con 17 años Juanín pasó al primer equipo del Betis, y cuando cumplió los 18 se hizo profesional vistiendo aquellos colores ya en Primera División. De ahí, durante un año y en calidad de cedido, marchó al Extremadura CF, época en la que llamó la atención del mítico Miguel Muñoz y del Atlético de Madrid. Sin embargo no sería ese el equipo en el que recalaría finalmente: en la temporada 1960/1961 fue traspasado al Córdoba CF que jugaba en aquellos momentos en Segunda División y entrenaba Álvaro. Aquí se alojó durante cinco años en una casa particular de la calle Gutiérrez de los Ríos. Hizo suyo el sentir blanquiverde, y se convirtió para siempre en cordobés al calor de la entrañable figura de Pepe Luque, el del Barril.

En la temporada 1961/1962 Juanín fue uno de los artífices del primer ascenso del Córdoba CF a la División de Oro. El éxito se logró con el triunfo del equipo en Huelva ante el Recreativo por 0-4, mientras en Córdoba se desataba una auténtica locura, ya anticipada por el impresionante número de aficionados que se desplazaron hasta la ciudad costera, para sacarlo a hombros del estadio junto al resto de sus compañeros, y escoltar al autocar del equipo hasta aquí mismo.

Con el club que ya era suyo, Juanín se mantuvo en la Primera División del fútbol español siete años. Él fue el autor del primer gol que el Córdoba CF cobró en esa categoría. Tuvo lugar en el viejo Arcángel durante el primer partido que el equipo de la ciudad disputaba en Primera. Corría la temporada 1962/1963, se le ganó al Valladolid por un gol a cero. La entidad, "que era una familia", la presidía José Salinas, el entrenador era Roque Olsen, y con Juanín formaron Benegas, Simonet, Mingorance, Navarro, Martínez, Marañón, Riaji, Miralles, Juanito Vázquez y Omar.

En la temporada 1964/1965 Juanín colaboró decisivamente a que el equipo, entrenado por Ignacio Eizaguirre, terminara quinto en la clasificación y por delante del mítico FC Barcelona.

En 1965, este genial jugador del equipo local se casó en San Nicolás con la cordobesa María del Pilar Luna Voces, hija del dueño del restaurante Alfonso, y que le haría padre de Pilar y Juan Alfonso García Luna, que también heredó ese fervor por el fútbol. El hogar familiar estuvo en la avenida de Granada, antes de instalarse desde 1967 en doctor Fleming. En la temporada 1969/1970, después de diez años de completa dedicación a su equipo, Juanín "colgó las botas" como profesional y dejó de oír las gargantas de los miles de seguidores que, semana tras semana lo aclamaban, admiraban y respetaban. Entre ellas, y desde el Gol Sur, las de la entrañable Manola y Rafalito, su inseparable hermano. Sin embargo, nunca se desvinculó del todo del club, al que siguió prestando sus servicios como segundo entrenador. En la actualidad, este gran deportista y mejor persona que se proclama cordobés y que "se emociona hablando de Córdoba" y de su equipo, sigue dirigiendo, junto a otra leyenda cordobesista, Diego, la primera escuela de fútbol de la ciudad, creada por ellos en 1985 y que arrancó entonces con una veintena de chavales.

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