Córdoba

Una cadena humana que salva corazones

  • El tiempo es fundamental para que un infarto agudo de miocardio cause el menor daño posible en el enfermo, por ello el Hospital Cruz Roja cuenta con un servicio de atención 24 horas

El jefe del Servicio de Cardiología del Hospital de Cruz Roja, José Suárez de Lezo. El jefe del Servicio de Cardiología del Hospital de Cruz Roja, José Suárez de Lezo.

El jefe del Servicio de Cardiología del Hospital de Cruz Roja, José Suárez de Lezo.

Los minutos son cruciales para tratar una crisis por infarto agudo de miocardio. Cada segundo que pasa el corazón se va destruyendo de forma que una rápida actuación médica puede salvar la vida del enfermo o hacer que sufra el menor daño posible.

Por este motivo, una atención de Urgencias que esté cubierta por un servicio de Cardiología las 24 horas del día es fundamental para que el paciente pueda salir adelante.

Conscientes de esta necesidad, hace más de dos años que el Hospital Cruz Roja de Córdoba implantó un código de infarto cuyos buenos resultados han hecho que el centro haya notado un aumento progresivo de casos que, según el jefe del Servicio de Cardiología, José Suárez de Lezo, ha venido dado por la coordinación entre los servicios de emergencias como el 061, las Urgencias de Cruz Roja, la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) y los cardiólogos.

El infarto es un proceso destructivo: a los 20 minutos empieza a dañarse el tejido miocárdico

El doctor cree que “los servicios de emergencias han adquirido una confianza en nuestra respuesta” y por eso derivan más casos de pacientes que tienen doble cobertura.

Tal es la capacidad de reacción del equipo que el cardiólogo recuerda que “el otro día nos llamó el 061 y llegamos a la sala de Hemodinámica antes que ellos, es decir, que la respuesta es inmediata”.

Esta cadena humana puede comenzar de diversas formas. Una es a través de los servicios de emergencias que acuden a un domicilio, hacen un electrocardiograma y dan la alarma, que consiste en llamar a la UCI, Urgencias o al propio Suárez de Lezo. “Entonces se dispara el procedimiento y el personal de guardia acude rápidamente”, apunta. El grupo se organiza de tal forma que siempre haya profesionales disponibles.

Otra forma es desde el propio servicio de Urgencias: de repente llega un paciente con un episodio de dolor en el pecho, se le hace un electrocardiograma que refleja un infarto y se pone en marcha el mecanismo de Cardiología.

¿Qué es un infarto?

Suárez de Lezo explica que el infarto es un proceso destructivo: a los 20 minutos comienza a dañarse el tejido miocárdico. En este sentido, la velocidad de destrucción puede variar por determinadas circunstancias; por ejemplo, la propia ansiedad o el dolor la aceleran, mientras que hay otras situaciones que la ralentizan, “de forma que no es fijo el tiempo que tarda en destruirse por completo”, aunque “se piensa que alrededor de cuatro o cinco horas”.

“El hecho de acudir pronto permite, una vez detectado el proceso expansivo, detenerlo mediante la reperfusión de la arteria causante del infarto”, indica el jefe de Cardiología del Hospital Cruz Roja.

Porque un ataque al corazón está ocasionado por la obstrucción total de una arteria, que hace que falte oxígeno al miocardio de forma que se inicia el proceso destructivo. Con una reperfusión precoz “la mortalidad es baja”. Antes de que se hiciera este procedimiento se situaba entre el 8% y el 10% y ahora ha bajado hasta el 3%.

El procedimiento consiste en la valoración de la gravedad del infarto con un cateterismo con el que se localiza la arteria afectada. Entonces se introduce una guía que trata de desobstruir mediante la dilatación de la zona de la adhesión oclusora para luego implantar un stent (dispositivo con forma de muelle).

¿Qué síntomas tiene?

El especialista de Cruz Roja explica que la edad de aparición de los infartos cada vez es más amplia. Mayoritariamente el perfil es el de un hombre de entre 45 y 60 años, aunque también llegan personas más jóvenes.

Los pacientes presentan un episodio de dolor fuerte en el pecho, con sudoración, nauseas y sensación de mucho malestar. Suárez de Lezo apunta que “cuando yo estudiaba Medicina en los libros decían que la sensación es de muerte inminente”. Por lo tanto, “no pasa desapercibido, no es un dolorcito”.

Otro dato a tener en cuenta es que las presentaciones del cuadro varían mucho. Por ejemplo, hay personas con diabetes que sienten menos el dolor y pasa más desapercibido, pensando incluso que puede ser el estómago. Por eso, la recomendación del cardiólogo es que “ante la sospecha, hay que acudir a Urgencias o llamar al 061”.

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