Córdoba

Un hombre de 68 años muere a consecuencia de un golpe de calor

  • El fallecido seguía un tratamiento con medicamentos que deprimen la regulación de la temperatura corporal.

Un hombre de 68 años ha fallecido en Córdoba como consecuencia de un golpe de calor, según ha confirmado la encuesta epidemiológica realizada por la administración sanitaria, tal y como establecen los protocolos del Plan de Prevención de Altas Temperaturas. Según informó la Junta de Andalucía en un comunicado, este hombre ingresó este miércoles a las tres de la tarde en el Hospital Reina Sofía de Córdoba después de una exposición prolongada al sol y murió a las seis y media. El fallecido seguía un tratamiento con medicamentos que deprimen la regulación de la temperatura corporal y, por tanto, la sensación de calor y la necesidad de beber agua. En este sentido, la Consejería de Salud recomienda intensificar las medidas de prevención y protección en aquellos pacientes tratados con fármacos de este tipo. 

El golpe de calor es un síndrome grave que se produce por un fracaso de la termorregulación por la exposición a unas altas temperaturas. El organismo no es capaz de controlar la temperatura corporal de forma que sube la fiebre a más de 41 grados. Los síntomas que hay que tener en cuenta son la temperatura del cuerpo, la alteración de la conciencia y la deshidratación. La Consejería de Salud insiste en la importancia de evitar la exposición a las altas temperaturas, ya que pueden suponer una agresión importante para el organismo. Por eso, como medida preventiva, aconseja no hacer ejercicio en las horas centrales del día, permanecer en sitio fresco, a la sombra, y beber abundante agua.

Ante la aparición de un golpe de calor es preciso solicitar asistencia médica urgente; mientras ésta llega, hay que colocar a la persona afectada en un entorno fresco y enfriarla con aire o agua fría, ya sea con una ducha, un baño o mojando sus ropas. Los deportistas, trabajadores expuestos al calor, bebés, personas mayores, discapacitados o enfermos crónicos son especialmente sensibles a las altas temperaturas.

Principales recomendaciones

Ante el incremento de temperaturas, la Consejería de Salud recomienda a la población seguir sencillas medidas preventivas de hidratación y alimentación, así como evitar la exposición al sol en las horas centrales del día. Todas estas medidas deberán intensificarse en los grupos de mayor riesgo: ancianos, niños y enfermos crónicos. En este sentido, es importante beber abundante agua, incluso aunque no exista sensación de sed, evitar las salidas y la realización de actividad física en las horas de más calor, mantener la casa fresca, llevar ropa ligera y procurar que los medicamentos estén bien conservados. 

Estas medidas deberán intensificarse en aquellos pacientes tratados con diuréticos o con neurolépticos y psicofármacos (antipsicóticos, barbitúricos) en tanto en cuanto deprimen la regulación de la temperatura corporal y, por tanto, la sensación de calor y la necesidad de beber agua, pudiendo llegar a ocasionar problemas por deshidratación o por exposiciones prolongadas a altas temperaturas.

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