La huelga de los empleados deja la planta de Mahou con una actividad bajo mínimos
La protesta ocupa a la mitad de cada turno de la fábrica y los servicios básicos sólo alcanzan a tareas de mantenimiento
La plantilla de trabajadores de la empresa Peníbetica de Cervezas y Bebidas, la antiguas Sureña y Alhambra adquirida por Mahou-San Miguel, comenzó ayer la huelga anunciada la semana pasada. Esta protesta consiste en un paro de cuatro horas en cada uno de los tres turnos, asegurando sólo los servicios mínimos.
Según aseguró el presidente del comité de empresa, Faustino Espejo, las primeras horas de huelga se estaban desarrollando con total normalidad. "El paro ha sido secundado por la totalidad de los empleados que ascienden a unos 90 trabajadores", aseguró Espejo. Asimismo, el portavoz sindical en la planta señaló que los servicios mínimos estaban asegurados durante las cuatro horas de paro que se han programado para cada turno. Los trabajadores han decidido realizar sólo las tareas de mantenimiento tanto eléctrico como mecánico así como la conservación de los productos ya fabricados.
Sin embargo, Espejo apuntó que la empresa había propuesta la posibilidad de sumar a estos servicios mínimos el trabajo de dos oficiales que trabajaran en la fabricación del envasado, propuesta que ha sido rechazado por los huelguistas. El paro establece como horas de huelga las comprendidas en horario de 10:00 a 14:00 en el turno de mañana, de 18:00 a 22:00 en el turno de tarde y de 02:00 a 06:00 en el turno de noche. Durante este tiempo, el proceso de envasado, que se realiza sólo por la mañana y por la tarde, queda totalmente suspendido en la planta cordobesa.
Los manifestantes permanecen a las puertas de la entrada de la fábrica, salvo en el turno de noche, para protestar ante la negativa del grupo Mahou-San Miguel de integrar a los trabajadores cordobeses en el convenio colectivo común. Según Espejo, la huelga tiene carácter indefinido y no se prevé que se pueda llegar a un acuerdo a corto plazo. Este periódico se puso en contacto con la empresa Mahou-San Miguel para recabar una versión del conflicto laboral que se vive en su fábrica, sin conseguirlo.
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