Córdoba

Una emigrante que siempre quiso a su tierra

  • Susana Benítez de Lugo La avenida de La Matallana de Puente Genil lleva hoy su nombre y fue gran benefactora de una ciudad que nunca había conocido con el legado de sus fincas

Una emigrante que siempre quiso a su tierra Una emigrante que siempre quiso a su tierra

Una emigrante que siempre quiso a su tierra

Hija de emigrantes españoles que marcharon a las américas en busca de mejor fortuna, Susana Benítez de Lugo nació en 1811 en Bejucal (La Habana, Cuba). Se casó en primeras nupcias con Antonio González Larrinaga y Benítez, primo hermano de su padre, que había sido coronel de Milicias Disciplinadas de La Habana, de quien no tuvo sucesión. De carácter fuerte y generoso, pasó a ser una señora de la alta sociedad cubana. A consecuencia del fallecimiento de su marido en 1840, fue acusada por su cuñado Jacinto González Larrinaga de asesinarlo, motivo por el cual fue exhumado el cuerpo del difunto, rechazando no obstante y de plano las autoridades médicas cualquier indicio de crimen y confirmando su fallecimiento a causa de una enfermedad de próstata.

Se casó en segundas nupcias en febrero de 1848 en la catedral de La Habana con Antonio Juan Parejo y Cañero, natural de Puente Genil, que también había emigrado a Cuba en busca de fortuna. Dejó así atrás su anterior vida política y militar y comenzó entonces una nueva etapa centrada en los negocios y las oportunidades. Además de iniciar y culminar multitud de proyectos económicos y empresariales, administró la fortuna de su esposa, valorada en cientos de millones. Ocupó también la responsabilidad de administrador de Rentas Terrestres en La Habana y fue director de la Compañía Española de Gas. Murió en La Habana el 11 de enero de 1856 a la edad de 48 años. Su hijo, Manuel Parejo Benítez de Lugo, murió también en aquella ciudad, en su propia casa, en 1866. En recuerdo a su hijo, su madre destinó la casa en la que vivían a colegio para niños pobres con el nombre de Santo Ángel.

En el año 1936 fue adquirida por el gobierno cubano para instalar su Secretaría de Estado. En 1971 pasó a ser el Museo Nacional de la Música, institución dedicada al desarrollo histórico de la música y los instrumentos musicales desde el siglo XVI hasta el siglo XX. Con el triunfo de la Revolución, comenzó a funcionar como vivienda, hasta que en la pasada década de los 80 se iniciaron las labores de remozamiento del edificio teniendo en cuenta sus valores arquitectónicos. Actualmente es uno de los restaurantes más visitados que ostenta la condición de Patrimonio Cultural de la Humanidad, el Santo Ángel, especializado en la comida cubana e internacional.

El desconsuelo por la muerte del hijo y el enrarecimiento del ambiente político y económico en la isla caribeña, haría que tres años después, Susana Benítez decida salir de Cuba en unión de varios miembros de su familia y partir hacia España. Así, en 1869 el Ministerio de Gobernación español traslada al de Ultramar la orden dirigida al capitán general de Cuba para exhumar y trasladar a Sevilla desde La Habana los cadáveres del esposo e hijo de Susana Benítez. Sus restos descansan en el panteón familiar que su viuda mandó erigir en el cementerio de San Fernando, de Sevilla, junto con otros familiares. Allí también sería inhumada ella, ya que murió en Madrid el 30 de abril de 1885, con 73 años.

En su testamento de 24 de noviembre de 1882, dispuso, entre otras cosas, que en Madrid, en lo que fue la Quinta del Espíritu Santo, se construyera un colegio-asilo para niños y niñas, y encargó a los hermanos de la Doctrina el cuidado de los niños y a las hermanas de la Caridad de San Vicente de Paul, el de las niñas. Actualmente, la iglesia es la parroquia de San Patricio y el colegio lleva el nombre de Santa Susana y ha cumplido 125 años al servicio de la educación. En Cuba dispuso para la reparación y mejora de la iglesia de Bejucal; para un hospital de enfermos pobres a cargo de las Hermanitas de la Caridad; también para del Colegio Pío del Santo Ángel. Además, a la iglesia de la Merced de La Habana legó las dos casitas de su propiedad contiguas a dicha iglesia, para atender con lo que rentasen a la fiesta de la Virgen de los Dolores.

Legó sus fincas de Puente Genil a las hermanas de su marido e instituyó únicos y universales herederos a sus cuatros sobrinos carnales, hijos de su hermano Antonio Benítez y Pérez. Doña Susana, como la llamaban, quiso a su muerte ser benefactora de una localidad que nunca había conocido, pero que fue la cuna de quien compartió la vida con ella, su esposo. En su testamento dotó una importantísima suma de dinero (30.000 pesos) para la construcción de un hospital asilo de ancianos y enfermos, en una época en la que no se contaba con ninguna ayuda institucional para ellos. Aún hoy en día continúa prestando un vital servicio bajo el nombre de Hogar Santa Susana. Fue edificado en el paraje denominado La Matallana, donde se había iniciado la construcción de una nueva calle y que lleva hasta el día de hoy su nombre: avenida Susana Benítez.

En lo que respecta a la relación que la familia de Susana Benítez de Lugo tiene con el marquesado de Santa Susana, se trata de un título nobiliario español creado el 30 de enero de 1893, durante la minoría de edad del rey Alfonso XIII por su madre la reina regente, María Cristina de Habsburgo Lorena, a favor de Antonio Benítez de Lugo y Cantera, en atención a los méritos y servicios de su tía paterna y benefactora Susana Benítez de Lugo y Pérez de Abreu. Ese título está hoy extinguido.

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