Miguel Ruano. Presidente de la asociación provincial de trabajadores autónomos del taxi

"Por decisiones políticas se nos ha creado un competidor que nos está matando"

  • Está convencido de que combatir las malas praxis del sector del taxi y mejorar en la calidad del servicio son armas fundamentales para afrontar un futuro que considera incierto

Miguel Ruano posa junto a un taxi estacionado a las puertas de la sede provincial de Auttacor. Miguel Ruano posa junto a un taxi estacionado a las puertas de la sede provincial de Auttacor.

Miguel Ruano posa junto a un taxi estacionado a las puertas de la sede provincial de Auttacor. / reportaje gráfico: Jordi Vidal

Miguel Ruano (Córdoba, 1964) es sinónimo de taxi no sólo en Córdoba -donde preside desde 2006 la Asociación Provincial de Trabajadores Autónomos de Auto Taxi de Córdoba (Auttacor)- sino también en el resto de Andalucía -también preside la Federación Andaluza de Autónomos del Taxi, desde 2009-. Es, por ende, una de las cabezas visibles del sector a nivel nacional, un sector que en los últimos meses se ha echado a la calle para pedir al Gobierno la regulación de las licencias VTC (Vehículos de Turismo con Conductor) en un contexto en el que consideran que "está en juego la supervivencia del taxi".

-¿Qué esperan del Gobierno en este sentido?

-Esperamos que el Gobierno solucione lo que creó. Ya lo han reconocido ellos, lo han reconocido todos los grupos políticos. El origen del problema está en 2009 con la aprobación de la Ley Omnibus. Es verdad que fue con el PSOE, el mismo partido que ahora gobierna, pero tampoco se le puede quitar responsabilidad al partido que en 2011 asumió la responsabilidad del Gobierno en España, cuyo presidente, ese mismo 17 de diciembre de 2009, salió a la puerta del Congreso a decirle al sector "cuando yo gobierne, esto lo soluciono", pero esa solución tardó en llegar. En el 2013 aprobaron una ley que sin un desarrollo reglamentario no servía para nada y el 20 de noviembre de 2015 se solucionó. Esa inseguridad jurídica, ese vacío legal desde 2009 hasta 2013 y luego hasta el 2015, había originado que multinacionales ya hubieran movido sus hilos solicitando miles de VTC con fondos buitre, con fondos de inversión, con fondos de capital riesgo para especular con este tipo de licencias que se adquieren al módico precio de 36 euros.

-El Tribunal Supremo ha dictado sentencia ratificando la ratio 1/30 -un VTC por cada 30 taxis- en aras de mantener el equilibrio taxi-VTC ¿En qué medida esta ratio se acerca a la realidad?

-La realidad es que hablamos de situaciones ilegales. El Tribunal Supremo ha dicho que la ratio del 1/30 está con arreglo a ley, que el taxi presta un servicio de interés general. El problema es que se ha vulnerado la ley durante muchos años, se han saltado la ley del cumplimiento del 1/30 y cuando en España debería haber 2.500 VTC hay más de 12.000, y en poco tiempo pueden llegar a 20.000, lo que puede superar no el 1/30 que dice la ley, sino el 1/3. Y todo en un país donde la relación taxi por habitante es la mayor de Europa, en un país masificado artificialmente de taxis por decisiones políticas, electoralistas. En España hay hasta 70.000 licencias, 100.000 familias que viven del sector, cifra inaudita en Europa y por decisiones políticas le han generado un competidor a un sector masificado que nos está matando.

"En al caso de los VTC, esperamos que el Gobierno solucione el problema que hace unos años creó"

-¿Es para el taxi el mayor problema al que se enfrenta?

-Sí, porque ese número tan terrible de VTC está realizando una actividad ilegal. No están realizando su actividad conforme a lo que esa autorización dispone. No pueden ofertarse, no pueden estar al acecho de servicios, no pueden publicitarse, sus vehículos no pueden llevar distintivos que los distingan, se están parando cerca de las estaciones, se están parando cerca de las paradas de taxis, si ven gente en una parada de taxis la cogen sin tarifa ninguna y luego cuando llegan al destino le dicen que cobran lo que cobran con el criterio que ellos tienen -unas veces un precio y otras otro por el mismo servicio en base a algoritmos-, porque ellos tienen libertad en todo mientras nosotros tenemos limitaciones en todo. Nosotros estamos regulados en todo, nosotros no podemos subir las tarifas lo que queramos, nosotros tenemos que solicitarlo al Ayuntamiento, a la Junta de Andalucía, a la comisión de precios... Cada uno es libre de coger un VTC o un taxi, hasta ahí podíamos llegar, pero nosotros estamos en nuestro derecho de explicar la diferencia que hay entre utilizar un taxi con un autónomo de toda la vida, con un dinero que queda en España, que tributa en España, que sirve para contribuir al bienestar social de España o elegir tributar en una sociedad como Cabify cuya propietaria es una empresa de capital riesgo y que tributa en Holanda. El 25% del dinero que usted paga por ese servicio va a Holanda directamente.

-En todos sus años al frente del sector, ¿cómo ha visto cambiar el mundo del taxi?

-Muchísimo. Sobre todo en innovación y en tecnología. Desde 2004, con José Joaquín Cuadra, mi antecesor en el cargo, ya le dimos un cambio tecnológico bestial en tecnología a la hora de la solicitud de taxi vía teléfono, vía aplicación, vía internet, y eso le dio un vuelco muy grande de prestaciones de servicio al usuario. En lo más reciente, el taxi de Córdoba está avanzando a pasos agigantados, diría que, sobre todo, de manera muy destacada, con respecto a otras ciudades, sobre todo en Andalucía, en la calidad en la prestación del servicio. Estamos muy concienciados en este asunto en el sector. El mismo taxista es consciente de que además de todas estas situaciones que estamos viviendo, nuestro futuro también pasa por la calidad de nuestro servicio y por acabar con prácticas y tópicos que se emplean con el taxi. Estamos muy contentos de ser el taxi más valorado de Andalucía, como trimestralmente lo dice la encuesta de coyuntura turística de la Junta, donde el taxi de Córdoba cuando no somos segundos somos los primeros. Para nosotros es muy importante, ya que es la única encuesta que se realiza de perfección del servicio de manera tan periódica. Ya nos gustaría que hubiera un estudio parecido desde el Ayuntamiento para la ciudadanía.

Miguel Ruano. Miguel Ruano.

Miguel Ruano.

-¿Y cómo aplican esa mejora de la calidad en el servicio para la que incluso publicaron hace un par de años un manual de buenas prácticas?

-Se traduce en acciones como las de mejorar la limpieza del vehículo, evitar tópicos de comentarios con el cliente, ser lo más profesional posible, hablar si te hablan, callar si no te hablan, por supuesto elegir el trayecto más adecuado, sin duda, consultarlo con el cliente si es que lo desconoces y eres nuevo, también con el cobro con tarjeta, que es una práctica que nosotros mismos solicitamos al Ayuntamiento y que es obligatorio desde hace más de dos años y Córdoba es de las pocas ciudades equiparable a las grandes capitales como Madrid o Barcelona en la que el cobro con tarjeta es un derecho del usuario y se cobra en todos los taxis. Además, de motu propio sacamos un uniforme que estamos todavía en vías de extenderlo más, con polos en verano, camisas de manga corta, de manga larga, ofrecer wifi, ofrecer cargador de móvil, facilitar la elección de hilo musical... Seguimos mejorando.

-Hace unos meses fue reelegido como presidente de Auttacor, ¿con qué retos afronta este nuevo mandato y el que ostenta en la federación andaluza?

-El objetivo es no parar. El camino emprendido no tiene retorno. La semana pasada tuvimos una reunión con el consejero de Fomento, Felipe López, para que la Junta modifique la normativa y el taxi pueda competir con esas aplicaciones [de otros medios de transporte] con precios fijos precontratados al inicio del servicio vía APP. Eso es una cosa que le gusta a la gente y si al ciudadano le gusta tenemos que dárselo, pero nos lo tienen que permitir normativamente, porque el funcionamiento del taxi es con arreglo a ley mediante el taxímetro, dispositivo que marca el importe al final del trayecto. Otra cosa que estamos pidiendo es lo del taxi compartido. Compartir el taxi es algo de lo que se lleva hablando mucho tiempo. Si el usuario lo quiere debe ser factible, pero sobre todo para servicios interurbanos. Se trata de crear un bla bla car del taxi para personas que, por ejemplo, quieren ir al aeropuerto de Sevilla, ya que aquí no tenemos aeropuerto ni se le espera, o al de Málaga. Eso tenemos que tenerlo autorizado, no está en nuestra mano hacerlo, como tampoco podemos cerrar precios, porque sería una práctica anticompetitiva y sancionable anta la Agencia de Defensa de la Competencia. Tenemos muchas ideas para mejorar, pero con derecho a ley.

"España es un país masificado de licencias de taxi por decisiones políticas, por decisiones electoralistas"

-¿Con qué velocidad responde la Administración a las necesidades del sector del taxi?

-Creo que a la Administración en general le importa poco el tema del taxi. Le interesan otros modos de transporte, aunque le cuesten dinero al ciudadano; son transportes subvencionados, hablamos del autobús, del Cercanías o del Metro, de lo que sea. La Administración siempre va a remolque de lo que el taxi le demanda. Es el taxi el que tiene la iniciativa. Ya nos gustaría que la Administración fuera una Administración con iniciativa, con vanguardia por mejorar el servicio, que tomara decisiones y que las consultara con el sector, pero no es así, y vamos a remolque de las circunstancias. Estas cosas de las que he hablado antes las teníamos que haber solicitado antes, porque todo es muy lento, todo es muy farragoso y tienen un tiempo en su trámite muy lento.

-¿Cree que el ciudadano entiende la labor social del taxi?

-Creo que la ciudadanía de Córdoba valora el servicio del taxi, sabe la labor social que presta, que es un servicio cercano, que el trato con el usuario es un trato amable, que el precio es más que razonable en comparación con otras ciudades andaluzas o del resto de España. La ciudadanía es consciente de la labor que realizamos y es consciente de que esa labor no la realizaría un VTC que, cuando llegue su momento, es libre de usar, como no podía ser de otra forma. Los intereses del VTC son diferentes a los nuestros y por lo tanto en este sentido somos ambiciosos. Siempre le digo una frase a los más reticentes a esto entre los compañeros: "si me das a elegir entre tu bien personal, tu interés personal, tu zona de confort o en futuro del sector, estás perdido". Aquí el interés general es el que vale y la marca taxi es la que tenemos que poner en valor. Esto es taxi y lo que tú hagas si eres taxista me afecta a mí, por lo tanto tú estas jugando también con mi futuro, con el trabajo de mi familia y en lo que yo pongo todo mi empeño, en dar un buen servicio, si vienes y lo fastidias, me has tirado por tierra mi trabajo, y eso no te lo vamos a permitir. Eso intentamos que sea la biblia de todo el taxi. Si nosotros como asociación tenemos que solicitar pedir al Ayuntamiento que se le haga una inspección extraordinaria a un taxi que no reúne las condiciones mínimas para prestar un servicio, lo hacemos. Corporativismo en eso, cero, por lo mismo, porque eso afecta al resto.

-¿Cree que el transporte público en Córdoba está compensado?

-No está compensado en lo que al taxi se refiere. El número de licencias que tiene Córdoba con las tarifas tan económicas es verdad que nos da una percepción buena de cara al usuario, pero esas tarifas económicas unido a los recorridos tan cortos que hay en Córdoba que hacen que por 3,92 euros vayas a muchos sitios en un servicio mínimo en día laborable o con 4,92 en festivo, la verdad es que convierte a este trabajo en muy de hormiguitas, como nos llaman en Madrid, los pesetas. Es verdad que competimos con muchos modos de transporte y de ese tópico que se emplea con nosotros del monopolio nos reímos. Como si nosotros hubiéramos decidido el número de licencias que hay, como si las licencias fueran nuestras y no fueran municipales, como si no compitiésemos con nadie. Nosotros somos un transporte realizado por autónomos, que nos pagamos todo, que tributamos en todo, que no ocasionamos ningún gasto a la ciudad más allá de alguna ayuda que entendemos que por justicia se deben de dar por el tema de los vehículos accesibles que tienen las mismas tarifas que cualquier taxi normal, como es razonable, o esas otras ayudas que se han anunciado y que esperemos que se aprueban para vehículos eléctricos; si se quiere impulsar el vehículo eléctrico, los taxistas estamos también por la labor.

-Ustedes dependen administrativamente del Ayuntamiento, ¿qué le piden a corto plazo?

-Al Ayuntamiento le pedimos más implicación. Su implicación es muy light. El sector del taxi no necesita mucho, porque no le cuesta mucho al Ayuntamiento, pero administrativamente dependemos del mismo y hemos pasado un año en el que no se ha pasado la revisión municipal y hace décadas que no pasa eso, por falta de personal, no hay personal para el área de Transportes del Ayuntamiento que lleve el tema del taxi. Hay una sola persona que tiene cerros de documentación en su mesa y no da a basto a la hora de tramitarlos. Somos 509 licencias y en este sentido no hay una apuesta por el sector del taxi para que haya como mínimo tres personas dedicadas al control, a la administración y a las revisiones que correspondan del sector del taxi. De la indolencia del Ayuntamiento con el sector habla, por ejemplo, el hecho de que el proyecto de ampliación de las marquesinas que hay en las paradas de taxis -para dar más sombra y ofrecer más calidad a los taxistas y usuarios en las paradas- está fuera de juego desde 2015.

-¿Por dónde le gustaría que pasara el futuro del taxi?

-Me gustaría que el taxi siguiera existiendo, que no pasara lo que he tenido la oportunidad en estos últimos años de ver en Europa, donde las multinacionales han conseguido que el trabajo del taxi ya no sea de las personas lugareñas de la ciudad o del país. Los tiempos han cambiado y tenemos que ponernos en valor combatiendo nuestra mala praxis donde siga existiendo, realzar nuestra calidad y seguir pensando en mejorar.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios