Una década de canciones y letras propias
El coro Yerbabuena cumple sus diez primeros años de vida con tres discosl origen El coro Yerbabuena nació en noviembre de 2002 con miembros del grupo de la Hermandad de la Virgen del Rayo.
Los integrantes del coro Yerbabuena se vanaglorian de ser uno grupo unido, tanto que sus componentes aseguran que actúan y son como una familia. Sin duda, un grupo de amigos con amor desinteresado al mundo de la canción, que ayer celebró su primera década de vida con un acto que se celebró en el salón de actos de la Diputación, al que acudieron más de 300 personas y en el que se entregaron unos 150 claveles. En estos primeros dos lustros de convivencia, el coro Yerbabuena ha conseguido poner en el mercado tres discos, el último titulado Una de cada, un trabajo discográfico con una docena de temas y cuyo precio es de siete euros.
El encargado de crear esta agrupación rociera fue Rafael González, su actual director. El grupo, según explica, nació en noviembre de 2002, con miembros del coro de la Hermandad de la Virgen del Rayo, del Campo de la Verdad. Tras estos primeros diez años, González sólo tiene buenas palabras para los 34 integrantes del coro, destaca que el grupo no pertenece a ninguna hermandad o asociación y señala que otro de los méritos del coro es que cuenta con un estilo diferente porque todas las canciones que interpretan son propias.
El director del coro Yerbabuena hace balance y recuerda que todos los años "han sido buenos", si bien, guarda un especial recuerdo a los primeros. Nada más constituirse como grupo, "nos presentamos al concurso de villancicos de Cajasur y ganamos el tercer premio", apunta. El dinero que obtuvieron en aquel certamen les sirvió para adquirir "nuestro primer tambor y un aro", indica. Pasado el tiempo, ganados más concursos y haber actuado en numerosas bodas y otros escenarios, el coro cuenta ahora con muchos más instrumentos, tales como media docena de guitarras, un cajón, castañuelas y hasta un laúd árabe porque "con los de otro tipo se pierde la esencia", considera.
González, que trabaja en una óptica como dependiente, es también el autor de la mayoría de las canciones que interpreta el coro Yerbabuena en todas sus actuaciones. El director es capaz de convertir cosas tan cotidianas como la discusión de una pareja de novios o el reproche de un padre hacia una hija adolescente en una rumba o en un tango, al igual que la historia de la Mezquita-Catedral o los puentes de la capital. El momento más adecuado para componer, señala, "es por la noche, cuando hay tanto silencio". "Tenemos un repertorio bastante amplio con unos 60 temas", destaca e insiste en que como director "tengo la suerte de tener mucha gente que viene conmigo; somos una gran familia". Buena prueba de ello es que la pertenencia a este grupo pasa ya de padres a hijos. "Nos mueve dejar un legado en Córdoba y que no se nos olvide", asegura. El coro Yerbabuena no sólo actúa en Córdoba capital, sino que también participa en citas nupciales por toda España. Por ejemplo, para este año "tenemos 37 actuaciones y bodas a las que acudir", subraya. Para dar forma a las letras de Rafael González y su coro ensayan dos veces por semana: los martes y los viernes.
Manuel Millán es uno de los integrantes de este coro desde hace apenas un año. Decidió formar parte de Yerbabuena "porque quería seguir su trayectoria, por el compañerismo que hay y porque está más que consolidado", reconoce. Millán, cuya hija también forma parte de esta agrupación musical, cree que el actual director es "un poeta" por las canciones que escribe".
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