"Nos cubrimos la cara con un chal para hacernos los muertos en el tiroteo"

ENTREVISTA · ROSA MARÍA ROMERO, HERIDA EN BOMBAY

El atentado que vivió en India el pasado noviembre será el último capítulo del libro que está escribiendo de sus viajes

Rosa Romero, ayer junto a la clínica barcelonesa Teknon.
Rosa Romero, ayer junto a la clínica barcelonesa Teknon.
Rafael C. Mendoza

11 de diciembre 2008 - 01:00

Han pasado dos semanas desde que la cordobesa Rosa María Romero y su marido, Rafael Beaus, fueron víctimas de la cadena de atentados terroristas que se registraron en la ciudad india de Bombay. Afortunadamente pueden detallar sus vivencia tras los muros del hotel Taj Mahal. De aquella experiencia son imborrables los sonidos de las bombas, los disparos, el impacto de la metralla contra las cristaleras e incluso de los pasos de los terroristas, que corrían de un lado a otro en busca de incrementar el número de víctimas. Sin embargo, aunque aún es reciente la tragedia, no esconden su deseo de regresar a la misma ciudad en la que estuvieron a punto de perder la vida.

-Usted y su marido fueron los únicos heridos que se quedaron en Bombay para ser atendidos. ¿Cómo han vivido estas dos semanas?

-Es cierto que sólo han pasado dos semanas desde que se produjeron los atentados, pero lo veo todo lejano, como si no hubiésemos sido protagonistas de la historia. Cuando hablan de los sucedido en televisión e incluso cuando me preguntan sobre lo que vivimos allí a veces llego a pensar que no me ha pasado a mí, sino a otros.

-Se ha hablado mucho de que si no llega a ser por su marido pudo haber corrido una suerte peor.

-Él siempre ha tenido ese instinto de protección y en aquel momento no podía ser menos. Cuando estalló la bomba él se avalanzó sobre mí para tratar de evitar que algún disparo alcanzara mi cuerpo y gracias a eso los únicos daños que sufrí fueron los de los impactos de la metralla.

-El miedo fue terrible, ¿no?

-Aunque parezca mentira, no tuve miedo a las bombas. Todo el mundo cree que la explosión fue el peor momento que pasamos, pero no es así. El miedo más intenso fue el que sentimos cuando se inició el tiroteo. Los terroristas, una vez que limpiaron el hall con granadas, llegaron allí para disparar a los que quedaran vivos.

-¿Qué hicieron cuando vieron llegar a los terroristas a escasos metros de donde estaban?

-Se me ocurrió que lo mejor sería hacerse pasar por otros muertos más, así que cubrí la cara de mi marido y la mía con un chal. Eso pudo evitar que recibiéramos disparos, pero aislarte sin ver lo que estaba pasando a tu alrededor da mucho miedo también.

-¿Pasaron mucho tiempo sin que nadie acudiera a socorrerlos?

-Estuvimos una hora tirados sobre un charco de sangre sin saber si vendrían o no a recogernos o si serían nuestros últimos momentos con vida. Cuando los terroristas se fueron a otro lado mi marido trató de quitarse el cinturón para hacerme un torniquete en la pierna, pero las heridas que tenía le impidieron desprenderse de él y tuvo que dejarlo.

-¿Fue entonces cuando sintieron ese miedo intenso al que se refirió antes?

-Lógicamente, esa incertidumbre es terrible, tanto que nos pusimos a rezar cuando sentimos que era casi imposible salir de allí.

-Algún familiar suyo criticó la actitud del Gobierno con respecto a vosotros.

-El Gobierno, a través de la UE, se ocupó del desplazamiento de India a Londres y el vuelo a Barcelona corrió a cargo de nuestra compañía de seguros. Sin embargo, es verdad que nos dijeron que tomarían ellos la iniciativa si tuviéramos algún problema. No creo que haya que quejarse demasiado.

-¿Piensan volver a Bombay?.

-El año que viene volveremos por la misma fecha. Nos encanta viajar allí y ésta era la cuarta ocasión que íbamos a Bombay. Justo antes de marchar a India mi marido me dijo que por qué no escribía un libro para poner orden a todos los viajes que hemos hecho a éste y a otros países. El libro tendrá detalles de Israel, Brasil y China, entre otros países, y el último capítulo lo dedicaré al atentado.

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