"No creo que los cordobeses tengan menos gracia que los gaditanos"
ENTREVISTA · MANU SÁNCHEZ, PREGONERO DEL CARNAVAL
El humor y la musicalidad serán algunas de las piezas básicas de la exaltación festiva que desarrollará este sevillano de 23 años, que prefiere los cuartetos y las chirigotas a los coros y las comparsas
La elección del humorista Manu Sánchez como pregonero del Carnaval de Córdoba sirve para ratificar la apuesta de la Asociación Carnavalesca para que los exaltadores de esta fiesta corra a cargo de personajes de cierto prestigio en este ámbito. El pasado año fue José Guerrero el Yuyu, quien llegó en compañía de su chirigota para deleitar con su guasa a los cordobeses que acudieron a la plaza de La Corredera. El testigo del Yuyu lo recogerá Manu, nacido en Dos Hermanas hace 23 años. El monologuista y estudiante de Periodismo subirá el domingo 22 al escenario que se instale en la plaza de la Corredera con el objetivo de mantener el buen nivel que busca la asociación que preside Antonio Navajas desde hace dos años. Tablas no le faltan a este humorista, que se ha ganado un hueco en Canal Sur 2 y el cariño de la audiencia gracias a Colga2 con Manu.
-Viaja continuamente de Sevilla a Cádiz y ahora también incluirá a Córdoba en su agenda de Carnaval.
-Soy uno de los jartibles del Carnaval y todo me parece poco. Soy una de esas personas que empiezan a disfrutar desde primera hora, porque, gracias a amigos, me voy enterando antes de los tipos y las letras que luego van sonando en los concursos de Sevilla y Cádiz. Sobre Córdoba, no me importa nada hacer kilómetros para venir aquí. A mí me parece una ciudad extraordinaria.
-Da la sensación de que subir al escenario no le viene nada largo.
-Eso es lo que piensa la gente, pero lo paso fatal hasta que me subo. Hasta este momento se me pasan por la cabeza muchas cosas, como que tendría que haber acabado la carrera de Ingeniería (sonríe). Sin embargo, una vez arriba me siento a gusto y no me quiero bajar.
-¿Es buen carnavalero o sólo humorista?
-Muy carnavalero. Recuerdo que desde pequeño me gustaba escuchar a los grupos a través de la radio y la televisión. Además, he veraneado siempre en Barbate, algo que me ha permitido tener algunos buenos amigos por Cádiz. En cuanto al orden de si soy antes humorista que carnavalero o al contrario me da igual, porque pienso que ambos son complementarios.
-¿Cuál es su género favorito?
-Tengo dudas, pero lo que no me veo es cantando en coros o comparsas. Soy más de chirigotas y de cuartetos. Recuerdo que hace dos años tuve una chirigota. La llamamos Los místicos y lo que queríamos plasmar es a ese amigo que todos solemos tener al que le gusta lo del tai-chi, la colorterapia y todo eso. También probamos con un cuarteto: Los apóstatas.
-¿Dónde se vive mejor el Carnaval, en la calle o en el teatro?
-Es cierto que existe esa polémica, pero lo único que puedo decir es que disfruto mucho de los dos. Son compatibles. Me gusta la calle por su atrevimiento y por que estás a un metro del que canta. El silencio del teatro y la creciente calidad de los participantes también hay que destacarlos.
-¿Conoce Córdoba?
-Este año he venido seis veces.
-¿Y su Carnaval?
-La comparsa que ha llegado a los cuartos de final en Cádiz ha dejado al Carnaval de aquí en muy buen lugar. Ahora estoy empapándome de todo y una de mis luchas es huir de los tópicos. No creo que los cordobeses tengan menos gracia que los gaditanos. Me gusta que un cordobés no se parezca a un gaditano.
-¿Qué siente al ser elegido pregonero del Carnaval?
-Es un regalo que te da el Carnaval y que no puedes rechazar.
-¿Puede adelantar algo?
-Lógicamente tendrá tinte humorístico y trataré de que todo el que vaya se lo pase bien, se ría y pueda vivir la fiesta.
-¿Vendrá acompañado de alguna agrupación como hizo el Yuyu el pasado año?
-Habrá música y me ayudarán algunos amiguetes. Tampoco estaré encorbatado ni enchaquetado.
-También es usted cofrade, una circunstancian que algunos critican.
-Me gustan todos los números en colorado del almanaque, porque tenemos riqueza cultural. Además, el Carnaval es desahogarse para luego empezar la Cuaresma.
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