Córdoba

"Los trabajadores de las residencias de mayores libran una batalla continua y no se les aplaude"

Desinfección en la residencia de Santa Eufemia. Desinfección en la residencia de Santa Eufemia.

Desinfección en la residencia de Santa Eufemia. / El Día

"Nuestros equipos libran una batalla continua. Porque cada día que pasa es como empezar de nuevo. Y los trabajadores se están dejando la piel". Es la reflexión que hace Rafael Peinado, el portavoz del Círculo Empresarial de Cuidados a Personas (Cecua) o, en otras palabras, la patronal de las residencias de mayores. El sector está integrado en Córdoba por 87 centros, que disponen de 5.482 plazas asistenciales, según los datos que aporta el Mapa de Servicios Sociales de la Junta. Son instituciones que, en las últimas semanas, se escrutan con lupa como el eslabón más débil en la cadena de efectos de la crisis sanitaria, social y económica que ha provocado el covid-19.

La sensación general es que algo está fallando en los centros geriátricos, que concentran el 60% de las 62 muertes causadas por el coronavirus en Córdoba. Una mirada injusta, según el portavoz del sector, que lamenta que la pandemia "está haciendo muchísimo daño a los profesionales del sector". "Las auxiliares, en su mayoría mujeres, están desarrollando una labor irreprochable que no se está valorando. Hay plantillas enteras de trabajadores que se han encerrado en los centros y llevan semanas sin ver a sus propias familias. Esta entrega no se está reconociendo lo suficiente. A todos estos trabajadores no se les está aplaudiendo", compara Peinado.

Y lo cierto es que, de las casi 90 residencias que hay en Córdoba, en menos de una decena se han detectado diagnósticos positivos de SARS-Cov-2 tras someter a mayores y trabajadores a test rápidos masivos desde el pasado fin de semana. "Así que es muy injusto generalizar afirmando que el foco principal está en las residencias", reflexiona el portavoz de Cecua, que gestiona aproximadamente el 30% de las camas. Con estos resultados sobre la mesa, considera que la afirmación correcta sería considerar minoría los centros afectados. Aunque rechaza ofrecer datos, remite a los ya conocidos: Rute, Montilla, Belalcázar, Villanueva del Rey y Torrecampo, principalmente. 

El sector de la asistencia a mayores está integrado en Córdoba por una red muy heterogénea de centros, en su mayoría de pequeño tamaño, "sin grandes mastodontes". Son excepción los que superan el centenar de usuarios, con las residencias de Pedroche o del Parque Figueroa, en Córdoba capital, como grandes referentes. Una parte está gestionada por comunidades religiosas, patronatos y fundaciones vinculadas a la Iglesia, herencia de los antiguos hogares parroquiales, como son los casos de Rute, Montilla o Villanueva del Rey; otras han sido impulsadas por los propios ayuntamientos con un doble objetivo -crear empleo y atender a sus ancianos- y el tercer grupo, en los últimos tiempos, responden a la iniciativa privada. En Andalucía, y por extensión en Córdoba, son habituales los conciertos y la colaboración público-privada. 

"Todo el mundo está haciendo lo que puede para frenar los contagios, y en general se está haciendo un gran trabajo", defiende Peinado, quien considera que las estrictas condiciones del confinamiento impuesto por el decreto del estado de alarma han servido en Andalucía como un cordón sanitario muy efectivo. "Esas medidas han llegado aquí con diez días de antelación respecto a Madrid, por lo que hemos tenido un gran margen de reacción. Se puede decir que esta decisión, que al principio parecía muy drástica y que pudo no haberse entendido del todo, nos ha beneficiado muchísimo", reflexiona.

Si para algo ha servido esta crisis sanitaria, apunta, es para abrir un debate sobre el sector. "La pandemia del covid-19 ha planteado un futuro totalmente distinto y habrá que analizar hacia dónde debemos ir cuando se superen todas estas dificultades", dice Peinado. Llegará entonces el momento de analizar "cuáles han sido las medidas de éxito y cuáles no, qué ha funcionado y qué no". "Ese debe ser el futuro y por ahí deben ir las residencias en el siglo XXI", anima a reflexionar.

Cecua, por lo pronto, está aplicando una política de "comunicación abierta" y "máxima transparencia" que está siendo clave para la tranquilidad de las familias. Y, desde el punto de vista de los medios técnicos, ha encontrado en las nuevas tecnologías un gran aliado para que los residentes puedan estar en contacto con el exterior, aunque incluso esta gran ventana que son los móviles y las tabletas tiene rejas.

"Ahora somos conscientes de que estos aparatos no funcionan para los mayores, pues la mayoría tiene problemas de visión y necesitaría pantallas más grandes para reconocer a sus familiares. Lo mismo ocurre con los teclados, no son aptos para esta población. Son circunstancias que hay que cambiar si queremos que esto funcione", razona. Lo mismo ocurrirá con la arquitectura y con los equipamientos. En el futuro habrá que sustituir los módulos de aire por el suelo radiante y se necesitarán recintos más compartimentados y con posibilidades de aislamiento. Son algunas enseñanzas que está dejando el coronavirus.

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