Córdoba frente al espejo de los museos: el arte contemporáneo como motor de transformación
Tribuna universitaria
El arte contemporáneo puede ser esencial para atajar la estacionalidad del turismo atrayendo a personas que, huyendo de las aglomeraciones callejeras y del ruido, contribuyen con su gasto al crecimiento económico local
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En una sociedad multicultural, los museos asumen un compromiso con la inclusividad, convirtiéndose en espacios seguros donde diferentes grupos pueden interactuar y compartir perspectivas. Este enfoque va más allá de la exposición de objetos en un determinado lugar. Así, incluye iniciativas educativas que democratizan el acceso al arte y que aseguran que todos los sectores de la población puedan beneficiarse de estas experiencias culturales. Además, los museos en general, y los de arte contemporáneo en particular, desempeñan un papel crucial en la transmisión de valores y en la configuración de la opinión pública. Sus exposiciones no solo preservan objetos históricos, sino que también generan memoria colectiva y promueven reflexiones críticas sobre temas actuales. Por ejemplo, pueden abordar cuestiones como la identidad, la globalización y los desafíos ambientales, invitando al público a participar activamente en el discurso cultural.
Por otro lado, los museos también generan un impacto económico significativo, tanto directo como indirecto. Un ejemplo emblemático es el denominado Efecto Bilbao, asociado al Museo Guggenheim Bilbao, que catalizó la regeneración urbana, la sostenibilidad y aumentó el turismo cultural tanto nacional como internacional.
La exposición Don Quixote de Ai Weiwei, presentada en el Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León (MUSAC) entre noviembre de 2024 y mayo de 2025, representa un ejemplo significativo de cómo el arte puede actuar como palanca para fomentar el desarrollo social, cultural y económico de una zona geográfica. Esta exposición no solo celebra la obra literaria de Miguel de Cervantes, sino que también explora temas universales y quijotescos como la libertad, la resistencia o la humanidad, a través de la lente crítica y provocadora de Ai Weiwei. Esta exposición incluía más de 40 obras, entre instalaciones, vídeos y cuadros realizados con ladrillos de juguete, explorando temas como la vida, la muerte, la identidad cultural, el activismo social, la migración o la crisis humanitaria global.
Para analizar el impacto cultural, económico y social de esta exposición, el MUSAC colaboró con diferentes universidades, entre ellas la Universidad de Córdoba, para realizar un estudio para conocer a los asistentes a dicha exposición. Esta investigación, basada en encuestas a 1.839 visitantes, y disponible en el repositorio público de la Universidad de León (https://tinyurl.com/mry7t3pf), analiza la experiencia del público, la satisfacción, la fidelización y los efectos económicos de la muestra. Los resultados del estudio muestran que la propuesta artística conectó tanto intelectual como emocionalmente con los asistentes. Sin embargo, se identificaron diferencias según género y edad, lo que señala la necesidad de reforzar estrategias para públicos no binarios y jóvenes. El impacto económico estimado fue de algo más de 33 millones de euros, con un retorno de 19,02 euros por cada euro invertido, impulsado principalmente por el turismo cultural en la ciudad de León, ciudad donde está situado el MUSAC.
Una de las dimensiones más notables del impacto de la exposición Don Quixote fue la experiencia emocional que generó entre el público. De acuerdo con los análisis cualitativos basados en palabras clave utilizadas por las personas que realizaron la visita, la exposición fue percibida como «emocionante», «conmovedora», «inspiradora» y «pensativa». La afirmación «la exposición Don Quixote me ha emocionado» alcanzó una puntuación promedio de 8,87 sobre 10, lo que indica que la conexión emocional con las obras fue intensa y significativa. En el contexto de la evaluación de la experiencia cultural en el MUSAC, la frase «visitar el MUSAC me ha emocionado» obtuvo una calificación de 8,51, lo que sugiere que la experiencia cultural abarcó el entorno museístico en su totalidad.
Por otro lado, el análisis de los datos recabados evidencia un elevado grado de fidelidad y recomendación por parte del público del MUSAC tras su visita. La afirmación «recomendaría la visita al MUSAC si alguien me pidiera consejo» alcanzó una valoración de 9,41 sobre 10, lo cual indica que las personas no solo experimentaron satisfacción con la experiencia, sino que también están dispuestos a actuar como embajadores del museo. Este resultado adquiere especial relevancia en el ámbito de la gestión cultural, al reflejar el poder del “boca a boca” y la importancia de la experiencia del visitante en la construcción de una comunidad cultural leal.
Córdoba, con décadas a sus espaldas enfrentándose a los retos que le ofrece el turismo, puede observar con interés el ejemplo de ciudades que han diseñado propuestas culturales innovadoras, actuales y renovadas centradas en los museos. Ejemplos como el del MUSAC en León, el Guggenheim en Bilbao o el Museo Patio Herreriano de Arte Contemporáneo Español en Valladolid, demuestran como este arte puede ser esencial para atajar la estacionalidad del turismo atrayendo a personas que, huyendo de las aglomeraciones callejeras y del ruido, contribuyen con su gasto al crecimiento económico local. Seguir esta senda puede ser fácil para Córdoba si asumimos que el Centro de Creación Contemporánea de Andalucía (C3A) podría convertirse, de una vez por todas, en el referente del arte contemporáneo en la ciudad, no solo como atractivo turístico para una ciudad, quizás demasiado apegada a las tradiciones, sino también como espacio de promoción para nuevos y nuevas artistas.
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