Celebración del Día de Todos los Santos en Córdoba

Visitas que son mucho más que recuerdos

Visitas al cementerio de San Rafael.

Visitas al cementerio de San Rafael. / Miguel Ángel Salas

Nuestras vidas son los ríos que van a dar en la mar, que es el morir; allí van los señoríos, derechos a se acabar y consumir; allí los ríos caudales, allí los otros medianos y más chicos; y llegados, son iguales los que viven por sus manos y los ricos (Jorge ManriqueCoplas a la muerte de su padre). El cementerio de San Rafael vuelve a ser, como cada 1 de noviembre, Día de Todos los Santos, un río humano lleno de vida dispuesto a desembocar en un homenaje a ese mar de recuerdos dejados por aquellos familiares, amigos o conocidos que, aunque un día se fueron, sus memorias permanecen inmortales.

Este año hay menos gente que otros años. La empresa municipal de cementerios, Cecosam, lo justifica en la lluvia que ha caído a primera hora de la jornada. No hay cita previa, como el pasado año, para visitar San Rafael ni el resto de cementerios, ni aforos limitados. Sea como sea, la lluvia no es obstáculo para los que quieren acudir; el goteo es continuo en un día de agua, paraguas y mascarillas. Tampoco hay música en directo, como otros años, dado que hasta finales de septiembre no se conoció la flexibilización de las restricciones y no se pudo contratar desde Cecosam dichas actuaciones. 

A las puertas del camposanto hay rezagados que compran flores en un puestecito, el de Rafaela Sánchez, mientras que un guarda jurado le recuerda a un visitante que tiene que ponerse la mascarilla para entrar. "Todavía estamos en pandemia", le recrimina. Justo tras pasar la capilla, en la parte vieja del cementerio, los panteones alineados dibujan una estampa propia de un poema de Edgard Allan Poe, Annabel Lee.

Una mujer limpia un panteón en la zona vieja de San Rafael. Una mujer limpia un panteón en la zona vieja de San Rafael.

Una mujer limpia un panteón en la zona vieja de San Rafael. / Miguel Ángel Salas

En esa parte no faltan las flores en las tumbas, como la del torero Manuel Calero Cantero Calerito, al que un día el pueblo de Córdoba le dedicó el lugar donde reposa y quien fue forzado por Dios o el destino a decirle adiós a esta vida con tan sólo 33 años. Esa tumba ha llamado la atención de Pedro Jiménez y de su mujer, Clara Pedrajas. Este matrimonio cordobés vive en Madrid y aprovecha cada festividad de Todos los Santos para visitar a los familiares que tienen enterrados en San Rafael. "Tenemos a mis padres y a mis suegros", destaca Pedro, quien lleva “unos claveles rojos a tres euros” comprados en el puesto de Rafaela Sánchez.

“Escalerita, pintura”, repite una y otra vez José Manuel Cruz en un rincón del cementerio. “Limpio lápidas y pinto sus letras, pongo flores...lo hago en estos días y también cuando se me llama para ello”, relata. José Manuel es uno de los muchos que aprovechan el día “para ayudar” en San Rafael a quien lo necesite “a la limpieza de última hora del nicho; trabajo por el que solo pedimos la voluntad”, le insiste a Pedro y a Clara.

Pedro y Clara acceden a que José Manuel les acompañe para limpiar los nichos de sus familiares, uno de los cuáles está relativamente cerca del panteón de la Familia Plantón Fernández, donde tampoco faltan nunca las flores. Ese panteón está presidido por la estatua de Cesáreo Plantón. Allí se han parado Dolores Castro y parte de su familia que vienen a ver "al abuelo José", que falleció en abril de 2020 víctima del covid. "Fue algo horroroso, ni siquiera nos pudimos despedir entonces de él", insiste Dolores. 

Una pareja camina por una de las calles. Una pareja camina por una de las calles.

Una pareja camina por una de las calles. / Miguel Ángel Salas

El nicho del abuelo José, "donde descansa con la abuela Araceli", está impecablemente limpio y vestido de flores, como toda la calle en la que se ubica. "Vinimos hace días a prepararlo", comenta. Y está muy cerca de los Muros de la Memoria, donde, según reza una inscripción, "están inscritas a día de la fecha en el cementerio de San Rafael y de la Salud más de 2.000 personas. Aún siguen sin identificar cientos de ellas más. Fueron asesinadas en Córdoba desde julio de 1936 a 1950 por las fuerzas franquistas". Están inscritos desde Manuel Acaiñas Castro a Francisco Zurita Solar.

Carlos Estévez y sus amigos han aprovechado para visitar los Muros de la Memoria antes de acercarse a la misa que va a presidir en San Rafael el vicario general de la diócesis, Antonio Prieto. "En estor muros está inscrito mi abuelo Pedro", comenta. Carlos deposita una flores sobre otra inscripción, ésta en el suelo, en la que se puede leer "Alma, ausencia", de Federico García Lorca. 

Como si de una ruta se tratara también tienen pensado pasar por la sepultura de párvulos del Cuadro de San Antonio, compuesta por apenas unas decenas de tumbas; y por la parcela de pequeñas cruces negras reservada al grupo militar logístico X y en la que “yacen heroicos soldados que murieron por la patria”, según cuenta una inscripción.  

Agua de lluvia en una de las calles. Agua de lluvia en una de las calles.

Agua de lluvia en una de las calles. / Miguel Ángel Salas

Ya en la eucaristía, celebrada en una carpa preparada por Cecosam para la ocasión, el vicario general de la diócesis destaca en su homilía que "rezar por los difuntos es una costumbre santa y piadosa; ellos están en la luz y nosotros en la penumbra, porque ellos ya tienen la visión de Dios". Antonio Prieto insiste en que el día de Todos los Santos es un día en el que cada uno recuerda a sus difuntos, "recordamos a los nuestros, que nos enriquecen con ese afecto y cariño que nos tuvieron cuando estaban con nosotros".

Tras la eucaristía, Cecosam ha puesto en marcha un dron para conocer en las seis hectáreas y medias de San Rafael "dónde se congregan más personas, qué itinerarios son los que principalmente se usan; todo ello también con los sensores que hay repartidos por el cementerio y que nos determinan el aforo en cada momento", detalla el presidente de la empresa municipal, Antonio Álvarez. Entre los días 24 y 27 de octubre, días de preparativos, ha habido puntas de hasta 800 personas a la vez en algún momento determinado en San Rafael. "El año pasado, como las visitas fueron con cita previa, contabilizamos hasta unas 22.000 entre el 15 de octubre y el 15 de noviembre en el total de todos los cementerios", comenta Álvarez.

"Este año, al paso que vamos, van a ser unas 15.000 en total, fundamentalmente por las inclemencias del tiempo", puntualiza el gerente de Cecosam, Pedro Ruiz, quien detalla que en la mañana del día de Todos los Santos se han producido unas 2.000 visitas a los cementerios de Córdoba, mientras que el año pasado con la cita previa "se completaron los aforos y se produjeron unas 3.000", detalla. El periodo del día -desde el 15 de octubre- en el que se detectan más visitas a los cementerios de Córdoba es entre las 11:00 y las 13:30, relata Álvarez. "Por las tardes, la afluencia es mínima, ha habido momentos de no más de cien personas", añade, quien explica que estos datos servirán para tomar medidas en un futuro y destaca cómo se ha espaciado la afluencia de visitantes a los cementerios de la ciudad. "No hay nada más que ver algunas de las calles, que están llenas de flores y esas flores no han llegado solas, han sido traídas con anterioridad a lo largo de los días", apunta. "Con la cita previa del pasado año la gente se ha responsabilizado", concluye.

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