Del 'carding' a las 'mulas' de las transferencias

Las estafas por internet van desde la clonación de tarjetas de crédito hasta la puesta en venta de productos que, tras cobrarlos, nunca llegan a su destino

Del 'carding' a las 'mulas' de las transferencias
Del 'carding' a las 'mulas' de las transferencias
N. Santos

10 de septiembre 2017 - 02:35

La Fiscalía General del Estado expone en su memoria anual, correspondiente a 2016, que dentro de los delitos informáticos "el volumen más elevado corresponde, sin duda alguna, a los expedientes incoados por hechos ilícitos encuadrables dentro del concepto genérico de estafa". Pero, ¿cómo se estafa a través de internet? Hasta hace pocos años era complicado pensar en cómo crecerían las compras online. Ya son pocos los usuarios, a día de hoy, que no hayan comprado en internet algo de ropa, un regalo o billetes de tren.

La Fiscalía manifiesta en su memoria que dentro de las estafas informáticas se encuadran tanto las transferencias inconsentidas de activos patrimoniales realizadas mediante manipulaciones informáticas o combinando las mismas con técnicas de ingeniería social, como pueden ser el phising (obtener información confidencial de forma fraudulenta) o el pharming (redirigir el nombre de un dominio a otro ordenador); como las defraudaciones llevadas a efecto mediante la utilización irregular de tarjetas de crédito en perjuicio de sus legítimos dueños. Esto último es lo que viene a llamarse carding.

El 'phising' es la técnica para conseguir información privada de forma fraudulenta

En este caso, ambos procedimientos delictivos presentan muchas dificultades en su investigación, tal y como asegura la Fiscalía General del Estado, lo que también conlleva que muchos de los procesos se vean abocados al archivo. Esto se debe, explica, a que muchas de estas actividades ilícitas se desarrollan por grupos organizados desde terceros países con los que los cauces de cooperación internacional "no son especialmente fluidos". En este sentido, la Fiscalía expone que la actuación en España se limita, en múltiples ocasiones, a la investigación y enjuiciamiento de las personas que actúan como mulas y que son las encargadas de recepcionar las transferencias y remitirlas a los artífices y coordinadores de la actividad defraudatoria y respecto de las cuales, en no pocas ocasiones, se encuentran dificultades para acreditar su conocimiento o la intencionalidad dolosa o imprudente de la participación criminal.

Ante el incremento de este tipo de delitos, que son consecuencia directa de un aumento del uso de las nuevas tecnologías, la Justicia ha establecido diferentes áreas desde donde controlar los actos ilícitos que se cometan. La Fiscalía también cuenta con un área de especialización en este sentido, que además mantiene un contacto directo con las Fuerzas y Seguridad del Estado y con Eurojust (órgano de la Unión Europea encargado del refuerzo de la cooperación judicial entre los estados miembros), pero que casi siempre actúa en casos internacionales (donde está el foco de la mayoría de delitos). Por esto mismo, actuar en casos de carding es tan complicado para la Fiscalía, ya que las dificultades de investigar estos casos derivan de que el uso irregular de las tarjetas se hace de forma online, fuera de España y casi siempre por cuantías muy pequeñas. "Resulta inoperante acudir a mecanismos de cooperación internacional que hagan factible el esclarecimiento de los hechos o la determinación de sus autores", manifiesta.

Otra problemática que surge a la hora de esclarecer los delitos informáticos es el hecho de que una misma persona puede cometerlos en diferentes partes del país, lo que implica que se abran procedimientos judiciales diferentes, cuando lo idea es que se unificara en una única causa.

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