El camino de Lola
Camino a La Meca | Crítica de teatro
La ficha
**** Camino a La Meca. Autor: Athol Fugard. Producción: Pentación. Reparto: Lola Herrera, Natalia Dicenta y Carlos Olalla. Versión y dirección: Claudio Tolcachir. Fecha: Viernes, 20 de febrero. Lugar: Gran Teatro. Lleno.
Primera función con localidades agotadas en el Gran Teatro de Córdoba para ver este fin de semana Camino a La Meca, obra de Athol Fugard protagonizada por Lola Herrera. La obra del genial dramaturgo sudafricano fallecido hace menos de un año, estrenada en 1984, está inspirada en la vida y obra de Helen Martins, una mujer autodidacta, residente en Nieu-Bethesda, que dedicó la mayor parte de su vida a crear en el jardín privado de su casa una obra escultórica de más de 200 piezas con materiales reciclados. Su fascinación por Oriente le llevó colocar todas sus figuras mirando en dirección a La Meca. Su particular forma de entender la vida y expresarse a través del arte llevó a un cierto estado de misantropía.
El texto nos traslada a los últimos tiempos de Helen, angustiada por su avanzada edad y las limitaciones físicas provocadas por la artritis y la ceguera. Su escasa o nula relación con el exterior se ve interrumpida por la visita de Elsa, una de las pocas amistades que tiene, quien acude preocupada por la última carta que recibió de Helen en la que expone sus ideaciones suicidas, y la del pastor Marius, el cual trata de convencerla para que ingrese en un geriátrico.
Claudio Tolcachir se lanza a las aguas de este océano creado por Fugard con el deseo expreso de alcanzar la profundidad que contienen las palabras para transformarlas en acción y consigue transformar una pieza que, a priori, podría quedar al margen del contexto actual en un montaje cargado de fuerza donde el mensaje que defiende la libertad del individuo hasta el último suspiro se respira en toda la función.
Está de sobra añadir que tal hito no hubiera sido posible sin el trío de buceadores que lo acompañan y materializan sobre las tablas esta fascinante inmersión. Carlos Olalla en su papel de Marius nos brinda un personaje preciso en su saber estar: sencillo, cercano, comprensivo, afable y sin artificio. Natalia Dicenta entrega lo mejor de sí con un papel que confecciona a la medida de lo exigido en un ejercicio de sinceridad y amor incondicional por su compañera de reparto. Un amor absolutamente correspondido por Lola Herrera, que asume con esa naturalidad conseguida a base vivir sobre el escenario a lo largo de seis décadas.
Madre e hija respiran el mismo oxígeno creando un clima de complicidad absoluta, mezcla de ternura y tensión justa que colma la escena y nos levanta de las sillas para fundirnos en ese aplauso interminable, lleno de agradecimiento y emoción al finalizar el espectáculo.
Camino a La Meca nos habla de la rebelión interior que todo ser humano tiene derecho a ejercer. Una opción que Helen Martins realizó con todas sus consecuencias desde la sencillez en el jardín de su casa. Sin necesidad de gritar y en la soledad del hogar, este mensaje trascendió al mundo y ha sido ejemplo de inspiración. Lola Herrera, con esa habilidad para empatizar que tienen las grandes profesionales, lo transmite y nos enseña al mismo tiempo su camino para que encontremos el nuestro. Muchas gracias por tanto.
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