• La Unidad de Atención Psicológica de la UCO atiende a 156 usuarios e imparte 383 sesiones terapéuticas individualizadas

Educación

La ansiedad, la 'otra compañera' del alumnado de la Universidad de Córdoba

Alumnos de la UCO durante un examen en Rabanales. Alumnos de la UCO durante un examen en Rabanales.

Alumnos de la UCO durante un examen en Rabanales.

El Día

Escrito por

· Lourdes Chaparro

Redactora

La ansiedad es el motivo principal por el que el alumnado de la Universidad de Córdoba (UCO) acude a la Unidad de Atención Psicológica (UNAP) de la institución académica, un servicio que dirige Francisco Alós. Prueba de ello, es que en el último año, según los datos presentado por el rector de la UCO, José Carlos Gómez Villamandos, en el claustro el 28% de las demandas de los estudiantes fueron por ansiedad; la cifra es del 26% si se tienen en cuenta todos los estamentos universitarios. En concreto, 41 de las 146 atenciones que se registraron en el caso del colectivo del alumnado, mientras que 37 fueron consultas de carácter emocional.

Alós recuerda que la ansiedad es "un problema común y habitual en nuestras sociedades". "En las sociedades occidentales llevamos unos ritmos de vida que indiscutiblemente generan estrés, y la carrera universitaria para el profesorado, la carga de trabajo para el personal laboral, y el estudio para los alumnos, no van a ser menos".

"Las respuestas de activación fisiológica para responder a las demandas de nuestro entorno son naturales y adaptativas desde el punto de vista psicológico, aunque traspasado un punto, medido con pruebas psicológicas o según la percepción subjetiva, ya no se considera adecuada y se designa como que la persona tiene estrés", anota.

Sin embargo, añade, "el problema, desde el punto de vista psicológico, está cuando una persona percibe que no es capaz de tolerar de forma óptima los niveles de ansiedad que le provocan algunos factores estresantes de su entorno". "De forma, que una parte importante de la apreciación que tiene una persona de cuánto estrés experimenta y de la capacidad que tiene para enfrentarse a los agentes estresantes de su vida es subjetiva", subraya.

Esto supone que hasta la unidad lleguen casos de personas personas que ante similares agentes estresantes pueden responder de forma diferente. "Es obvio que afrontar un examen es un agente estresante, sin embargo, la gran mayoría de estudiantes son capaces de enfrentarse a él de forma óptima y gestionar las emociones que este le suscita o provoca", destaca.

"Es obvio que afrontar un examen es un agente estresante"

A pesar de ello, reconoce que algunos estudiantes podrían solicitar ayuda profesional para poder afrontar esto de la forma más adecuada y aprender a enfrentarse a las sensaciones o pensamientos que esto le provoca y aclara que la UNAP "no tiene entre sus cometidos diagnosticar problemas psicológicos, entre la comunidad universitaria, aunque sí es su tarea, ayudar a que las personas se enfrenten, con herramientas psicológicas, a aquellas situaciones que le provoquen malestar psicológico".

En el caso de este servicio, no hay un perfil específico de demandantes. Al respecto, su director insiste en que "lo realmente importante es que toda la comunidad universitaria dispone de información sobre este servicio, en qué consiste, qué servicios pueden darse y qué actuaciones psicológicas no pueden realizarse (por ejemplo, diagnóstico, evaluación o actuaciones especializadas) y cómo solicitarlo".

Y llegó la pandemia

El estallido de la pandemia del coronavirus trajo consigo hace ya casi un año el cambio por completo de la docencia en la Universidad y también en la atención que se presta desde la unidad, que ha tenido que reorganizar su método de trabajo, ya que hasta entonces la asistencia había sido siempre de carácter presencial.

El director de la UNAP, Francisco Alós. El director de la UNAP, Francisco Alós.

El director de la UNAP, Francisco Alós. / Miguel Ángel Salas

Alós reconoce que en el periodo anterior a la crisis sanitaria la dirección de la UNAP no se había planteado la posibilidad de impartir sesiones online, entre otras razones debido a que las sesiones presenciales favorecen la interacción terapéutica. "Sin embargo, dadas las condiciones, solo nos quedaban dos opciones, uno, suspender las actuaciones terapéuticas, o dos, adaptarnos a las nuevas circunstancias", resume.

Y es la opción que mantienen, más que nada porque las clases aún son de carácter virtual en el seno de la UCO. "Con ello, los psicólogos y las psicólogas de la UNAP han intentado poner en práctica, la máxima: no se puede perder, ni un día, para ofrecer el conocimiento psicológico para ayudar a aquellas personas que lo necesiten", subraya.

La atención de la unidad se presta ahora de manera online

El director de la unidad, además, sostiene que con respecto a las demandas o motivo de consulta, en relación a la intervención psicológica, la Universidad de Córdoba es "una sociedad, en pequeñito, pero una sociedad, al fin y al cabo".

Por eso, los motivos de consulta se distribuyen de forma similar a lo que ocurre a nivel general, antes de la aparición del coronavirus, se hablaba de que la gran pandemia del siglo XXI es la ansiedad y la depresión, pues en el ámbito universitario estos son los tipos de problemas más habituales y usuales.

Los datos de atención

El total, en el pasado curso académico desde esta unidad se atendió a 156 usuarios -incluido alumnado, PAS y profesorado- y se impartieron 383 sesiones terapéuticas individualizadas. Del número de casos atendidos, media docena fueron de atención psicológica preferente, "casos especiales, por su índole, que necesitan de un seguimiento personalizado y continuado a lo largo del curso, y por tanto, una atención prioritaria y sesiones más continuas", subraya Alós.

Los motivos de las demandas de intervención psicológica de toda la comunidad universitaria fueron  heterogéneos. Así, los casos de ansiedad y/o depresión representaron el 26% de las actuaciones, seguidas de casos relativos a alteraciones emocionales con un 24% del total.

Problemas en los estudios (15%), de convivencia (3%), relaciones sociales (4%), de carácter familiar (10%), problemas sexuales (2%), fobias (3%), ideación suicida (1%), duelo (3%), problemas relacionados con autoestima (6%) y con violencia de género (2%) son el resto de atenciones que se prestaron.

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