Ángel Ruiz, actor: "El teatro trata de cuestionarnos nuestro presente con una mirada al pasado"
El actor juega con diferentes enseñanzas atemporales mientras se sumerge en el Siglo de Oro en su obra El Rey de la Farándula, que ha presentado en Córdoba
Crítica de 'El Rey de la Farándula': ¡Larga vida!, Rey(na)
El pasado y el presente se unen en una obra única y unipersonal, donde Ángel Ruiz juega con diferentes enseñanzas atemporales mientras se sumerge en el Siglo de Oro. Con la idea de divertir, pero también de hacer reflexionar al espectador, el dramaturgo hizo escala el pasado 23 de enero en el Teatro Góngora de Córdoba con su obra El Rey de la Farándula.
Pregunta.Dice en el dossier que la obra es difícil de definir, ¿en qué momento vital y profesional nace?
Respuesta.Es difícil de definir porque tiene que ver con mi propia forma de hacer. Donde la persona lleva el espectáculo. Esta función me pilla en un momento donde he definido muy bien el tipo de teatro que hago, que bebe de muchas fuentes. He creado lo que llamo gazpacho dramático: mezclo la historia y contrahistoria del siglo XVII centrado en Felipe IV. Durante ese gobierno, fue el florecimiento de las artes, sobre todo el teatro, era un gran seguidor y propulsor de él. Todo esto con un punto de vista contemporáneo para traerlo a nuestros días con un personaje a caballo entre el pasado y el presente, de manera que los espectadores se van a acercar a ese siglo y va a descubrir que no hay tanta diferencia.
P.¿Por qué le interesa tanto ese diálogo entre lo que somos y lo que fuimos en el teatro?
R.Hay un periodo de investigación. En eso, es muy parecido al periodismo: vas recabando información y ahí es cuando te viene el hilo conductor. Quien no conoce su historia, acaba repitiéndola. No nos damos cuenta, pero pensábamos que estaba vencido y acabamos de caer en lo mismo. Eso, ponerlo en escena y que la gente da sensaciones. El teatro trata de cuestionarnos nuestro presente con una mirada al pasado, con mezcla de anacronismo, paradojas evidentes, que producen risa e incluso miedo. Me parecía interesante focalizar desde ahí.
P.¿Qué peso simbólico tiene el piano en la obra?
R.Es un instrumento versátil, capaz de contar muchas cosas y, además, en la intervención de Bru Ferri lo utiliza no solo como la gente piensa, sino que manipula las cuerdas. Hace percusión. Musicalmente, tiene mucho poder. Su utilización es anacrónica con respecto a la época, no existía.
P.¿Qué lugar ocupan los clásicos en la forma de entender el teatro actual?
R.Es la base. Para los castellanos parlantes es la base del teatro universal. Uno de los temas que he añadido es un monólogo de Fuenteovejuna, pero que sigue cobrando sentido. Habla de una mujer maltratada y que su padre defiende al maltratador, es de hace cuatro siglos ese monólogo. Mi idea es recordar que no es tan lejano, que es más cercano, que no es algo tan sagrado, que hay que revisitarlo, con mucho respeto, pero sin miedo a darle la vuelta. Es una práctica que hacen los ingleses con Shakespeare. Este espectáculo ha bajado al pueblo, y está hecho desde el cabaré. Una cosa muy cercana y con una comunicación directa al público.
P.¿Le ha costado más mostrarse en 'El Rey de la Farándula' que en otros espectáculos?
R.No, ten en cuenta que como soy dramaturgo y director, por eso, el personaje se va conformando al mismo tiempo. Va surgiendo y se hace carne. Cuando afrontas un espectáculo desde cero y le vas poniendo las capas de lo que quieres contar, sale de una manera orgánica.
P.Su interpretación de Lorca caló mucho en el espectador.
R.Los personajes buscan su hueco en uno mismo. Uno mismo esculpe al personaje con su propia vida, sus propias emociones y eso es lo que le da credibilidad. Este humanizar es el trabajo, el buen camino de los actores. Es poner al servicio del personaje todo aquello que cree que tiene el personaje y está en ti. Él era muy cercano, ya que todos tenemos una percepción adecuada, parecida de lo que era. Todo el mundo está de acuerdo que irradiaba alegría y empatía.
P.¿Cómo ve actualmente el oficio teatral?
R.Actualmente, estamos viviendo un buen momento en cuestión de público. En estos años que llevamos haciendo gira, sí que se nota que hay una necesidad y un público que mira espectáculos en directo. Tiene que ver por la irrupción del audiovisual y algo que estamos empezando a mirar con miedo, que es la inteligencia artificial. La gente está buscando un contacto directo, saber que es verdad, por eso, el teatro va a tener un lugar privilegiado. Un problema a medio o largo plazo con la IA es que estamos muy desprotegidos, pueden coger tu imagen para otra cosa y es peligroso. Creo que es necesario regularla para que no nos perjudique.
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