José F. Gálvez | Presidente de la Asociación de Fotógrafos de Córdoba (Afoco) “La falta de salas adecuadas supone la pérdida de muchas exposiciones”

  • Es una figura histórica de la Bienal de Fotografía de Córdoba, cuya XI edición se celebra estos días, una cita en la que, por su importancia, defiende que deben involucrarse más instituciones

José F. Gálvez posa delante de fotografías de una exposición instalada en la plaza de las Tendillas. José F. Gálvez posa delante de fotografías de una exposición instalada en la plaza de las Tendillas.

José F. Gálvez posa delante de fotografías de una exposición instalada en la plaza de las Tendillas. / Jordi Vidal

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José F. Gálvez (Córdoba, 1949) aprendió el arte de la fotografía de uno de los más grandes del oficio, de “mi maestro” Juan Vacas. Su maestro le enseñó lo que es la pasión por la fotografía, por la de verdad, lo que es ser un artista a la hora de inmortalizar imágenes con una cámara creando una obra de arte “que ya tienes en la cabeza”. Como ejemplo, recuerda aquel día en el que, como otros muchos, “cuando salía de trabajar, a los ocho de la mañana, me iba con Juan Vacas a distintos pueblos a hacer fotos. Ese día fuimos a la zona de Espejo y Montilla; él quería hacer una foto de un cortijo un día determinado con una luz determinada. Estábamos a primeros de julio con muchísima calor debajo de un árbol, ya llevábamos cuatro o cinco cigarros, nuestras cámaras puestas con el trípode... “¿Juan, cuándo vamos a hacer la foto?”, le pregunté. “Mira, cuando la nubecilla aquella, que es la única que hay, se ponga encima de la chimenea del cortijo, entonces”, me contestó. Yo entonces le dije que para que la nube se posara encima de la chimenea tendrían que pasar cuatro o cinco horas, ¿Y qué prisa tienes?”, me contestó.

–Me cuenta una experiencia con un fotógrafo, Juan Vacas, que concebía con toda la paciencia del mundo la fotografía que iba a hacer como un pintor concibe la obra va a crear, ¿la era de la digitalización ha hecho que se haya perdido algo esa magia?

–Bueno, se ha perdido algo, porque entonces llevábamos 36 posibles fotos en un carrete y tú no podías observar cómo salían como sí puedes ver ahora, de modo que te asegurabas muchísimo el disparo, controlabas mucho la luz, tenías unos conocimientos técnicos muy grandes, revelabas tú tus propios carretes y sabías de química, de lo que eran los productos...todo eso con la digitalización ya no existe. No obstante, hay un socio de Afoco que en los últimos tres años ha ganado 150 premios nacionales con una cámara digital. La gente que piensa que para ello hay que tener cámaras tremendas, se sorprende cuando les dices que no, que lo que vale es lo que tienes en la cabeza, porque ese socio sabe en cada momento qué foto quiere hacer, qué tiene en la cabeza.

–Sí, porque el fotógrafo artístico, por deformación profesional, supongo que muchas veces va encuadrando las imágenes de los momentos que vive.

–Los buenos fotógrafos siempre tienen en la cabeza lo que van a hacer. Mi maestro, Juan Vacas, llevaba un cuadernillo en el que dibujaba las fotos que quería hacer, como esa del cortijo con su nube. Y luego, buscaba es el día, la hora...para hacerla. Hay fotógrafos que para hacer una foto de un paisaje siempre van a ese escenario un día o dos antes y están allí mucho tiempo comprobando cómo sería esa fotografía a distintas horas. Eso lo vimos aquí con un italiano, Franco Fontana, que es de los más conocidos en el mundo del paisaje, y cuando lo llevamos a la Campiña estuvimos allí seis o siete horas para luego ir al día siguiente a hacer la foto que él quería.

–¿Cómo están afectando las nuevas tecnologías a la profesión?

–Están afectando muchísimo. Le pongo un ejemplo. Todos los fotógrafos de guerra que vinieron a la anterior Bienal de Fotografía contaban que se jugaban la vida en trincheras mientras veían cómo los soldados hacían fotos con los móviles y las mandaban a los medios; “¿y ahora que hago yo si esa foto ha llegado antes de que yo envíe mi trabajo?”, se preguntaban. A los medios les da igual que la foto sea mejor o peor en ese caso, les da igual colocar la foto del soldado, sobre todo a los digitales, que lo que quieren es la inmediatez, la noticia antes que nadie y de forma rápida. Eso supone que los fotógrafos de guerra tengan que vivir un poco de los reportajes grandes, que son los que les venden a las revistas, y la profesión para ellos es cada vez más difícil.

"No puedo entender cómo no podemos contar con el C3A para la Bienal; ha salido de nuestros impuestos”

–Hablando de la Bienal de Fotografía, en cuya organización, como siempre, Afoco colabora con el Ayuntamiento, ¿cómo se presenta este año?

–Creo que mejor que las anteriores, ya que parece ser que las instituciones ya se han tomado en serio lo importante que es su difusión, la de sus salas, sus actividades y conferencias, y demás actividades. Es importante esa difusión para dar a conocer, por ejemplo, la exposición que se inaugurará el próximo 11 de abril con las 50 instantáneas más importantes de la historia moderna de la fotografía, una muestra repartida en 90 metros que va desde el hotel que llamamos oxidado, el antiguo Meliá, hasta la caseta de la Victoria; 90 metros de fotos además en unos paneles de aluminio que por la noche se iluminan. El hecho de que la Bienal salga a la calle significa que la Bienal va mejor porque hay mucha más presencia, más visibilidad...

–Habla de la importancia de su difusión, ¿cree que la Bienal de Fotografía no es aún lo suficientemente conocida en Córdoba?

–Siempre se necesita más. La Bienal de Fotografía, Cosmopoética y el Festival de la Guitarra son las tres patas del banco de la actividad cultural del Ayuntamiento.

–Son ya muchos los años involucrado en su organización, después de tanto tiempo, ¿qué es lo que echa de menos en la Bienal?

–Echo de menos que entren en la Bienal el resto de las instituciones, no sólo aportando las salas que tienen, sino aportando dinero, capital, porque se puede organizar una Bienal todavía más importante si la Diputación entrara, si la Junta de Andalucía entrara... Y es que hay cosas que yo no he entendido, en ocasiones hemos tenido un gobierno central del mismo partido que el del Ayuntamiento, la Diputación y la Junta y sin embargo el Ayuntamiento ha sido el que seguía estando solo a la hora de aportar a la Bienal. Insisto, lo que echo de menos es que todas las instituciones se tomen en serio ya de una vez la Bienal, creo que lo merece porque es el festival decano de fotografía de España, más antiguo incluso que PHotoESPAÑA.

José F. Bernal posa en la plaza de las Tendillas. José F. Bernal posa en la plaza de las Tendillas.

José F. Bernal posa en la plaza de las Tendillas. / Jordi Vidal

–¿Hacia dónde camina la Bienal?

–Creo que hacia una profesionalización total. Y bueno, creo que la estructura está muy definida ya. Lo que ocurre también es que hay un problema serio en Córdoba de falta de salas que puedan albergar exposiciones de más de 200 fotos. Sólo Vimcorsa tiene una sala preparada para ello, porque es que además hay exposiciones que te exigen control de humedad, control de temperatura, vigilancia... una serie de cosas y de características que muy pocas salas en Córdoba pueden ofrecer. Nos faltan salas de exposiciones de instituciones, pero salas de verdad.

–El eterno problema de siempre

–Exacto, son ya muchos los años que llevamos diciendo que faltan salas. El Patio Barroco de la Diputación, por ejemplo, es muy hermoso para montar una exposición, pero en el Patio Barroco puedes poner fotos a lo mejor en abril, en el momento que haya humedad no puedes poner fotos al aire libre. La Diputación ha creado otra sala para ello, sí, pero no deja de ser el pasillo de la planta de arriba del Palacio de la Merced y ahí no caben 200 fotos. Con este panorama nos estamos perdiendo muchísimas exposiciones que las sirve el Ministerio de Cultura, La Caixa, la Fundación Telefónica... y que no pueden venir a Córdoba porque es Vimcorsa o no, pero claro Vimcorsa ya está ocupada en la Bienal con una exposición. Hay tres exposiciones que no han podido venir porque no hay sitio y eso es un problema grave; es algo en lo que nos supera Madrid y Barcelona, por ejemplo, que sí tienen esas salas con esa capacidad.

–Llevan años clamando desde Afoco por este tipo de sala y ¿la Administración es consciente de lo que Córdoba se está perdiendo por no contar con ellas?

–Claro que es consciente. Es por ello que se está sustituyendo muy bien esa falta de salas en la Bienal con las exposiciones al aire libre, como la de hace dos años de Sebastiào Salgado, Génesis, que estuvo en el bulevar. Este año por ejemplo, viene una de Acción Cultural Española, que es una institución pública del Gobierno de España, una muestra que recoge las 50 mejores fotos de los últimos 80 años en España. Ahí tienes desde fotos del almeriense Carlos Pérez Siquier, al que el otro día se le dio el Premio Andaluz de Fotografía, hasta de Ramón Masats, esa famosa foto del cura en una portería despejando una pelota. Vamos a poder disfrutarla gracias a que es una exposición al aire libre. Bueno, de alguna manera se está paliando ese problema que tenemos en la Bienal de no poder albergar este tipo de grandes exposiciones por que no hay salas, con esa modalidad expositiva que nosotros no hemos inventado, la han inventado la Caixa, el Ministerio...porque han visto que es la única manera de llevar exposiciones a distintos lugares, ya que el problema no es exclusivo de Córdoba, es que ocurre también en Sevilla, en Málaga...y en muchísimos sitios más.

–¿No sería un lugar idóneo para esas exposiciones de gran formato el Centro de Creación Contemporánea de Andalucía o C3A?

–Ahí quería llegar. Es algo que no entiendo, y quiero hacer una crítica constructiva. Creo que con nuestros impuestos también hemos pagado el C3A y ese complejo está vacío, ahí no hay nada. Se ha pedido para la Bienal y nada, no está en la Bienal; seguirán organizándose bienales y el C3A seguirá sin participar en ellas. Es curioso.

José F. Gálvez en un momento de la entrevista. José F. Gálvez en un momento de la entrevista.

José F. Gálvez en un momento de la entrevista. / Jordi Vidal

–La fotografía histórica está de moda...

–Bueno, aquí en Córdoba ha estado siempre de moda; en eso sí somos pioneros gracias también a Ana Verdú, la directora del Archivo Municipal. Hace años se creó en el Archivo Municipal un proyecto que se llamaba Fuentes de papel, encomendándosele a becarios que escanearan las miles y miles de fotografías que hay en ese centro. Hoy, cualquiera a través de internet puede consultar ese archivo. Ana de vez en cuando organizaba una exposición de fotografía antigua, pero para que participara la gente, y preparando la primera de todas ellas nos dimos cuenta de la importancia de la conservación fotográfica de la ciudad, que incluye daguerrotipos fechados en 1844.

–...he sacado el tema porque quisiera preguntarle si no se ha planteado en Córdoba un proyecto de fotografía antigua independientemente de la Bienal

–El proyecto está en marcha, porque todo dependía de la reforma del Archivo Municipal, que está en obras ya, que se va a reestructurar y en el que se va a crear una sala permanente. Además, desde Afoco hemos propuesto al Ayuntamiento y a otras instituciones que cada 7 de marzo se celebre el Día Local de la Fotografía, lo hemos hecho al cumplirse el 7 de marzo de 2019 el 175 aniversario del primer daguerrotipo realizado en nuestra ciudad por J. Albors en un diario de la época. Le hemos propuesto al Ayuntamiento y a otras instituciones que todos los años el 7 de marzo se haga alguna actividad relacionada con la fotografía histórica en la ciudad.

–Importante entonces el papel que va a jugar la reforma del Archivo Municipal para ustedes

–Muy importante, porque vamos a tener la posibilidad de habitualmente ir sacando la fototeca de Córdoba, que se vea allí. Y también el Ayuntamiento ya está decidido al menos cada dos años a hacer una exposición temática con la fototeca. En esa fototeca hay una parte de la fotografía antigua y luego hay unas 1.500 fotos que datan desde 1981, son fotografías en papel de autores que fueron pasando por la Posada del Potro –que estuvo muchos años sin exposiciones–, por la Bienal o por el Premio Mezquita. Instantáneas que unas se adquirieron y otras se han ido donando y con las que se ha hecho una colección que, insisto, va por las 1.500 fotos. Hoy por ejemplo podemos ver el paisaje europeo a través de grandes autores de la fototeca de Córdoba y exponer esas fotos, porque son para verlas, no para tenerlas guardadas.

"El intrusismo en el sector fotográfico ya ni se nota, porque es total;el sector en Córdoba está regular”

–En la pasada década de los 80 el sector de la fotografía en Córdoba vivió una época de gran esplendor; con la crisis económica cayó en picado ese esplendor, ¿está repuntando el sector? ¿Cuál es la salud del sector?

–No termina de repuntar. El sector fotográfico profesional está regular en Córdoba. Empiezas por el trabajo más habitual de los fotógrafos, que ha sido siempre la BBC –bodas, bautizos y comuniones–, y en esos actos te encuentras a un montón de gente con sus cámaras o con el móvil haciendo fotos y cada vez hay menos trabajo para los fotógrafos profesionales. Las fotos de estudio prácticamente han desaparecido y ya tampoco un profesional se puede ganar la vida revelando carretes, como antes. Hay un cambio de ciclo. Siempre ha habido ciclos y como en todo en la vida, te tienes que adaptar y evolucionar y ya está, no hay otra.

–Difícil repuntar cuando el intrusismo está a la orden del día

–El intrusismo en el sector fotográfico ya ni se nota, porque es total. Porque, por ejemplo, en el fotoperiodismo, ¿quien no saca un móvil en un momento en el que sucede un atraco en la calle o cuando un coche atropella a un niño? Inmediatamente la foto está en todos los medios. El intrusismo es total.

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