Sankt Martin y las 'laterne': el colegio Al-Ándalus revive en Córdoba una de las tradiciones más entrañables de Alemania

Fiesta popular

Alumnos, padres y profesores celebran esta actividad vestidos de época y con un paseo por el barrio

El centro de Infantil y Primaria es el único de la provincia que oferta el bilingüismo en alemán

Celebración de Sankt Martin en el colegio Al-Ándalus de Córdoba.
Celebración de Sankt Martin en el colegio Al-Ándalus de Córdoba. / Juan Ayala

Con farolillos de colores, trajes de época premedieval, salchicas y canciones alemanas ha celebrado la comunidad educativa del colegio Al-Ándalus de Córdoba la festividad de Sankt Martin y las laterne este lunes al caer el sol.

El centro es el único de Infantil y Primaria de la provincia que oferta el bilingüismo en alemán y, tras un parón por la pandemia, este curso ha retomado esta entrañable tradición alemana en la que se implican los alumnos, las familias y los profesores.

Desde hace semanas, los niños de Primaria han trabajado en su clase de Plástica la creación de los farolillos (conocidos como laterne), que son los grandes protagonistas de esta fiesta. Los ha habido de todos los materiales (cartulina, goma eva...) y temáticas, como dinosaurios, animales, cohetes espaciales, unicornios y otros personajes animados.

Para los pequeños de Infantil, han sido las familias las encargadas de diseñar estos bonitos farolillos que han portado en el paseo que han dado desde el colegio por varias calles del barrio del Parque Cruz Conde mientras cantaban la canción Laterne, laterne, que han aprendido en clase. Antes, los alumnos de sexto de Primaria han hecho una representación teatral sobre esta celebración.

Hace semanas que la comunidad educativa y, en especial, las familias y la asociación de madres y padres (ampa) están volcados en la organización de esta fiesta poco conocida en Córdoba. De hecho, el ampa ha montado tres quioscos decorados con motivos y música alemana en el patio del centro en los que se ofrecen salchichas, agua y refrescos y patatas para tomar una vez acabado el paseo por el barrio.

Como novedad, este año el colegio ha pedido a los padres que se disfracen tanto ellos como los niños, por lo que la fiesta ha sido más pintoresca aún: se han visto romanos, posaderas y algún pequeño caracterizado como Sankt Martin.

La leyenda de Sankt Martin

La historia cuenta que Martin de Tours nació en el año 316 d. C. en Sabaria, en el actual territorio de Hungría. Siendo muy joven ingresó en el ejército romano. Según la leyenda, un día, Martin se encontró en la puerta de la ciudad de Amiens con un pobre mendigo, quien le pidió ayuda para guarecerse del frío. Martin solo llevaba su capa militar y decidió compartirla con el mendigo.

Rasgó la capa con la espada y le tendió la mitad al pobre hombre, que le mostró su profunda gratitud. Solo le dio la mitad porque la capa pertenecía al ejército romano en el que servía. Tras ese gesto generoso, Martin dejó el ejército, abrazó el cristianismo y se hizo bautizar para socorrer a los necesitados y entregarse al prójimo en lugar de luchar.

Este acto de caridad no es, sin embargo, la única leyenda que existe en torno a Sankt Martin. Cuenta la tradición que, a punto de ser ordenado obispo, Martin, en su humildad, no se sintió digno de ese honor y se escondió en un corral de gansos. Los lugareños lo encontraron por el ruidoso graznido de las aves y le proclamaron obispo de la ciudad. Es muy probable que de allí surgiera la tradición del "ganso de Sankt Martin" que suele cenarse en la noche del santo una vez concluido el desfile de los farolillos.

En muchos lugares, sin embargo, el ganso ha sido reemplazado por vino y chocolate calientes y los típicos weckmänner, unos bollos que tienen forma de un hombre que lleva una pipa de barro en la boca.

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