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Cuaresma

El tradicional viernes del Rescatado, el Prendimiento y el Remedio de Ánimas en Córdoba

Besapiés al Remedio de Ánimas de San Lorenzo

Besapiés al Remedio de Ánimas de San Lorenzo / Miguel Ángel Salas

Mañana congelada de marzo en la plaza de los Padres de Gracia, el vestíbulo del Casco Antiguo para barrios como Levante, La Viñuela o La Fuensanta. El día apunta a desapacible por las temperaturas gélidas, aunque, a las puertas de la primavera, el día promete mejorar. Nada apunta a un día distinto a cualquier segundo viernes de Cuaresma en la antigua Puerta de Plasencia; los autobuses de Aucorsa cargan y descargan pasajeros y el puesto de caracoles de la plaza del Alpargate está preparado en este inicio de la temporada para saciar el deseo de ingerir un buen puñado de estos moluscos gasterópodos que muchos en la ciudad consideran un manjar.

Un improvisado puesto de flores multicolores indica en la puerta de la parroquia de Nuestra Señora de Gracia que algo especial ocurre. Las visitas a Nuestro Padre Jesús Rescatado son frecuentes todos los viernes del año, pero el segundo de Cuaresma es el viernes grande. La penumbra del templo apenas dibuja las colas de fieles que se han formado ya ante la capilla de la hermandad, de la que sale el resplandor de las velas y las vaharadas de incienso.

La veneración de Jesús Rescatado de Córdoba La veneración de Jesús Rescatado de Córdoba

La veneración de Jesús Rescatado de Córdoba / Miguel Ángel Salas

En el centro se yergue solemne y dramático el Rescatado, el Señor de Córdoba, que en estas ocasiones suele lucir la túnica donada por el torero Rafael Sánchez Saco, entre centros de flores y cirios que tienen como punto de fuga la imagen de María Santísima de la Amargura vestida de hebrea. Una vez ante la imagen, nadie tenía prisas. Un rato de oración ante el Nazareno maniatado y la vuelta a la rutina de una vida diaria que conserva estas fechas en su calendario como la viva huella de otros tiempos. Este besapiés al Rescatado es el acto central de una jornada intensa en actividad cofrade, ya que diversas hermandades suman sus actividades en una jornada tan señaladísima.

De una parte, la hermandad del Prendimiento expone también en besamanos en el cercano santuario de María Auxiliadora a su titular ante un altar de cultos presidido por la cruz de guía de la cofradía y las imágenes de San Juan Bosco y Santo Domingo Savio. Muy cerca, en la calle Jesús del Calvario, la hermandad del Remedio de Ánimas celebra el besapiés de su crucificado. Esta hermandad, fiel a su estilo, ha dispuesto la imagen entre los faroles de los nazarenos y lamparillas de aceite, ante la imagen de la Madre de Dios en sus Tristezas enmarcada ante la cruz con el velo de tinieblas.

El besapiés del Señor del Prendimiento de Córdoba El besapiés del Señor del Prendimiento de Córdoba

El besapiés del Señor del Prendimiento de Córdoba / Miguel Ángel Salas

Día intenso en San Lorenzo, en el que el sacerdote Antonio Gil ha rezado el ángelus a cargo y en el que tras el besapiés, la Hermandad del Remedio de Ánimas rezará el responso por los hermanos difuntos, en el que intervendrá el coro de la corporación, y se presentará el cartel del próximo Lunes Santo, obra de Raúl Muñoz Gallardo.

Tal y como marcan los estatutos de la hermandad, el primer viernes de marzo, la imagen del Santísimo Cristo del Remedio de Ánimas es expuesto para solemne besapiés en un altar efímero transmitiendo un mensaje catequético para hermanos y devotos. En esta ocasión, se promueve una profunda reflexión sobre los Novísimos y sobre los cuales se pide una profunda meditación. En este sentido, la reflexión ante los llamados novísimos se basa en una frase procedente del Eclesiastés que en ese altar se presenta de la siguiente forma: "Veritas narrabit tibia in qua speculo te ipsum cogitabis”, lo cual se traduce por “la Verdad te dirá en que espejo reflejarte".

En los Libros Santos se llaman novísimos a los sucesos que le pasarán al hombre al final de su vida, la muerte, el juicio, el destino eterno: el cielo o el infierno. Los novísimos se encuentran representados por medio de cuatro ángeles, que representan, respectivamente a la muerte, al juicio, al purgatorio y al infierno.

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