Galardones
  • El túnel del auditorio 'Con mucho arte' de Beatriz Enríquez se lleva la primera mención del jurado al mejor diseño original y su auditorio 'Must Wanted' resulta el espacio más votado del público

Los Premios Casa Decor 2021 se rinden al estudio Comad Arquitectos de Córdoba

La arquitecta Beatriz Enríquez. La arquitecta Beatriz Enríquez.

La arquitecta Beatriz Enríquez.

Juan Ayala

Escrito por

· Lourdes Chaparro

Redactora

Casa Decor es una plataforma de interiorismo, diseño, tendencias y estilo de vida que se desarrolla en  Madrid desde hace casi tres décadas, y que permanece abierta durante seis semanas al público. Cada año, más de 200 participantes intervienen un edificio diferente, histórico y singular, del centro de la capital, para presentar las novedades en mobiliario, materiales, tecnología e innovación en el sector del hábitat, a través de espacios reales o conceptuales de gran nivel expositivo.

Pues, entre todos los participantes en la edición de este año ha participado la arquitecta cordobesa Beatriz Enríquez, que, además, se ha llevado dos premios con su obra: el túnel del auditorio Con mucho arte ha conseguido la primera mención del jurado al mejor diseño original, mientras que su auditorio Must Wanted ha resultado el espacio más votado del público que ha acudido a esta cita.

Beatriz, que fue la arquitecta del Mercado Victoria y también del edificio de Gran Capitán 23 -además de numerosos proyectos de edificios residenciales en la capital cordobesa-, es la responsable del estudio Comad Arquitectos, que tiene sede en Córdoba y Madrid. Su propuesta, un pasillo colorista que da acceso al auditorio de Casa Decor 21 ha conseguido estas distinciones después de un mes de intenso trabajo. Y es que en ese plazo de tiempo tuvo que hacer el diseño y construir su propuesta y, todo, además, en plena pandemia y con todas las restricciones a cumplir. Beatriz recibió la llamada de Casa Decor, a la que respondió de manera afirmativa, gracias a su amigo “Bernadi Noval, que me llamó y que confiaba totalmente en nosotros y quería contar conmigo”.

Pues dicho y hecho. “El proyecto este año por primera vez compartía uso. Teníamos que hacer el auditorio y una zona de exposición de arte. Nos contrató una empresa mexicana de marketing cultural, que es un concepto que aquí en España no se entiende mucho”, explica a el Día.

El auditorio y la sala de exposiciones a crear, continúa, tenía que cumplir “con todos los requisitos de Casa Decor y que representara México; no podía hacer algo clásico y yo soy de líneas más neutras, más minimalista y esto era color”.

Gracias a un viaje que hizo a México durante la carrera, Beatriz conoció la obra de Luis Barragán, a quien admira y de quien dice sin tapujos que era un genio. No en vano, fue el primer arquitecto mexicano en ganar el prestigioso premio Pritzker en 1980. Barragán, expone, “estaba muy relacionado con el arte y sus obras ponía pan de oro”. Por eso, a la hora de hacer su creación “era muy importante unir arquitectura y arte”, destaca.

Una vez que ya tenía las ideas, llegó la hora de ponerse a ejecutarla. Sin embargo, reconoce que “nos encontramos un local en un estado deplorable en un edificio totalmente protegido”. “Fue un reto y para mí lo importante era crear algo llamativo para que la gente le apeteciera entrar. No hay nada para mí peor que cuando la gente llega y no entra”, recuerda.

Un diseño con efecto caleidoscópico

Beatriz Enríquez, con su propuesta ganadora. Beatriz Enríquez, con su propuesta ganadora.

Beatriz Enríquez, con su propuesta ganadora.

Por eso, decidió que al tener que mezclar usos también debía diferenciarlos bien. En ese punto, llegó la idea de “introducir al espectador en un viaje y, a través de mi pasillo de colores y luces la gente fuera entendiendo lo que significa México: la alegría del país, los colores y la luz”. Un diseño colorido que luego contrastaba al acceder al auditorio, con líneas más puras y blancas, y la zona de galería de arte, que tenía un patio, que quiso  potenciar y, para ello, lo forró con latón dorado “para que pareciera como un regalo y, dentro con tela tensada hice un recubrimiento una caja azul con reminiscencias a la casa de Frida Khalo".

La inspiración para su obra, según relata, le vino “de las pirámides aztecas para sacar esas piezas geométricas, al igual que en el pasillo utilizando metacrilatos de colores”. “Era un efecto calidoscopio porque a cada hora del día le da una luz diferente y los reflejos en el suelo quedan espectaculares”. Además, esa geometría también la utilizó para el resto de paredes con materiales porcelánicos.

En todo este trabajo, Beatriz ha contado el apoyo de su hermana, Teresa Enríquez, arquitecta de interiores, que forma parte del estudio desde hace dos años al introducir el departamento de interiorismo.

De todo el proceso, Beatriz subraya la importancia de haber conocido a mucha gente, además de cambiar el sistema de trabajo y experimentar con materiales nuevos, “que ha sido lo más divertido”.

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