Córdoba

La Policía reclamó en diciembre la clausura de la discoteca Palazzio

  • Propuso a la Gerencia que ordenase el cierre del local hasta que tuviera licencia

La Policía Local pidió el pasado mes de diciembre a la Gerencia Municipal de Urbanismo que cerrara la discoteca Palazzio, ubicada en la zona del Brillante, hasta tanto tuviera todos los permisos en regla. El documento lo rubricó el intendente (un mando) responsable de la jefatura medioambiental el pasado día cinco de ese mes y tiene sello de entrada en la Gerencia de Urbanismo el pasado 12 de diciembre acompañado de los escritos de denuncias de molestias presentados por los vecinos y ligados a la actividad de este centro de ocio. No consta que esa clausura se halla producido ni que se encuentren formalizados los permisos para que el negocio funcione de acuerdo a la normativa.

El documento hace referencia tanto a la discoteca como una bocatería que sí que fue cerrada por el Consistorio. En las fechas en las que se redactó el informe, el funcionario explica que todos los jueves, viernes y sábados en horario nocturno la Policía Local recibe "contínuas llamadas" por las molestias que se generan en el exterior por los jóvenes que beben en la vía pública "y otras infracciones".

"Esta Policía entiende que quitando la causa se corrige el efecto" explica el funcionario que firma el documento que describe las protestas de los vecinos que, asegura, no entienden cómo está funcionando sin licencia de apertura "cuando se les informa de ello". El agente se hace eco de "las deficiencias" del local constatadas por los informes técnico, como el hecho de que no esté prohibido estacionar vehículos frente a la salida de emergencia "lo que pudiera originar un potencial riesgo a los asistentes en caso de tener que desalojar el recinto con un aforo de unas 700 personas". La Policía adjuntó una foto de esa parte del edificio realizada desde dentro.

El teniente de alcalde de Urbanismo, Luis Martín, aseguró que en estos momentos la entidad que preside está desarrollando dos expedientes paralelos, uno para la licencia de actividad y obra del local y otro en materia de disciplina urbanística con el objetivo de restaurar la legalidad. Este último expediente se abrió a finales del año pasado y la legislación obliga, dijo Martín, a dar un plazo de sesenta días para que la empresa propietaria de la discoteca -que funciona con normalidad aunque con presencia policial para controlar la presencia de jóvenes en el exterior- regularice la situación, cosa que no se ha producido. En Urbanismo existe un debate interno relevante sobre la procedencia o no de darle documentación con la calificación de sala de fiestas ante los criterios existentes. Martín explicó que ese plazo de dos meses concluyó el pasado 20 de diciembre y ahora se iniciará un procedimiento de clausura que se le notificará a la propiedad del local hasta tanto disponga de permisos de obras (una vez construido el establecimiento) y de actividad.

El caso de la bocadillería, al parecer, se solventó pero contribuyó a atraer a más gente al exterior del local. Según dice la comunicación de la Policía, el Ayuntamiento autorizó un puesto de perritos calientes en las puertas del local con horario permitido hasta las seis de la madrugada. Ello hacía más atractivo el exterior del local, afirmaba el agente, ya que los jóvenes no sólo podían beber sino, además, tenían la opción de comerse un perrito en el caso de que les diese hambre. El Consistorio revocó el permiso inicial del negocio.

Los vecinos han protagonizado diversas protestas por los problemas serios que está generando el local de ocio. Aparte de las múltiples denuncias presentadas, acudieron a distintas instancias oficiales. Son visibles los carteles de protesta en los balcones en los que se demanda una solución al Consistorio ante las molestias que están sufriendo y que impiden el descanso durante las noches de fin de semana.

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