"Pese a tanto optimismo exagerado, el crecimiento económico será débil"
Juan Carlos Ureta, presidente de Renta 4
La reforma de lo público y la reducción de la deuda son la clave para que la economía arranque por sí sola.
Juan Carlos Ureta, el presidente de Renta 4 -una entidad financiera especializada en productos y servicios de inversión-, es bastante cauteloso con respecto al escenario de crecimiento económico que se ha planteado. Considera que la economía española todavía no puede crecer de manera abultada sin ayudas por lo que hay que concluir con un proceso de reformas profundas.
-¿2014 va a ser el año de la recuperación?
-Se ha generado una gran expectativa en que retorna un ciclo de crecimiento y dejamos atrás la crisis pero, sin embargo, hay algunos indicadores que muestran que ese crecimiento no va a ser tan grande como se está diciendo y podemos llegar a un escenario de crecimiento más moderado lo que implica una salida más prolongada de la crisis. Las políticas de los bancos centrales de inyección de liquidez y puntos de interés bajo han evitado una caída de la economía pero no tienen la capacidad de generar un ciclo de crecimiento potente. Ahora tenemos una economía muy intervenida, muy ayudada a nivel monetario, por eso podemos esperar un crecimiento moderado este año y el que viene, pero débil y sujeto a unos riesgos.
-¿Todavía dependemos demasiado de las ayudas y la economía no es capaz de arrancar por sí sola?
-Efectivamente. La economía todavía está en un periodo de convalecencia. Es verdad que ha tocado suelo y posiblemente veamos crecimientos positivos, pero muy moderados. Esto tiene una parte positiva: que esperamos crecimiento, pero hay que llamar la atención en que el ciclo no va a ser vigoroso. Tenemos un escenario de cierta cautela ante tanto optimismo exagerado.
-¿Por qué se ha creado este optimismo? ¿Se han magnificado los datos?
-Es evidente que hay un cierto deseo manifestado por todos los responsables de política económica para crear un estado de ánimo positivo. Ese deseo es lógico y bueno, porque con un planteamiento negativo nunca sale nada. Lo cierto es que ahora hay mucha liquidez y llevamos ya varios años de caída y en algún momento la caída se para por razones naturales. Al mismo tiempo se intenta crear un ambiente positivo para que se anime a los consumidores a consumir y a los inversores a invertir. Eso es una política económica lógica. Por otra parte, a los gobiernos les gusta vender que las cosas van bien y eso pasa en todo el mundo dentro de la dinámica política.
-¿Cuáles son los factores de riesgo que impiden un mayor crecimiento?
-El primero es que todavía hay niveles de endeudamiento muy elevados pues en España la deuda pública alcanza casi del 100% del PIB. El sector privado español, aunque ha hecho un gran esfuerzo, todavía está al 200%, por lo que todavía hay que seguir con el proceso de reducción de deuda, que es largo y frena el crecimiento. Por otra parte, todas las políticas de bancos centrales de inyección económica tienen un límite y ya está llegando. Otro factor es que economías emergentes como China están en una cierta desaceleración de su crecimiento económico y al final eso afecta a todo el mundo. El lado positivo es que hay una estabilización y ligero crecimiento de la economía.
-¿Qué hay que hacer a partir de ahora para consolidar el crecimiento?
-La economía todavía necesita una serie de reformas muy profundas que están en curso y que no han terminado. Una de ellas, muy importante, es la reducción de los niveles de gasto y deuda pública. Es evidente que esos niveles pesan mucho sobre la economía privada porque se traduce en más impuestos. Otras están pendientes en el mundo financiero, pero lo más importante es la reforma del sector público.
-¿Las previsiones de crecimiento ha incrementado el interés de los inversores?
-Hay un interés muy grande de los inversores pero el problema es que hay una enorme liquidez en el mundo y ese dinero no tiene una alternativa de inversión rentable. Por eso hay tanta alegría en el mercado financiero pero esa mejoría no se traduce a la economía real. Lo vemos en las grandes empresas que tienen elevados niveles de caja en su balance pero no están invirtiendo porque no hay garantías.
-¿Cuáles serían las fórmulas de inversión más seguras en estos momentos?
-Apostamos mucho por la renta variables pero de forma selectiva. Este es un ciclo en que la renta variable va a funcionar bien y, además, hay bonos de compañías y empresas que también van bien, así como fondos de inversión de retorno absoluto como nuestro fondo Pegaso o Nexus.
-¿Cuál es la situación de Renta 4 en Córdoba?
-Está creciendo muy bien en los últimos dos años. A nivel general hemos pasado de 7.000 millones de euros en activos a 10. 000 millones y Córdoba ha contribuido a ese crecimiento muy bueno y diversificado.
-¿Cómo se mantiene Renta 4 en medio de los grandes mercados financieros?
-Procuramos tener una orientación a largo plazo en la relación con el cliente. No hay un secretos especial más que trabajar todos los días con filosofía de servicio al cliente.
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