El habitante
Ricardo Vera
Y no volverán
En primer lugar, sofreír los dientes de ajo muy picaditos con las espinacas, bien limpias y troceadas, agregar una pizca de sal y pimienta y rehogar diez o quince minutos a fuego suave. Damos unas vueltas, agregamos la miga de pan escurrida y desmenuzada y se deja reducir. Reservar en un bol.
l A continuación, en una cazuela grande de barro, pochar las cebolletas muy picadas a fuego muy suave. Cuando se vayan ablandando, incorporar los dientes de ajo majados con las hebras de azafrán y unas hojas de perejil picadas.
l Saltear brevemente y mojar con el vino. Dejamos que se vaya evaporando el alcohol y a continuación, agregar dos o tres vasos de caldo de verduras y dejamos cocer durante veinte minutos.
l Mientras, cortar las patatas peladas en lonchas finas a lo largo, las enjuagamos y se secan con papel de cocina. Se agrupan de dos en dos, y en medio rellenamos con unas cucharadas de sofrito de espinacas bien escurrido.
l Con mucho cuidado de que no se separen, pasamos por harina y luego por huevo batido y las freímos bien por ambas caras. Se escurren sobre papel absorbente y las vamos metiendo en la cazuela. Cocer todo junto durante veinte minutos, hasta que la salsa quede bien trabada.
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