Fin de Año

  • Un brindis por videollamada, la señal con retraso de un ordenador para ver las campanadas en directo y una botella de vino tinto como acompañante en la mesa: tres historias de una Nochevieja en la que se cena solo

La otra Nochevieja: los que cenan solos por el covid en Córdoba

Rafa Berjillos en su cocina con el cochinillo que cenará en Nochevieja Rafa Berjillos en su cocina con el cochinillo que cenará en Nochevieja

Rafa Berjillos en su cocina con el cochinillo que cenará en Nochevieja

El Día

Escrito por

· Hugo Gallardo

En la más absoluta cotidianidad de un día de Nochevieja conviven multitud de pequeñas historias individuales de forma simultánea, que no necesitan esconder dramas grandilocuentes que aspiren a futuras proyecciones cinematográficas, para ser contadas. Así ocurre en Love Actually, el Ben-Hur de la Navidad en las pantallas de las casas. Una película del 2003 a la que el destino le tiene un sitio reservado en el olimpo de los clásicos del cine, y que recorre los dilemas románticos de personas anónimas.

Como podría ser la historia de otros muchos cordobeses, el Día pone nombre y guión al relato de tres desconocidos, que por sus razones y sus circunstancias se comerán solos las uvas o brindarán por videollamada para despedir el 2021, la segunda nochevieja del coronavirus.

Es por ejemplo el caso de Rafa Rodríguez, que no dejará cenar sola a su madre esta noche, "aunque sea por videollamada". En el salón estará él y en el dormitorio ella, asilada por coronavirus. "He tenido ofertas para irme a otros sitios a cenar", comenta como si fuera un Mbappé que termina contrato. Pero la fidelidad a una madre y la responsabilidad, "tal y como está el tema", están por encima de todas las tentativas de escapada, que ha preferido rechazar "por precaución".

Por la tarde, se colgará el delantal al cuello cual Masterchef y cogerá los mandos en la cocina para preparar las "cositas" que compró ayer en el supermercado: cuerpos, patés, ibéricos y solomillo. A pesar de sus 22 años, se maneja "con experiencia entre los fogones", explica, y no será la primera vez que le haga de cenar a su madre: "En Nochebuena también cenamos los dos solos porque mis hermanas habían dado positivo", cuenta.

Rafa Rodríguez hace la compra para la cena de Nochevieja. Rafa Rodríguez hace la compra para la cena de Nochevieja.

Rafa Rodríguez hace la compra para la cena de Nochevieja. / El Día

Una prueba de antígenos confirmó el positivo de Begoña Parralejo el pasado 27 de diciembre, después de haber estado en contacto directo con unos amigos, un par de días antes. Entre las series de Netflix que se está viendo y los ratos que hace un descanso para estudiar, esta cordobesa pasa los días encerrada en un cuarto de la casa de sus abuelos, en Llerena (Badajoz).

Con el amor que se profesan los amigos que solo se ven "de diciembre en diciembre" -cuando los jóvenes españoles se reúnen en los pueblos de sus padres para celebrar la Navidad-, Begoña confiesa que recibe la visita "de los que se han librado del virus" en la ventana de su habitación, como si en la España rural no entendieran de videollamadas. Con apenas 20 años y dos navidades de coronavirus, el 10% de todas las de su vida, sus planes de "salir en Nochevieja" se han diluido. Sin embargo, advierte que estar sola no es motivo para descartar lo de tomarse "unas cuantas cervezas desde por la tarde".

En otro punto de la provincia, desde Lucena, Rafa Berjillos preparará medio cochinillo para despedir el año, con la intención de "hartarse de comer". Allí se encuentra "secuestrado desde este lunes", bromea Berjillos tras haber dado positivo en covid. Una botella de vino tinto será su acompañante por la tarde en la cocina y para cenar en la mesa. A su hija le ha dado "vacaciones": diez días sin aparecer por casa, para así "no tener que estar encerrado en el dormitorio durante todo el período de aislamiento".

"Igual me pongo a Ibai para ver las campanadas"

Cuando haya terminado de comer, Begoña intercambiará a través de la puerta la bandeja de la cena por las doce uvas de la suerte. Pero aún no sabe cómo verá la campanadas: "He pensado que desde el ordenador, pero es que, claro, la señal va con retraso", explica ante su mayor preocupación de la noche. Otra solución que propone es que le den permiso "para verlas con los demás en el salón, guardando las distancias de seguridad". 

Begoña Parralejo. Begoña Parralejo.

Begoña Parralejo.

Para Rafa Rodríguez, el problema estará en el brindis: "tendremos que hacer una videollamada y chocar la copa con el móvil", dice. En la tele, "igual pongo a Ibai con Ramón García para ver las campanadas en Twitch y echarme una risa".

El outfit del que no puede salir luego de fiesta no genera muchas más expectativas que un chándal y zapatillas de casa "para andar cómodo", dice Berjillos, que ya se aburre de pensar como empezará a "chillar" el móvil con los mensajes de WhatsApp. En este tipo de casos, "yo siempre hago las tres o cuatro llamadas a mi gente de siempre", concluye.

Pocas veces se tiene tanto tiempo para darle vueltas a los propósitos de cara al nuevo año. Respecto a ello, cada cual tiene los suyos: Begoña piensa en seguir esforzándose en la universidad y en aprender a controlar mejor sus sentimientos porque el 2021 le ha servido para darse cuenta de "la importancia que tiene la salud mental"; Berjillos, por su parte, pide "menos políticos corruptos, más sentido común en general y que cuidemos a los más desfavorecidos"; y para Rafa Rodríguez, lo primordial es que "esta Nochevieja no se vuelva a repetir y nadie se tenga ver obligado a cenar solo por el covid". Ojalá.

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