Entrevista a Francisco Muñoz Usano, presidente del Consejo Social de la Universidad de Córdoba Muñoz Usano: "Todos los títulos universitarios deberían ser un pasaporte al empleo"

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Muñoz Usano, en la sede del Consejo Social de la Universidad. Muñoz Usano, en la sede del Consejo Social de la Universidad.

Muñoz Usano, en la sede del Consejo Social de la Universidad. / Juan Ayala

El Consejo Social de la Universidad de Córdoba (UCO) inicia nueva etapa con el abogado y jurista Francisco Muñoz Usano como presidente, la primera vez en la que este cargo es ocupado por un doctor de la propia institución. "Es una singularidad que me enorgullece", reconoce al inicio de la entrevista. Por delante, un mandato en el que el término "cohesión" se convierte en la clave de su proyecto.

- ¿Cómo es posible compaginar esta nueva ocupación con su tarea como abogado, una responsabilidad que puede ocupar todo el tiempo del mundo?

- Estoy dispuesto a darle a la Universidad todo lo que pueda pero no mi profesión. Sigo siendo abogado, abro todos los días mi despacho y sigo sirviendo a las personas. Que nadie piense que he abandonado la Abogacía. No tengo retribución como presidente del Consejo Social, por mucho que manejemos un presupuesto. Y esto resulta posible gracias a un apoyo que funciona como un trípode: mi esposa y mis dos hijos, que sí se están sacrificando; mis compañeros de bufete, que son como amigos y hermanos, y el magnífico gabinete de funcionarios del Consejo Social, que me ha sorprendido de manera muy grata. Hemos alcanzado un nivel de compenetración que dice mucho de la calidad del personal de la Universidad. Gracias a todo esto, la aventura saldrá adelante.

- ¿Preparan algún cambio en el seno del Consejo Social para mejorar su funcionamiento?

- Bastantes, aunque no en el sentido de que hubiera alguna deficiencia. Los que ahora nos incorporamos tenemos la obligación de aportar cosas nuevas. El próximo día 18 celebraremos mi primer pleno, donde expondré una serie de medidas que considero importantes y que se centran en el ámbito de la cohesión. Por ejemplo, que a cada sesión vengan universitarios o personas de la sociedad a hablarnos sobre distintos temas y mejorar así el conocimiento de los consejeros. También vamos a establecer una pequeña reestructuración de comisiones, pues con menos la participación puede ser más nutrida. Y celebraremos algo que no tiene precedentes, reuniones entre la comisión de coordinación del Consejo Social y el equipo rectoral. El objetivo es que los vicerrectores puedan exponernos sus intereses. 

- ¿Qué cambios considera que urgen en el seno de la Universidad de Córdoba?

- Hay un cambio interno, que implica al Consejo Social, y es que tenemos que llegar a todos los rincones de la UCO, porque somos la representación de la sociedad. Hace un par de días, llamé a la presidenta del Consejo de Estudiantes de Medicina para saber cómo afectaba la suspensión de las prácticas por el coronavirus a sus expedientes académicos. Comprobé que la Facultad lo había previsto todo para no causar perjuicio a los alumnos. Por otra parte, y es lo más importante, los títulos tienen que tener una relación muy directa con la empleabilidad, y todos los títulos deberían ser un pasaporte al empleo. En el caso de que haya alguno que no lo sea, estamos dispuestos a colaborar con los vicerrectorados en la búsqueda de nuevos lugares para prácticas. También quiero sugerir que se incorporen expertos profesionales como complemento a la formación puramente teórica. La teoría es la base, pero hay que sacarle la punta al lápiz.

- ¿El acercamiento al mundo empresarial debería ser mayor?

- Sí. A la Universidad la han acusado en ocasiones de vivir de espaldas. Fui 20 años consejero social por la Confederación de Empresarios de Córdoba (CECO), y su presidente, Antonio Díaz, es ahora consejero. Así que una de las actividades del Foro Único serán encuentros entre investigadores y empresarios para que estos puedan decir en qué temas están interesados. También hay que contactar a los decanos con las profesiones de sus títulos y que haya alguna interacción. Hay que saber cómo la empresa ve a los titulados como futuros profesionales, si falta algo, si sobra algo... 

- ¿Cómo encajan en este contexto las Humanidades?

- En una ciudad como Córdoba, las Humanidades no se pueden abandonar, sino todo lo contrario. Con el patrimonio que tenemos, no debía ser un gran problema la empleabilidad. Hay multitud de eventos culturales al año, y hay ciertos cometidos que deben estar orientados hacia esos titulados superiores. Pero, en todo caso, para que ningún estudiante pueda verse mal orientado, lo primero que tiene que saber es qué empleabilidad tiene el título al que opta. 

- ¿Habría que reorientar esas titulaciones para que se adaptasen más a las necesidades del mercado de trabajo?

- Sí, y voy a poner un ejemplo. Hace años, me vi sorprendido por una citación por la que se me nombraba miembro del comité del grado de Ciencias Físicas, cosa por la que no destaco en absoluto. Al decano de Ciencias, le dije que aquello debía ser un error, y respondió que lo que buscaba eran ideas de empleabilidad en el sector. Se instauraron unos módulos, que ahora tienen salidas como el control de calidad de los materiales de construcción. Efectivamente, tendríamos que utilizar los últimos años del grado y alguna formación de posgrado para dar un bañito empresarial a diversas titulaciones. Por ejemplo, a un ingeniero agrónomo le vendría perfectamente bien un curso de empresa. A un físico, un módulo de búsqueda de empleo.  O a un historiador, tener una especialización en empresas turísticas o culturales.

Muños Usano, en su despacho del Consejo Social. Muños Usano, en su despacho del Consejo Social.

Muños Usano, en su despacho del Consejo Social. / Juan Ayala

- Los rectores andaluces advertían hace unas semanas de la necesidad de revisar ciertas titulaciones. ¿Hay alguna que corra el riesgo de desaparecer en la UCO?

- Que desaparezca una titulación no debería verse como un riesgo, porque se están creando otras nuevas. La UCO imparte 41 grados y 54 posgrados, y puede haber alguno que en algún sentido no tenga encaje social. Sería una falta de respeto citarlo, pero no nos podemos olvidar de que la Universidad sirve a la sociedad y tiene que responder a sus intereses. Al mismo tiempo, la Universidad tiene que velar por que no desaparezcan Historia, Filosofía, Ciencias Exactas, Física... Es decir, las ciencias básicas del conocimiento. Ahí la Universidad debe mostrarse firme. Pero si para algunas titulaciones no hay alumnos, no vamos a fabricarlos. Al mismo tiempo, tenemos ejemplos recientes de nuevas titulaciones como Fisioterapia o Psicología.

- ¿Han captado en este sentido alguna demanda social para la que sea necesario crear alguna titulación reglada?

- Hay una actividad que está invadiendo positivamente todos los campos de la sociedad, la ciberseguridad. La UCO, en los últimos años, ha destacado con un amplio abanico de actividades relacionados con la seguridad. Dentro de unos días se iba a celebrar un foro sobre delitos de odio, y se acaba de inaugurar un curso de gestión de emergencias. O el ya tradicional curso de dirección de seguridad privada. También está el máster sobre prevención de riesgo laborales  y un aula de seguridad informática y redes, y diversas iniciativas de profesores relacionadas con este ámbito, sin olvidar los estudios de Criminología. Al mismo tiempo, vamos a trabajar para la formación de funcionarios de seguridad pública, pues queremos darle marchamo universitario a la formación o actualización de estos profesionales. La propuesta es que la UCO se convierta en un referente nacional en ciberseguridad y seguridad integral.

- Hablaba de que la UCO es la Universidad de toda la provincia. En ese sentido, ¿qué futuro tiene la Escuela de Minas de Belmez?

- Es un modelo claro de la apertura de la Universidad a la sociedad provincial, y no podemos ser regresivos en ese sentido. Por supuesto, la docencia y la programación de la Politécnica de Belmez corresponden a las autoridades académicas, y necesitaríamos ver muy justificado algún retroceso en ese sentido, lo que ahora mismo no está ni contemplado. Por el contrario, es uno de nuestros objetivos fijar nuestra atención en otras localidades de la provincia, como Lucena. Hace poco, el consejero José Cantizani nos llamaba la atención respecto a que tradicionalmente allí se impartían unos seminarios universitarios de verano que desaparecieron. Vamos a estudiar las necesidades y concretar cómo y qué se puede hacer en este sentido. Siempre que respondamos a una demanda social, trataremos de apoyarlo junto al Rectorado. Nos gustaría en ese sentido contar con la colaboración de la Diputación y de los ayuntamientos, incluido el de Córdoba capital. 

- ¿Y de qué manera puede colaborar la Diputación?

- Vamos a pedir al presidente de la Diputación, Antonio Ruiz, algo muy simbólico, y es la entrega de una bandera de la provincia. De hecho, en el pleno del día 18, junto a las oficiales, estará la bandera morada de la provincia. Las siglas del Consejo Social van en color morado en nuestra nueva imagen corporativa, precisamente porque queremos recuperar este color, muestra de la vocación de la UCO con la provincia. En otras naciones, hablaríamos de la Universidad Provincial de Córdoba.

- Uno de los cometidos del Consejo Social es la fiscalización de las cuentas de la Universidad. ¿En qué situación se encuentran estos números?

- Las cuentas tienen una relación muy directa con su financiación, que nos la resuelve la comunidad autónoma. Desde 2006, le damos vueltas rectores, consejos sociales y Administración autonómica para encontrar un sistema adecuado de financiación porque tenemos graves problemas. En una de las primeras reuniones que he tenido con los demás presidentes y con el consejero Rogelio Velasco, ha dejado claro que está buscando un sistema basado en índices en función de los cuales se decidirá la financiación. Es una tarea dificilísima, y entre todos hay que encontrar una fórmula que sirva para cada una de las nueve universidades públicas andaluzas, lo que no es fácil. 

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