Día Mundial del Sueño El Hospital Reina Sofía diagnostica a 500 nuevos pacientes con apnea del sueño cada año en Córdoba

  • El hospital trata a 6.500 personas en total por trastornos respiratorios mientras duermen

Bernabé Jurado, en una habitación de la Unidad de Trastorno Respiratorio del Reina Sofía. Bernabé Jurado, en una habitación de la Unidad de Trastorno Respiratorio del Reina Sofía.

Bernabé Jurado, en una habitación de la Unidad de Trastorno Respiratorio del Reina Sofía. / Jordi Vidal

El Hospital Reina Sofía diagnostica cada año a 500 nuevos pacientes con apnea del sueño, un trastorno que afecta a entre un 4% y un 6% de la población general y hasta un 25% de roncadores en edad media de la vida.

A pesar de que es una enfermedad frecuente, buena parte de los afectados no saben que la padecen, ya que el problema se manifiesta mientras duermen. En total, el hospital cordobés atiende cada año a 6.500 afectados por esta enfermedad crónica, con un aumento anual del 6%.

En los últimos años, la media de pruebas de sueño realizadas en el Reina Sofía de forma anual está en unas 1.500, que se reparten entre polisomnografía (realizada en el hospital) y la poligrafía (que se hace en el domicilio del paciente). Un tercio de los pacientes que se estudian tienen que ser tratados con el dispositivo CPAP.

Los afectados se levantan con la sensación de que no han dormido o han dormido poco

Con el lema Sueño saludable, envejecimiento saludable este viernes se conmemora el Día Mundial del Sueño, una fecha dedicada a incidir en el destacado papel que juega una buena calidad de sueño en la salud.

La apnea consiste en interrupciones en la respiración durante el sueño debido al cierre de la vía respiratoria superior (fosas nasales, boca, faringe y laringe). En esas pausas –que pueden durar desde unos segundos hasta dos minutos y llegar a producirse 30 o más veces a la hora– el aire no llega a los pulmones. Cuando la persona vuelve a respirar, es habitual que emita un ronquido.

Al producirse este trastorno durante el sueño, es normal que sea la pareja del enfermo quien alerte de las paradas respiratorias, señala el neumólogo de la Unidad de Trastornos Respiratorios del Hospital Reina Sofía Bernabé Jurado.

El doctor indica que la apnea del sueño tiene repercusión en dos aspectos fundamentales. Por una parte, cada parada respiratoria se asocia a un “alertamiento cerebral, una orden para continuar respirando”, por lo tanto “el cerebro no para de dar órdenes, no descansa”.

El tratamiento más eficaz es la CPAP, pero no es curativo y hay que usarlo todas las noches

Esto produce –aclara Jurado– una alteración en la calidad del sueño “que justifica que al día siguiente tenga la sensación de que no ha dormido o ha dormido poco y mal”. Esta falta de descanso a su vez produce sueño en situaciones habituales, como por ejemplo leer el periódico, ver la televisión o en el cine. “De hecho se pueden dormir si van en el autobús o de copiloto y, lo peor, incluso en la conducción de vehículos”, apunta el especialista.

Jurado explica que existe curación cuando se observa alguna alteración anatómica o funcional que provoca el cierre de la vía aérea superior (a nivel de la garganta), en el caso de un mayor desarrollo del paladar blando en la faringe o de las amígdalas, o bien de una retracción de la mandíbula hacia atrás. En estos supuestos se pueden aplicar técnicas que corrijan significativamente el problema o lo curen.

Más frecuentes son los casos de obesidad mórbida en los que tras la pérdida de 40 o más kilos de peso, desaparecen las apneas durante el sueño.

Sin embargo, lo más frecuentes es que a la mayoría de los enfermos haya que ayudarles a que no dejen de respirar mientras duermen con un aparato “que le aporta el aire a una determinada presión para que no le falte durante el sueño”. Este dispositivo se conoce como CPAP y es el tratamiento más eficaz, pero no es curativo y hay que utilizarlo todas las noches, por lo que supone una dependencia.

En este sentido, el neumólogo puntualiza que “el 80% de nuestros pacientes se acostumbran a dormir con este aparato pero, sobre todo al principio, hay que tener paciencia y constancia”. Sin embargo, cuando el afectado se adapta a la CPAP “le mejora su calidad de vida, pasa de ser persona sedentaria, debido al cansancio y a la somnolencia, a ser mucho más activa y, en general, a tener una mayor calidad de vida”.

La apnea del sueño está muy asociada a la obesidad, por lo que Jurado asevera que “deberíamos habilitar medidas de hábitos saludables que influyan positivamente su control y el de otras enfermedades asociadas a sendentarismo”, por ejemplo con una adecuada nutrición y un aumento del ejercicio.

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