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Córdoba

Fidela cierra después de 75 años

  • Su propietaria asegura que "ha llegado el día de jubilarse" y recuerda con nostalgia los años de trabajo

En la vida de una ciudad hay tiendas que marcan un antes y un después y que se perpetúan generación tras generación. Fidela, un establecimiento con más de 75 años a sus espaldas, es una de ellas, y como todas las de su especie ha colocado ya el letrero de "Liquidación por cierre". Córdoba perderá así uno de los comercios con más tradición y solera de la ciudad. Su propietaria, Fidela Cabello, espera que antes de final de año pueda echar las persianas para siempre, "ha llegado el día de la jubilación", pero recuerda con nostalgia los 33 años vividos al frente de este establecimiento. "Han sido los mejores años de mi vida y me lo he pasado bomba", sentencia. Pero la historia de Fidela, la de la tienda, va más allá, ya que su abuela y su madre regentaron antes un kiosco, bajo el mismo nombre, en la puerta de Carbonell durante 40 años, "donde vendían de todo, desde artículos de broma, a belenes, capirotes y golosinas", apunta Inés Cabello, hermana y compañera de Fidela en todos estos años. La falta de relevo generacional ha hecho que a los 68 años Fidela Cabello decida que "ya toca descansar". Además los tiempos cambian y "desde hace años vivimos la época de las vacas flacas", sobre todo desde que "hay puestos de golosinas por todos lados, incluso en los colegios", señala Inés.

Atrás quedarán los recuerdos y los momentos vividos con el trajín de los clientes, sobre todo menores, que "han llenado de vida y alegría esta tienda". Por ella han pasado así cuatro generaciones de esta familia de comerciantes, pero, sobre todo, miles de personas de todos los puntos de la capital y que una vez que conocen la noticia aseguran "es una pena pensar que vaya a cerrar". Es el caso de Raúl Moreno, un joven guitarrista de 27 años, que recuerda cómo "en los descansos que había entre clase y clase en el Conservatorio de Música compraba la merienda y las golosinas para aguantar el tipo", y cómo cuando llegaban las fiestas "compraba artículos de todo tipo". Tanto es así que a lo largo de los últimos 75 años, el punto de encuentro para preparar cualquier fiesta, ya fuera Halloween, Carnaval o Navidad, ha sido esta tienda. Y es que "a los cordobeses nos gusta divertirnos", afirma Fidela, quien apunta que su hermano continuará al frente de la otra tienda, Fidela Fiestas, "al menos por ahora".

Ahora sólo cabe preguntarse dónde irán los niños a comprar el matasuegras o las serpentinas, aunque la respuesta esté clara: a los chinos. Al menos todos los que vivieron la etapa de Fidela podrán trasmitir a sus nietos e hijos que en otros tiempos existían tiendas en las que el trato con la gente era cercano y donde generación tras generación se transmitían, además de valores, negocios que funcionaban. Fidela se extingue como todas las cosas de gran valor, sin embargo estará presente en el recuerdo de todos. "Gracias por estos años", concluye Moreno.

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