Córdoba

Diésel: Un combustible en decadencia

  • Este combustible experimenta un descenso en ventas en favor de la gasolina que comenzó en 2017

  • El Ayuntamiento cordobés no plantea medidas para los vehículos que necesitan este carburante, al contrario de lo que sucede en ciudades como Madrid

Surtidor de una gasolinera. Surtidor de una gasolinera.

Surtidor de una gasolinera. / EL DÍA

El pasado 11 de julio, la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, sentenció que "el diésel tiene los días contados", sembrando dudas en el sector del automóvil y a los propios consumidores, especialmente a aquellos que adquirieron recientemente un coche con este combustible. En el caso de Córdoba, los vehículos de gasolina han incrementado sus ventas de manera notable desde 2014, mientras que los que precisan el uso de diésel se han ido estacando desde el año pasado y han comenzado a dar un balance negativo. En lo que va de año, la dinámica parece seguir su curso en el mismo sentido, llegando a una diferencia de ventas negativa que roza el 10%.

Por su parte, el Ayuntamiento cordobés no plantea por el momento nuevas medidas que acompañen la tasa sobre el diésel, al contrario que otras ciudades como Madrid, a pesar de que se ha señalado a la capital de Córdoba como una de las que más necesita reducir sus niveles de contaminación. Es precisamente la emisión de los vehículos diésel el eje central del problema con este combustible, un debate que viene de lejos. Los ayuntamientos de ciudades europeas como Berlín, París o Estocolmo, fueron los primeros en dar el paso con medidas que restringían el tránsito de vehículos que emplean este combustible por sus calles. El punto de inflexión llegó el pasado invierno, cuando los jueces alemanes concedieron permisos a los alcaldes para implantar medidas que contribuyeran a reducir los niveles de contaminación atmosférica.

2.960Matriculaciones. Vehículos diésel matriculados en Córdoba durante el primer semestre

Uno de los cambios en el actual Gobierno de España es la inclusión del ministerio para la Transición Ecológica, del que se encarga Teresa Ribera. La ministra afirmó que el impacto negativo del diésel es "suficientemente importante como para ir pensando en un proceso de salida", dando lugar a todo tipo de reacciones de profesionales de sectores estrechamente relacionados al mundo del automóvil y que no tardaron en dar respuesta a las palabras de Ribera.

El presidente de Faconauto (patronal de los concesionarios de España), Gerardo Pérez, se mostró muy crítico durante la VII Jornada de Automoción con las declaraciones de la ministra, afirmando que "resulta muy arriesgado hablar de la muerte de una tecnología que supone el 70% de nuestras ventas y que es esencial en los transportes. Sus palabras suponen un ataque a la economía del país". Pérez considera que la sustitución de los combustibles tradicionales por las energías renovables debe ser un proceso "gradual", ya que hay que aprovechar al máximo la venta de los automóviles disponibles antes de atender a las medidas ambientales. "El mercado del gasoil simplemente está dando paso al de la gasolina", afirmó el presidente de Faconauto.

Dicha transición se puede apreciar en las matriculaciones producidas en Córdoba. Los datos muestran que en 2014 la matriculación de coches diésel superaba en casi 4.000 unidades a la de coches de gasolina. Las mismas cifras se mantuvieron en 2015, consiguiendo un aumento de ventas en ambos tipos, mientras que el año 2016 supuso un cambio significativo ya que el aumento en matriculaciones de diésel fue de un 3% mientras que los vehículos de gasolina se incrementaron en un 41%, reduciendo la diferencia a 1.000 unidades.

El declive del que ha sido el combustible estrella en los últimos años puede notarse a partir de 2017, donde se aprecia un balance negativo en ventas de 2,92%, frente al aumento de la gasolina de un 34,47%. El primer semestre del presente año ofrece unas ventas de 2.960 en vehículos diésel y 3.104 en gasolina, confirmando el descenso de uno y la nueva época dorada de otro. Aún así, las ventas totales favorecen a vehículos diésel, con 28.102 ventas desde 2014, mientras que la remontada de la gasolina se queda en las 15.136 ventas en el mismo periodo.

Atendiendo a los porcentajes de crecimiento, el diésel nota la bajada de los últimos años saldando el crecimiento en un 6,45% que no hace frente al 38,77% de las ventas en coches de gasolina. El único modelo que comienza a competir con estos dos combustibles es el de gasolina/eléctrico, del que se han vendido más de mil unidades en los último cuatro años, y en 2018 ya ha superado las ventas del año anterior con un aumento de 55,10% en estos seis meses. El aumento del mercado del diésel empieza a frenarse con un incremento que es mucho más reducido que el de la gasolina.

Este cambio de tendencia se debe, por un lado, a la fabricación de motores más eficientes de gasolina que reducen el gasto en este combustible. Por otro, a las medidas fiscales que imponen con mayor frecuencia los países para restringir los vehículos diésel, que con el paso del tiempo tienen un alto poder contaminante. En este último aspecto, las administraciones pioneras han sido las que gobiernan las ciudades europeas. La alcaldesa de París, Anne Hidalgo, ya anunció el año pasado que en 2025 el diésel estará prohibido en la ciudad, una aplicación que no será inmediata, ya que forma parte de un proceso que se puso en marcha en 2017 cuando se prohibió la entrada a la ciudad de vehículos fabricados entre 1997 y 2000. En Berlín, por su parte, se aplica un sistema de pegatinas que deben llevar todos los coches y sólo pueden acceder a la capital alemana los que tengan el distintivo verde, los menos contaminantes.

En otras ciudades se ha optado por el copago, un tributo que busca reducir el tráfico rodado en los cascos urbanos. Estocolmo fue la primera en dar el paso en 1996, y hace 11 años fue a más tras la aprobación de los vecinos en referéndum, decidiendo que las entradas y salidas del centro fuesen vigiladas con cámaras de control que graban las matrículas de los vehículos que accedan a dicha zona y, para circular por ella, han de pagar una tasa. Los diésel y gasolina que no empleen catalizador tienen prohibida la circulación por determinados enclaves. En ciudades como Londres, conducir por el centro supone un abono diario de 10 libras, cantidad de la que están exentos los coches eléctricos.

También se han establecido zonas de baja emisión en varias capitales europeas, en las que sólo tienen acceso los vehículos más ecológicos. En el Reino Unido, de hecho, se ha generado un amplio debate, ya que muchos padres exigen que se elimine de contaminación los entornos más cercanos a los colegios, debido a los problemas que la emisión de los combustibles tradicionales puede provocar en la salud de los niños a largo plazo.

En España, varios gobiernos autonómicos han anunciado medidas similares. Siendo uno de ellos el de Mallorca, ciudad a la que acuden numerosos turistas durante todo el año. En las Islas Baleares se ha puesto una fecha límite para que por sus ciudades sólo circulen vehículos eléctricos: 2050. Previamente, se irá reduciendo la circulación de coches que funcionan con combustibles fósiles. Los primeros, en 2025, serán los diésel, que sólo se permitirán los que ya estén matriculados en el archipiélago, no así los que procedan de la península. En 2030 dicha medida se aplicará a los de gasolina.

Más inmediata será la restricción aprobada por el Ayuntamiento de Madrid, donde a partir de noviembre no podrán circular por el centro los coches de diésel matriculados antes de 2006. Tampoco podrán hacerlo los de gasolina que lo estén antes de 2000. Todos los regidores municipales se basan en los Acuerdos de París para impulsar estas iniciativas que luchan contra el cambio climático.

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