El Campo

Córdoba registra pérdidas “irreparables” de hasta el 20% en cereales de invierno

  • Asaja adelanta que la falta de lluvia traerá consigo una campaña 2018/19 más corta que la media de los últimos años

Una cosechadora realiza labores en un campo de trigo. Una cosechadora realiza labores en un campo de trigo.

Una cosechadora realiza labores en un campo de trigo. / El Día

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Asaja Córdoba ha analizado las circunstancias de la campaña por la que atraviesan los cultivos herbáceos, y en concreto los cereales de invierno, debido especialmente a la falta de agua, “lo que hace pensar que la campaña 2018/19 será más corta de la media de los últimos años, a pesar incluso de que las lluvias sean generosas esta primavera”, han adelantado fuentes de la organización agraria.

Las mismas fuentes han informado de que con superficies de siembra similares a años anteriores (5,7 millones de hectáreas a nivel nacional, 176.000 hectáreas en la provincia de Córdoba), “los rendimientos van a ser más bajos teniendo en cuenta las mermas ocasionadas por las elevadas temperaturas del mes de febrero, muchos días seguidos de fuerte viento y la reiterada falta de agua a lo largo de todo el invierno, que han ocasionado el adelanto vegetativo de las plantas”.

Desde Asaja Córdoba han insistido en que en algunas zonas de la provincia se registran ya pérdidas irreparables de “entre el diez y el veinte por ciento en los cereales de invierno”. “También se va a ver muy afectada la producción de paja en estos cultivos porque es patente la falta de talla de las plantas afectadas”, han confirmado desde la organización.

Hace tan sólo unas semanas, Desde Asaja defendían que con el nivel actual de los pantanos, previsiblemente se mantendrá el riego en la provincia, “pero de continuar esta situación puede acarrear una limitación en la dotación de agua para la campaña próxima”. También incidían en que esta situación estaba afectando a las siembras y estaba provocando, por un lado, la degradación de los cultivos sembrados, “especialmente los cereales y leguminosas, y por otro el adelanto de los ciclos vegetativos de los árboles frutales y de frutos secos”, puntualizaban.

La organización agraria destacaba que ese era el caso de los cereales de invierno, concretamente del trigo, la avena y la cebada, “que no están terminando de desarrollarse adecuadamente”. “También, los cultivos de girasol están acusando un retraso de las labores ante la falta de humedad en las parcelas”, insistían desde la organización agraria presidida en Córdoba por Ignacio Fernández de Mesa.

Además, apuntaban que las zonas ganaderas del norte de la provincia necesitan lluvia por la cada vez peor situación de los pastos. “La situación es alarmante, pues la falta de reservas hídricas provoca el debilitamiento de la planta en un momento que debería ser de pleno desarrollo del pasto de cara a la primavera. Las explotaciones de heno que se dedican a la alimentación animal no están madurando correctamente”, defendían desde la organización agraria, desde la que destacaban asimismo que “esta situación está causando una grave preocupación entre los ganaderos de extensivo que verán incrementados los costes de alimentación del ganado si definitivamente no hay un desarrollo adecuado del alimento natural”.

En la última reunión semestral de la sectorial de cultivos herbáceos de Asaja, los productores han coincido en señalar el “descenso significativo de la superficie de siembra en las principales zonas productoras”, en concreto entre un 4 y un 5% de la superficie total, lo que equivale a cerca de 300.000 hectáreas y en el caso concreto de la provincia de Córdoba, unas 6.000 hectáreas. La falta de rentabilidad de estos cultivos es la principal causa y está motivada por los bajos precios en origen que percibe el productor y por el aumento de los costes de producción.

En la provincia, frente a las 170.361 hectáreas sembradas en la pasada campaña (5,5 millones a nivel nacional), en este otoño-invierno se han sembrado aproximadamente 164.000 hectáreas. La sementera ha sido muy irregular porque la falta de precipitaciones condicionó las siembras tempranas y, por otro lado, el exceso de agua, en el mes de noviembre, provocó retrasos en las siembras más tardías.

Como consecuencia de todo esto, “la nascencia ha sido también muy dispar, provocando incluso el levantamiento del cultivo, como en el caso de la colza en algunas zonas”, han indicado desde Asaja Córdoba. Además, la retirada del mercado de distintas materias activas que contribuían a la lucha contra las plagas deja a los productores sin herramientas efectivas para su control, que sí tienen otros competidores fuera de la UE.

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