Leopoldo Izquierdo | director del Palacio de Viana

“Córdoba tiene tanto patrimonio que es imposible abordarlo todo por igual”

  • Nacido en Canarias, Leopoldo Izquierdo se considera cordobés de adopción, quizá por ello desgrane con tanto atino algunas de las claves patrimoniales y turísticas de esta ciudad

Leopoldo Izquierdo en uno de los patios de Viana. Leopoldo Izquierdo en uno de los patios de Viana.

Leopoldo Izquierdo en uno de los patios de Viana. / Juan Ayala

El Palacio de Viana es su pasión y con pasión habla también del trabajo de restauración y de musealización que se está desarrollando en un edificio emblemático de Córdoba. Aunque nacido en Canarias, se siente un cordobés más porque esta tierra “me ha adoptado” y presume del enorme potencial patrimonial del que dispone la capital.

–Un canario al frente del Palacio de Viana. ¿Guanche o chicharrero?

–Chicharrero. Nací en un pueblo que se llama Tejina, al norte de la isla de Tenerife, que es precisamente el nombre de una princesa guancha. Es un pueblo eminentemente agrícola. Yo estudié Bellas Artes en la Universidad de La Laguna y desde ahí decidí que lo mío era la restauración. En aquel momento la Universidad de Granada era una de las punteras en este campo y me fui allí a hacer la especialidad. Continué con el doctorado en Sevilla y comencé luego a trabajar en la investigación en textil. Empecé en una empresa con mucho trabajo por toda Andalucía y tras pasar por muchos sitios también de Extremadura, principalmente en Mérida, me centré en el patrimonio textil, que me apasiona, sobre todo la parte etnográfica que tiene, aunque también me gusta la arqueología.

–¿Y cómo acaba aquel joven chicharrero en Viana?

–Porque a todos nos cogió la famosa crisis del 2008 y hubo un parón importante. Me enteré de una plaza de restaurador en la entonces Obra Social de Cajasur. Se creó un taller de restauración que luego quedó adscrito al Palacio de Viana, por lo que yo entré aquí como restaurador. Estuve varios años y la verdad es que de alguna forma el presidente de la fundación y el patronato vieron algo en mí que ni yo mismo era capaz de ver para el puesto. Con el paso del tiempo me he asentado y aquí estoy. Y le digo que todos los días aprendo y mi formación es continua.

Primer plano del director del palacio. Primer plano del director del palacio.

Primer plano del director del palacio. / Juan Ayala

–¿Y qué sigue aprendiendo?

–Yo de mi equipo aprendo, y de las visitas escolares también; todos los días. Yo puedo tener un punto de vista sobre algo, pero cuando alguien te muestra otro, quizás el correcto está en el compendio de los dos. Y eso te enseña, sin lugar a dudas, a poner en una balanza las ideas. Todos los proyectos se enriquecen cuando hay muchos puntos de vista.

–Y pese a los años que lleva aquí, supongo que cada día descubre cosas nuevas.

–Sí, sobre todo en el archivo del palacio. Siempre salen anécdotas, curiosidades y piezas con temas significativos cuando inicias las restauraciones, que aportan y aparecen novedades. Viana, además, es un edificio muy complejo. Es una construcción del siglo XVI que se ha ido ampliando con la incorporación de las casas colindantes e incorporándolas a ese núcleo inicial y algunas de esas anexiones son más antiguas que ese edificio central. Se ha ido enriqueciendo poco a poco, ya que el espacio de vida de los marqueses era reducido respecto a lo que conocemos hoy. Todo ese concepto de casa palacio ha ido cambiando y hay aspectos arquitectónicos y de la vida diaria del palacio que todavía están por investigar y ahí tenemos un amplio campo de trabajo.

–¿Córdoba sabe cuidar su patrimonio?

–Antes de responderle quiero reflexionar que Córdoba es una de las pocas ciudades en España que tiene una cantidad de patrimonio tan ingente, tan grande, que abordarlo todo por igual es imposible. Salvando las distancias, le pasa un poco como a Roma. Es tanto en calidad y cantidad lo que tiene Córdoba, que requiere de un trabajo de organización, priorizado y básicamente hacer lo que hemos hecho en Viana. En el palacio diseñamos un plan museológico para definir quiénes somos, dónde estamos y dónde queremos llegar. Para ello, lo prioritario es la conservación del monumento; luego las visitas, pero analizamos el patrimonio desde todas las perspectivas posibles y a partir de ahí hemos puesto sobre la mesa un trabajo materializado en el tiempo.

–¿Y cuál ha sido el resultado?

–Le pongo un ejemplo. Todas las obras pictóricas de Viana están estudiadas al detalle y sabemos hasta el número de horas que requiere cada cuadro para una intervención de restauración o conservación. Todo eso lo hemos materializado en números para priorizar. De esa misma forma hemos hecho con el turismo, viendo el visitante potencial que puede llegar a Córdoba, el que puede llegar a Viana, y desde ahí hemos hecho un museo del territorio, un concepto que para nosotros es importantísimo.

–Volviendo entonces a la pregunta inicial. ¿Córdoba necesita una especie de plan de musealización?

–Yo creo llegará el momento, porque se ha intervenido sobre muchos espacios, en unos de manera más acertada y en otros menos. Los criterios de intervención han ido cambiando a lo largo del tiempo a través de tratados internacionales. Antes, un monumento susceptible de conservar era sólo edificios o monolitos y hoy día eso ha cambiado y el patrimonio etnográfico, por ejemplo, es muy importante en la actualidad. Cuando yo estaba en la facultad hacíamos mucho hincapié en el llamado patrimonio inmaterial y cuando llego a Córdoba y veo la de Declaración de los Patios como Patrimonio Inmaterial es algo maravilloso. Córdoba ha conservado la vida en el patio. Hemos conservado el patrimonio muy bien y nuestras costumbres. Por eso le digo que hay actuaciones muy acertadas, como esta de los patios. Los que tenemos responsabilidad en temas patrimoniales tenemos la obligación de cuidar lo que tenemos, al menos en las mismas circunstancias en las que las hemos heredado. Así de claro.

"El turista viene con una idea preconcebida, pero luego se encuentra que Córdoba está por encima de las expectativas que traía”

–¿Vamos por el buen camino?

–Yo creo que sí. Al menos, es lo que yo pienso.

–¿Y el turismo lo vamos a seguir concibiendo como hasta ahora o con la crisis todo eso va a cambiar?

–Yo creo que la pandemia nos ha venido fatal en términos generales. Eso es evidente. Pero luego, este parón nos ha permitido reflexionar sobre cómo estábamos trabajando. En Viana siempre hemos apostado por la calidad más que por la cantidad de visitantes, aunque también es cierto que estamos fuera de ese círculo turístico que gira en torno a la Mezquita y el turista que llega al palacio lo hace porque viene recomendado, porque nos ha visto en internet o redes o por amigos. Es más selectivo. Eso permite que podamos ofrecer un patrimonio de calidad. Luego está el hecho de pertenecer a la Fundación Cajasur. Estar bajo el paraguas de una entidad bancaria como Cajasur también genera una tranquilidad respecto a que las bases de conservación y mantenimiento están garantizadas. Esta pandemia nos ha permitido hacer esos trabajos que estaban pendientes y que están incluidos en el plan de musealización. En cuanto al turismo, realmente nuestra apuesta no ha cambiado y sabemos que 2021 va a a ser complicado.

Junto al Belén instalado en la entrada del monumento. Junto al Belén instalado en la entrada del monumento.

Junto al Belén instalado en la entrada del monumento. / Juan Ayala

–Complicado para todo el sector porque el visitante habrá que ver cómo reacciona.

–El turista va a buscar destinos seguros y, en ese sentido, en Córdoba no estamos tan mal. También está la responsabilidad individual. Cuando abrimos las puertas lo hicimos con todas las medidas no solo de la Junta, sino las que ya nos había indicado Turespaña, al que pertenecemos. Los aforos los marcamos incluso por debajo de lo indicado para curarnos en salud. Aquí tenemos un circuito circular y 4.000 metros cuadrados para disfrutar de nuestros patios al aire libre, con lo cual es una factor positivo.

–¿Cómo se debe enfocar el Festival de Patios en el futuro?

–El festival tiene sus pros y contras, pero es indudable que la marca Patios de Córdoba tiene una proyección internacional inmensa. Igual que la Mezquita es conocida a nivel mundial, los patios es uno de los hitos que tenemos en la ciudad. Es algo único que nos diferencia del resto. Eso no quita que haya problemas, pero también aspectos positivos. A mí me parece alucinante que los propietarios de los patios abran las puertas de su casa para que pasemos miles de personas por su entorno privado. Es un acto de generosidad con Córdoba y con el turismo que no me cansaré de agradecer. Eso define también el carácter de los cordobeses y es una muestra de su hospitalidad, que ahí está. La parte complicada es que al tratarse de espacios privados, ese fenómeno de la masificación puede llevar a que los propietarios lleguen a la conclusión de que no les compensa. Las administraciones y quienes tutelan el festival deben arropar a los cuidadores de los patios, y cuidarlos. Sin olvidar el problema del relevo generacional, porque yo mismo no era consciente del cuidado que requiere un patio hasta que llegué a Viana. Hay que trabajar en eso todo el año y es duro. Yo he sido jurado del festival y he visto el mimo y la pasión con la que realizan esos trabajos.

–¿Y qué otras cosas cambiaría?

–Por supuesto, repartir la carga de visitantes para no saturar determinadas zonas de la ciudad. Porque al final la masificación se convierte en un problema para los propietarios, para los vecinos y para los propios visitantes. Eso hay que ir diversificándolo. Y se puede hacer, porque tenemos uno de los cascos históricos más grandes de Europa y hay patios repartidos por toda la zona. Hay un proyecto que viene de lejos que es el de Puerta de los Patios que permite hacer rutas durante todo el año. Tenemos que ramificar por toda la ciudad.

"Me parece alucinante que los propietarios de los patios abran las puertas de su casa para que pasemos por su entorno privado”

–Pregunta comprometida. ¿usted hubiera convocado un Festival de Patios en octubre y en plena pandemia?

–Tenía mucho temor por un lado y, por otro, una parte de la ciudad pedía a gritos esa apertura. Cuando nosotros abrimos pasaron por Viana, con restricciones, más de 2.500 personas. Ahora hemos abierto por Navidad y teníamos que colaborar con la ciudad de alguna manera. Disfrutar de los Patios en Viana y en estas fechas es lo más sensato que podíamos hacer. Pero respondiendo a su pregunta, estoy conforme con que se abrieran.

–Le veo dubitativo. No sé si me está respondiendo más como gallego que como chicharrero.

–Aquí abrimos también de forma gratuita y entendíamos que de alguna forma también teníamos que arropar el certamen y la decisión que se había tomado. Nosotros teníamos muchas dudas, pero luego creo que no ha habido excesivos problemas.

–¿Le interesa la política?

–En lo que me afecta como ciudadano, en las grandes decisiones que se adopten, pero no me genera especial interés.

–¿Y los políticos?

–Me interesa más ver la persona que está detrás del político. Porque según veo su personalidad, puedo apreciar su capacidad de gestionar. Para mí lo fundamental de un político es que gestione.

–¿Y a los políticos le interesa la cultura?

–Creo que sí y... ¡espero que sí!

–¿Con quién se pelea usted cuando tiene que pedir más presupuesto para el palacio?

–Con mi director de la fundación, pero está todo muy organizado. Tenemos una forma muy fácil de trabajar. Cuando yo entré, lo primero que hicimos es plantear el plan de musealización y así lo expusimos, así que la pelea ya está hecha y vamos abordando metas pese a las necesidades que puedan ir surgiendo.

–¿Cómo nos ven desde fuera a Córdoba?

–Desde dentro somos mucho más exigentes con nosotros mismos de lo que parece y estamos consiguiendo más cosas de lo que realmente somos capaces de valorar. Me considero hijo adoptivo de Córdoba y creo que la impresión que hay de nosotros desde fuera es muy buena, porque hemos logrado cosas muy importantes. Córdoba se ha posicionado como uno de los destinos de referencia a nivel nacional e internacional, uno de los destinos con más sabor. Además de los aeropuertos de Málaga y Sevilla, el AVE nos ha dado mucho en ese sentido. Y considero que Córdoba es una de las ciudades con más sabor andaluz dentro de la comunidad.

El restaurador, durante la entrevista. El restaurador, durante la entrevista.

El restaurador, durante la entrevista. / Juan Ayala

–¿Y eso lo sabemos los cordobeses?

–Yo creo que no. Ahí no he tenido duda en responderle. Pero eso también tiene su lado positivo, porque Córdoba resulta una sorpresa para el visitante, que viene con una idea preconcebida de Mezquita y Judería, pero luego cuando la descubre se encuentra que Córdoba está muy por encima de las expectativas que traía. Eso lo hemos visto claramente en Viana. Tenemos muchos visitantes que repiten al menos una vez al año desde todos los puntos de España y el mundo. Cuando te vas de Córdoba lo haces con ganas de volver porque aún te quedan muchas cosas por ver. Por eso le digo que de algo que puede parecer no tan positivo resulta que tiene una proyección excepcional para la ciudad.

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