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Música

Los 091 muestran su otra vida en Córdoba

  • El grupo granadino presenta su último disco en La Axerquía en un concierto con aforo limitado y en el que se guardan estrictamente las medidas de seguridad por el coronavirus

El público vibra al inicio de la actuación. El público vibra al inicio de la actuación.

El público vibra al inicio de la actuación. / Juan Ayala

Un solo de batería contundente rompe el silencio y prepara los oídos para las primeras estrofas de Vengo a terminar lo que empecé, que llegan tras un bajo inquietante y unas guitarras que suenan de cine. Así comienza el recital de 091 -los Cero para todos sus fieles seguidores-, el grupo granadino -compuesto por José Ignacio García Lapido (guitarra), José Antonio García (voz y armónica), Tacho González (batería), Víctor García Lapido (guitarra) y Jacinto Ríos (bajo)- que un día se levantó como Lázaro de entre los muertos del rock para hacernos creer que existe la resurrección. Un grupo que siempre ha tenido mucho más estilo y arte que suerte.

Es la primera de las canciones que los Cero ofrecen a un más que entregado público cordobés en el primero de los conciertos que ha traído consigo la nueva normalidad al Teatro de la Axerquía, concierto incluido en un programa musical denominado ¡Gracias por venir! Espectáculos para un verano diferente!, que está compuesto por ocho espectáculos que se desarrollarán desde hasta el 1 de agosto y entre los que destacan este concierto de 091 y el del dúo zaragozano Amaral -que cierra el programa ese próximo 1 de agosto-.

Los de Granada no se bajan de ese su último disco, La otra vida (2019) -esa que llega después de aquella Maniobra de Resurrección que hicieron carne en 2015, cuando volvieron a los escenarios sin que muchos los esperaran-, para ofrecer los primeros compases -también con impresionante batería- de Condenado, ese tema en el que ponen lo malo y lo bueno en una balanza hasta desembocar en El baile de la desesperación, tema que dio título a su álbum de 1991. Suenan frescos, tan frescos que casi invitan al baile en un concierto atípico por las restricciones del coronavirus, con todo el respetable sentado y con mascarilla y con aforo limitado. Difícil seguirlos, aunque la banda consigue que el público se arranque.

Llega el turno de una de las seis canciones que van a cantar del LP que tiene el honor de ser, junto con La otra vida, el que más temas aporta al recital. Se trata de Zapatos de piel de caimán, de Tormentas imaginarias (1993). Mañanas de niebla en el corazón y Naves que arden devuelven al respetable a los tiempos más modernos de La otra vida, tiempos modernos aunque terriblemente clásicos cuando se trata de los 091.

Rock de siempre, de ese que huye de lo comercial, que tiene sello propio, que bebe de las fuentes lejanas de Joe Strummer, rock que encadena Este es nuestro tiempo -también de El baile de la desesperación-, Huellas y Tomentas imaginarias para aterrizar en ese disco que para unos fue el de la consagración, el que dieron en llamar Doce canciones sin piedad (1989), y ofrecer el tema que lo abre, Cartas en la manga, un tema que en otro tiempo los Cero no eran muy de incluir en sus setlist o lista de canciones a interpretar

Letras marca de la casa, las de Lapido, distintas, poéticamente exquisitas, letras que nada tienen que ver con las que se suelen escuchar, letras que también son santo y seña de la carrera en solitario del guitarrista y compositor de la banda. Letras como las de Por el camino que vamos, La noche en que la luna salió tarde, En la calle -tema de su segundo disco, Más de 100 lobos (1986)-, Al final, Un cielo de color vino, La canción del espantapájaros y la multiaclamada La torre de la vela, uno de sus primero éxitos allá por 1988, una canción de Debajo de las piedras que jamás falta en su repertorio, como tampoco falta La calle del viento, de Tormentas imaginarias.

El público ya está en el bolsillo cuando deciden despedirse. Un concierto como dios manda sin despedida y vuelta al escenario no es un concierto y los Cero vuelven con Yo soy el rey, otra más de esa otra vida que han venido a presentar a Córdoba. Tampoco se bajan de ese último disco para interpretar Leerme el pensamiento, su último single, un single que suena muy parecido a la música de los Byrds, a esa música al más puro estilo americano de la que también bebieron los Eagles.

Se apagan los acordes y vuelven a Doce canciones sin piedad con Esta noche y una de las guindas del pastel de cada concierto, Qué fue del siglo XX, esa por la que desfilan muchas de las figuras más destacadas de una época histórica, desde Marx hasta los Beatles. Concluyen con Otros como yo y La vida que mala es. Un recital de 24 temas con el que los 091 vuelven a dejar un buen sabor de boca en Córdoba

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