Córdoba será tan calurosa como el desierto de Arizona en el año 2100

La capital sufrirá en los próximos años un calentamiento global que, unido a la escasez de lluvias, hará que suba la temperatura media · Meteorología mantiene la alerta amarilla por el calor hasta el lunes

Aspecto de la Campiña cordobesa en las inmediaciones de la capital, ayer.
Aspecto de la Campiña cordobesa en las inmediaciones de la capital, ayer.
Diego J. Geniz / A. Calero

01 de agosto 2010 - 01:00

En menos de 100 años Córdoba se convertirá en la Arizona europea. Un estudio reciente realizado por la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) desvela que el calentamiento global provocará una subida general de las temperaturas que convertirá a la provincia cordobesa en un territorio tan caluroso como el mítico desierto estadounidense. Los cambios no afectarán sólo a la capital, sino que se extenderán por toda la Península, de forma que los madrileños sentirán los calores cordobeses y los del norte de España las temperaturas propias de Madrid.

El cambio climático sigue dando que hablar. Los últimos efectos que en un futuro, más bien lejano, provocará dicho fenómeno han sido recogidos por la Aemet en un estudio presentado esta semana en Madrid. El calentamiento que afectará a todo el globo terráqueo tendrá especial incidencia en el territorio peninsular, donde las temperaturas subirán una media general de entre tres y seis grados. Este ascenso provocará que Córdoba sufra el mismo clima que la ciudad de Tucson, en pleno desierto de Arizona, según afirmó el presidente de la Aemet, Ricardo García Herrera.

En concreto, este aumento se producirá en el periodo comprendido entre los años 2071 y 2100. Cuando se inicie el próximo siglo Córdoba se asimilará a Arizona, Madrid a la capital andaluza y Pamplona a la capital madrileña, lo que se traduce en un calentamiento general de la Península. A esta subida de las temperaturas contribuirá la escasez de precipitaciones. Según el citado informe, las lluvias serán estables en España hasta mediados del siglo XXI. A partir de 2050 empezarán a disminuir un 15% anualmente, hasta que en la última década de la presente centuria dicha reducción sea del 30% respecto a las precipitaciones registradas entre 1961 y 1990. Por tanto, inviernos como el pasado empezarán a ser poco frecuentes.

Mientras se cumplen estas predicciones la realidad más inmediata a la que se enfrentan los cordobeses son las noches calurosas con la que julio se despide. Dificultad para conciliar el sueño y habitaciones en continua refrigeración han sido la constante durante las madrugadas de esta semana, cuando las mínimas no han bajado de los 23 grados.

La previsión de la Aemet es que las temperaturas nocturnas den una tregua desde este mismo fin de semana y los termómetros se quedarán sobre los 20 o 21 grados. A pesar de que se trata de un leve descenso, la realidad es que será un alivio para las noches cordobesas pues así se quedarán por debajo del umbral del sueño, que se sitúa en los 23 grados. El meteorólogo José Antonio Maldonado añade que la media de las mínimas en julio "está siendo más alta de lo habitual, lo cual tampoco es nada extraño en el verano".

En cuanto a las máximas, Meteorología mantiene su alerta amarilla al menos hasta mañana, ya que prevé que el mercurio alcance los 39 grados. Durante el mes de julio que acaba de finalizar, la temperatura máxima a la que se ha llegado son los 41,5 grados registrados el día 26 del mes pasado. La Consejería de Salud activó su nivel de riesgo a principios de julio por una ola de calor provocada por una masa de aire caliente de Sáhara que costó la vida a dos personas en Andalucía, una mujer en Sevilla y otra en Jaén. Desde la Aemet insisten en que los valores actuales se sitúan dentro de la normalidad teniendo en cuenta las condiciones meteorológicas de Córdoba.

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