Córdoba

Córdoba arroja un saldo migratorio negativo por sexto año consecutivo

  • La mejora económica no impide que cada ejercicio sean más los que se vayan de la provincia que los que deciden mudarse aquí

Una pareja pasea por el Vial Norte. Una pareja pasea por el Vial Norte.

Una pareja pasea por el Vial Norte. / el día

Córdoba sigue sin ser un destino atractivo para venirse a vivir. Así al menos se pone de manifiesto en los resultados que arroja el informe de Variaciones Residenciales publicado ayer por el Instituto de Estadística de Andalucía (IEA), que vuelve a dejar un saldo migratorio negativo, es decir, que salen más personas de la provincia que las que se vienen a vivir. Y esto ocurre de manera ininterrumpida desde hace seis años, es decir, durante toda la crisis económica y la tendencia no ha cambiado ni siquiera con la supuesta mejoría económica. Los datos del IEA son relativos a 2017 y en ellos se pone de manifiesto que durante ese ejercicio salieron de Córdoba 18.359 personas, mientras que se inscribieron como residentes procedentes de otros lugares un total de 15.858. El resultado: un saldo migratorio negativo de 2.501 personas, lo que repercute en una pérdida de población.

La situación es más delicada si se tiene en cuenta que en Andalucía ya se ha roto esa tendencia negativa por primera vez tras los últimos cuatro años. Córdoba es la única provincia, junto con Jaén y Cádiz, en el que se van más personas de las que llegan. La provincia jiennense, no obstante, es la que cerró 2017 con peores datos y un saldo migratorio de 3.918 personas menos. Tras Córdoba se sitúa Jaén, con un resultado negativo de 1.116. En el lado opuesto se encuentra Málaga, que experimentó un saldo positivo de 3.682 personas.

La mayoría de las salidas fueron a otras provincias de Andalucía, lo que se denomina emigraciones interiores, con un total de 10.259. Hay dos grupos de edad que sobresalen en estos flujos migratorios. Por un lado, entre 25 y 39 años, que acaparan un tercio del total de emigraciones. Se trata de un colectivo joven que se ve obligado a buscar oportunidades laborales fuera de Córdoba, algo que tristemente se ha convertido en habitual. Y también tienen cierto peso las personas a partir de 65 años, la mayoría quizá buscando una segunda residencia en otras zonas más tranquilas. En el caso de las emigraciones exteriores, fuera de Andalucía y de España, también acumulan la mayoría de movimientos, según la estadística publicada ayer.

Si se tienen en cuenta los datos de la capital, lo cierto es que el saldo migratorio sigue siendo negativo, aunque menor que en el conjunto de la provincia. Durante el año 2017 salieron de la capital un total de 6.509 personas, la mayoría a otras provincias andaluzas, mientras que solo se instalaron aquí 5.825, lo que deja un saldo negativo de 684 residentes menos. En los municipios más importantes también ha habido caídas, especialmente significativas en el caso de Baena (-319) o Lucena (-133). En otras localidades como Puente Genil, el saldo ha sido positivo (+95).

Teniendo en cuenta como punto de partida el año 2007, cuando se inició la crisis, se observan varias tendencias. Hasta 2010, la provincia acogió a más personas de las que se fueron, pero la cifra cayó considerablemente entre 2007 y esta fecha. Mientras que ese año de inicio de la recesión el saldo fue de más de 4.000 personas, antes de que el dato comenzara a ser negativo bajó hasta las 554. A partir de ahí, los datos han sido a la baja. En 2011 el saldo negativo fue tan solo de 41 personas, al año siguiente registró un déficit de 1.296 ciudadanos y en 2013 alcanzó 4.197, siendo este periodo en el que se arrojó un dato tan marcado. Es cierto que a partir de este año comenzó a caer la tendencia, y aunque continúan marchándose más personas de las que vienen, no lo hacen en cifras tan significativas como hace dos años.

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