Confesiones de Mario Conde

Varios cientos de personas llenan el salón principal del Círculo de la Amistad para escuchar las vivencias en la cárcel de quien fuera el máximo dirigente de Banesto

Confesiones de Mario Conde
Confesiones de Mario Conde
Á. R.

07 de octubre 2010 - 01:00

"Estoy pasmado, porque esto no es un curso de derecho penitenciario", bromeó Mario Conde ante los muchos cientos de personas que ayer por la tarde llenaron el salón principal del Real Círculo de la Amistad para asistir a la apertura de un curso del Colegio de Abogados. Entre letrados y estudiantes, había cientos de ciudadanos ajenos al mundo de los tribunales, admiradores de este doctor Honoris Causa por las universidades de Kensington y la Complutense de Madrid y seguidores de su obra escrita. Así que Conde, que fue condenado a 20 años de prisión por el caso Banesto, modificó la lección inaugural y revivió sus vivencias como presidiario.

"Me tocó entrar en la cárcel tres veces y espero que, como dice el refrán, a la tercera vaya la vencida", bromeó Conde, quien aseguró que entre rejas "vivió una etapa absolutamente decisiva" de su vida". "Me vino muy bien en el buen sentido de la expresión, porque tuve muchas ocasiones de sufrir y de encontrarme conmigo mismo", reflexionó Conde. Quien fuera máximo dirigente de Banesto dijo que ahora tiene "dos ventajas" sobre el resto de ciudadanos: "Sé como soy y no tengo miedo".

Micrófono en mano y de pie ante su audiencia, Conde arremetió contra el "cinismo" de la sociedad. "Tenemos que reflexionar porque la actitud de muchos ciudadanos es mirar hacia otro lado ante los problemas", propuso. Y puso como ejemplo el tráfico de drogas, un delito por el que están condenados el 40% de los reclusos. Conde recordó la historia de un traficante condenado a nueve años por venta de cocaína a domicilio con el que coincidió en la prisión. "Me dijo que estaba convencido de que cuando cumpliera la mitad de la condena quedaría libre. Y yo le pregunte el porqué", recordó. La respuesta fue cortante: "Porque el policía que me detuvo era cliente mío y el fiscal que me acusó, también", le dijo. El agente visitaba regularmente al traficante, que cumplió una pequeña parte de su sentencia como auguró.

Conde consideró que "no hace falta modificar la ley" para instaurar la cadena perpetua -como solicita parte de la sociedad- "porque la ley ya está endurecida". "Cuando a una persona se le condena a cumplir 40 años, es algo muy parecido a una vida", dijo Conde, quien aseguró que el sistema penitenciario que él ha vivido en primera persona "hace aguas". "El objetivo es idealista, porque pretende reinsertar a los condenados", una meta que no siempre se logra.

También falla el funcionamiento interno de las cárceles. Lo "idealista" es, por ejemplo, que cada reo tenga una celda: "Yo estuve solo por seguridad, pero lo habitual es que se comparta". Y luego existen multitud de normas internas de funcionamiento que contravienen el sentido común. Como el reglamento que prohibía vestir de azul marino, el color del uniforme de los funcionarios: "Gané un recurso porque en teoría los presos pueden vestir como quieran siempre que cumplan con las normas de decoro". El presidente del Real Círculo de la Amistad, Federico Roca, le mostró su "admiración" y le agradeció que compartiera su "sabiduría" con los asistentes. También lo halagaron los miembros del Colegio de Abogados.

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