Condenado un conductor por una denuncia falsa de maltrato policial

Un hombre imputado por un delito de tráfico aseguró que había recibido una paliza en la Jefatura de la Policía Local

Un policía local, delante de la Jefatura.
Un policía local, delante de la Jefatura.
Á. R.

06 de agosto 2011 - 01:00

"Me pusieron mirando para la pared y empezaron a agredirme. Me daban golpes en la espalda mientras me cacheaban. Me volvieron y me dieron un cabezazo en la nariz. Me dejaron sin conocimiento". Este fue parte del relato que M. L. M., de 42 años, ofreció en el Juzgado de Instrucción número 2 después de ser detenido por la Policía Local por un presunto delito contra la seguridad vial. El juez acordó deducir testimonio a dos agentes, a los que imputó por un presunto delito de lesiones. El denunciante confesó más tarde que el relato era totalmente falso.

El Juzgado de lo Penal número 1 lo condena ahora a pagar una multa de 1.050 euros y a indemnizar a los dos agentes en una suma de 800 euros como autor de un delito contra la Administración de Justicia. El pleito se remonta al 28 de septiembre de 2008, cuando M. L. M. comparecía ante el juez de instrucción imputado por un delito de tráfico. Conociendo que "faltaba a la verdad", relató que fue llevado a las dependencias de la Jefatura y, mientras los agentes realizaban el atestado, se convirtió en presa de un episodio de tortura policial.

Arrepentido, M. L. M. contó a su letrado lo que había pasado y presentó un escrito en el que se desdecía de lo denunciado y manifestaba que, en realidad, las lesiones que había sufrido no fueron sino "el lógico resultado del típico forcejeo que se produjo con motivo de la detención". El juez de instrucción dictó una providencia para que M. L. M. ratificara su escrito, lo que ocurrió el 19 de enero de 2009. Días más tarde, los dos policías decidieron interponer una denuncia contra el conductor.

La sentencia subraya que el individuo actuó "con pleno conocimiento de que estaba faltando a la verdad". La jueza llega a este convencimiento por los "detallados y contundentes" términos con los que describió el supuesto episodio de maltrato policial ante el instructor, expresiones que, según la magistrada, descartan ese "sentimiento de sentirse maltratado". La resolución también descarta que M. L. M. no supiera lo que decía porque tuviera alterada la conciencia.

El abogado del acusado también pidió la absolución argumentando que no formuló denuncia ni acusación, pero la sentencia recuerda que el precepto penal es mucho más amplio. La jueza, no obstante, aplica la atenuante de confesión debido a la rapidez con la que actuó el encartado, que ni siquiera aguardó a la declaración de los agentes para reconocer que se habían inventado la agresión.

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