• El espacio de la UCO, que se encuentra en Rabanales, ofrece atención especializada veterinaria como a los deportistas de elite 

Universidad

Córdoba busca al caballo perfecto en el Centro de Medicina Deportiva Equina

Veterinarios especialistas en medicina deportiva equina trabajan con Idílico. Veterinarios especialistas en medicina deportiva equina trabajan con Idílico.

Veterinarios especialistas en medicina deportiva equina trabajan con Idílico.

Juan Ayala

Escrito por

· Lourdes Chaparro

Redactora

“Ningún equipo de fútbol ficha a un futbolista si no se le ha hecho un test previo”. Es el ejemplo que siempre pone la directora del Centro de Medicina Equina Deportiva de la Universidad de Córdoba (UCO), Ana Muñoz, para explicar las prestaciones de este espacio que es único en España. El centro, que se encuentra ubicado en el Campus de Rabanales, viene a ser, grosso modo, como un centro de rehabilitación y preparación para equinos.

Una máxima que cumplen a rajatabla es que nunca admiten a un caballo enfermo, para eso está el Hospital Clínico Veterinario. “Solo entran caballos que tengan lesiones musculo-esqueléticas y se les quiera rehabilitar o bien caballos que estén aparentemente sanos, pero tienen algo que le limita su rendimiento deportivo o, caballos que vienen a hacer un test de esfuerzo para programar entrenamiento o ayudas al jinete a programar su estrategia competitiva”, resume.

Este centro, que se puso en marcha en el seno de la UCO en 2009 – antes se encontraba en las instalaciones del Centro Agropecuario de la Diputación de Córdoba- ha atendido desde entonces a casi 600 caballos, a los que han puesto en forma física o les han hecho un seguimiento casi milimétrico para que se encuentren en las mejores condiciones para la competición.

Recursos únicos

Realización de tests de ejercicio en campo y en treadmill para evaluar forma física, monitorización de frecuencia cardíaca y lactato o el diseño de programas de entrenamiento, individualizados, según el nivel de forma física del caballo, disciplina ecuestre y objetivos del propietario son algunas de las funciones que presta este servicio.

Un momento de los ejercicios en la cinta acuática. Un momento de los ejercicios en la cinta acuática.

Un momento de los ejercicios en la cinta acuática. / Juan Ayala

Su directora añade que de forma periódica se repiten estos tests para modificar el programa de entrenamiento, según cambie el estado de forma física del caballo. Además, cuentan con una cámara hipóxica normobárica para mejora de las adaptaciones al entrenamiento. Todo un lujo porque es el único centro de España que lo tiene. Esta cámara dispone de una atmósfera empobrecida en oxígeno a presiones normales o normobáricas y permite que el animal se adapte a un ambiente pobre en oxígeno, por lo que utilizará mejor este gas en condiciones de oxígeno normales. 

Una docena de boxes, dos pistas y un caminador completan el listado de las instalaciones, junto a una máscara respiratoria para los equinos que llegan y que sirve para monitorizar su respiración, son otros de los recursos con los que cuentan.

Pero, ¿a quién esta dirigido este centro? Pues, según expone Muñoz, “a veterinarios porque tenemos equipamiento muy específico y también a yeguadas”. “Por ejemplo, si tienen caballos que están en diferentes entrenamientos y quieren hacer una selección de aquellos que tienen un potencial más atlético, nosotros se lo podemos decir”, detalla.

En el caso de la estrategia deportiva, se realiza “sobre todo en caballos de raid y de concurso completo”, señala Muñoz, que también es catedrática de la UCO. Al igual que un atleta profesional, en el centro disponen de una cinta rodante -adaptada a las dimensiones del caballo- que sirve para determinar “cómo se comporta a diferentes velocidades y a diferentes intensidades de ejercicio”, relata.

Para ello, se utiliza un pulsómetro, que mide la frecuencia cardíaca. “Según el tipo de deporte, sabemos a qué tipo de frecuencia cardíaca puede el caballo ir en competición para que luego termine en una forma física correcta y pueda seguir”, anota. Esta no es la única cinta rodante con la que cuentan porque también disponen de otra acuática para rehabilitar alguna lesión que presente el caballo o para estudiar su resistencia.

Mireya Becerro durante la realización de una prueba. Mireya Becerro durante la realización de una prueba.

Mireya Becerro durante la realización de una prueba. / Juan Ayala

La primera cinta permite hacer tests de ejercicio estandarizados, sin influencia de las condiciones de la pista y del medioambiente- y se puede utilizar para entrenar, ya que se alcanzan altas intensidades de ejercicio sin riesgo de lesión, y también para control de ejercicio en la recuperación funcional tras una lesión.

La acuática, por su parte, tiene efecto SPA y, según la altura del agua, hace que la fuerza del impacto del casco en el suelo se reduzca, por lo que se recuperan las articulaciones, tendones, ligamentos o músculos lesionados. 

El centro también dispone de un lactacidómetro, un sistema de medición de lactato en sangre en 60 segundos. Muñoz aclara que el grado de acumulación de lactato en sangre en respuesta a una intensidad de ejercicio indica la resistencia del caballo y la capacidad metabólica de tolerar altas intensidades de ejercicio. Por lo es que es esencial para planificar un entrenamiento y una competición.

La directora hace hincapié en la importancia de este servicio, ya que “si esto lo hicieran los jinetes tendrían el caballo perfecto con un rendimiento máximo y se detectarían patologías antes de que se hicieran evidentes”. En este punto, insiste en que “si vemos que un caballo cuando por ejemplo va a una velocidad de seis metros por segundo y tiene una frecuencia cardíaca determinada en el momento en el que eso varía, sabríamos que algo está pasando”.

Otro de los servicios con los que cuentan son sensores de presión en casco y dorso, que sirven para cuantificar la presión que el jinete y la montura ejercen sobre el dorso o la presión que el peso del animal ejerce sobre las distintas partes del casco. Su utilidad es que permiten identificar zonas de presión ejercidas en el dorso y qué, con el tiempo, darán lugar a dolor de dorso y rozaduras. 

Estos días son dos los caballos que están el centro, Idílico, de 20 años, y Toledano, de seis, que sirven para que el alumnado de la Facultad de Veterinaria de la UCO pueda realizar prácticas con ellos, pero no invasivas. Se trata de dos equinos cedidos por el Hierro del Bocado de Jerez de la Frontera (Cádiz).

Funciones

El Centro de Medicina Equina Deportiva tiene tres grandes grupos de funciones. Su directora señala que una de ellas es de carácter docente, puesto que se da clase a alumnos del grado de Veterinaria, y también de posgrado en el máster de Medicina Deportiva Equina de la institución académica. Además, realizan cursos de formación para herradores, jinetes, ganaderos y propietarios.

Ana Muñoz sostiene a Toledano en el Centro de Medicina Deportiva Equina. Ana Muñoz sostiene a Toledano en el Centro de Medicina Deportiva Equina.

Ana Muñoz sostiene a Toledano en el Centro de Medicina Deportiva Equina. / Juan Ayala

La segunda función a la que alude es la investigación, que es “muy importante”, subraya. De hecho, continúa, “esto surgió como un centro de investigación conseguido a través de fondos Feder y, por ello, desarrollamos muchos proyectos, bien por financiación pública o bien por determinadas empresas que nos encargan proyectos”.

En tercer lugar se encuentra la ya citada función asistencial, “de tal forma que está también abierto para que los propietarios, los ganaderos, los jinetes o los veterinarios traigan caballos”, apunta.

“Durante muchos años, los veterinarios han estado muy limitados a tratar cuando aparecen las cosas. Lo que intentamos es hacer una planificación de seguimiento, asesoramiento para que esto no ocurra y el caballo sea lo más deportista posible y que no se lesione”, aclara. Se trata, en definitiva, de intentar tener el caballo perfecto.

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