Córdoba

El Burgo, un paraíso vegetal en Málaga

Situado en La Sierra de las Nieves y a unos 71 kilómetros de Málaga capital, es el lugar idóneo para los amantes de la naturaleza y la tranquilidad. El pueblo, que se eleva casi 600 metros sobre el nivel del mar, dista 27 kilómetros de Ronda. Reconocido como Reserva de la Biosfera, uno de sus mayores atractivos es el pinsapo, un abeto originario de la época glaciar que encuentra aquí su principal área de distribución mundial.

Las tierras cercanas al núcleo urbano permiten el cultivo del olivo y el cereal, si bien gran parte del terreno de este término municipal está cubierta de quejigos y pinares cuyo verdor se extiende hasta las cotas medias de las montañas. El que se acerca a este enclave encuentra una naturaleza privilegiada, una gastronomía basada en el cabrito, los guisos de espárrago, las migas y las sopas de verduras, y calles estrechas y empinadas, fruto de la mezcla árabe y cristiana.

El Burgo fue morada de los clanes familiares de la Edad del Cobre, Torre de Aníbal de los cartaginenses, paso obligado de hombres y mercancías durante la ocupación romana y castillo fronterizo durante la época árabe.

La iglesia de la Encarnación es el monumento de mayor valor artístico de El Burgo. Se halla enclavada en la parte alta del pueblo, en el recinto de lo que fuera la fortaleza, de la que actualmente sólo quedan restos de murallas. Su construcción data de principios del siglo XVI, pero ha sido reformada en varias ocasiones. La iglesia del convento carmelita de la Virgen de la Nieves, fuera ya del casco urbano, fue erigida a mediados del siglo XVI y reconstruida en el XVIII. Se trata de una construcción de una sola nave en la que en el siglo XIX se ubicó un molino de aceite, tras ser abandonada por la orden religiosa por la desamortización de Mendizábal.

La iglesia de San Agustín (1952) alberga las imágenes de San Agustín, la Inmaculada y el Sagrado Corazón. En la carretera de Ardales se halla el Puente de Málaga, que conserva algunos elementos de la época romana. De interés histórico y paisajístico son el salto de agua del Dique y el Molino de la Fuensanta, del siglo XVIII.

La ermita de San Sebastián, erigida junto al cementerio a finales del siglo XV, conserva su porta, realizada en gótico tardío. De las cimas de las sierras descienden unos roquedales que conforman paisajes dignos de visitar, como el del Tajo del Valle de Lifa o Los Sauces, al que se accede por la pista forestal del convento de Nuestra Señora de las Nieves.

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