Talentos

Anna Acevedo, la diseñadora cordobesa que vive a todo color

  • Conquistó en 2018 a la audiencia de Maestros de la Costura, que este lunes vuelve a la pantalla

  • Graduada en Magisterio, completa su formación en el Centro Superior de Diseño de Moda de Madrid

  • Ya ha presentado cuatro colecciones -'Yolo', 'Engorile', 'Cowgirl' y 'Arreug'- e impulsa su marca

Anna Acevedo, este sábado en el Mercado Victoria. Anna Acevedo, este sábado en el Mercado Victoria.

Anna Acevedo, este sábado en el Mercado Victoria. / Laura Martín

Anna Acevedo (Córdoba, 1996) viste de Anna Acevedo. Un día nublado puede convertirse a su lado en un atardecer anaranjado, en un fogonazo de lilas y rosas, y una tarde aburrida se transforma, de repente, en un viaje a un mar de fondos turquesa. La joven diseñadora cordobesa, que conquistó a la audiencia del talent show de Televisión Española Maestros de la Costura en su primera temporada, trabaja ahora para impulsar su propia marca que, como ella misma, se llama Anna Acevedo. Por qué cambiarlo cuando uno mismo es su mejor carta de presentación: “La gente normalmente viste de colores neutros y no se sale de la norma. Pero hay que probar, atreverse. No nos debe importar el qué dirán”, reta al inicio de la entrevista.

Lanza la invitación desde el patio de la urbanización del Zoco donde vive su familia, un espacio anodino a simple vista y que Anna Acevedo convierte, de repente, en un escenario instagrameable con su presencia nerviosa y vivaracha. Botas de cowboy bicolor, larga melena rubia, camiseta que contrasta con un día invernal de cielos pesados y tristes que despeja con un entusiasmo contagioso. Y así empieza un relato de sueños, superación y esfuerzo: “Soy autodidacta y siempre me ha picado el gusanillo del diseño y la costura, así que desde hace años me hacía mi propia ropa porque lo que me gustaba no lo encontraba en ninguna tienda. Vendía coleteros, hacía camisetas… Y el dinero que sacaba lo echaba en un cerdito para algún día poder pagarme algún estudio de diseño y moda”.

Su maestra entonces era una costurera de Ciudad Jardín, Ana Garrido, que en una de aquellas sesiones, entre botones, dedales y cremalleras imposibles de coser, le soltó: “¿Sabes que van a poner un concurso de costura en la televisión?”. Fue una revelación: “Soy muy nerviosa y nunca me siento a ver ningún programa, pero en cuanto llegué a casa me metí en internet y encontré la página del casting”. Sin que su familia lo supiera, envió vídeos y fotos y empezó a superar prueba tras prueba. Un día recibió una llamada. Madrid la esperaba: “Pegué un grito muy grande y no tuve más remedio que contárselo a mis padres”. “Niña, espero que eso no sea en Telecinco”, fue el acto reflejo de su madre. No. Interrumpió los estudios de Magisterio y llenó la maleta de colores.

Televisión Española. Prime time. Y referentes como Lorenzo Caprile, María Escoté o el también cordobés Alejandro Palomo como maestros. El primer episodio se emitió en febrero de 2018. Y fue un éxito. “Viví en una burbuja durante seis semanas, hasta que me echaron. Había compañeros muy preparados y yo era autodidacta y no tenía experiencia”, recuerda. A su regreso a Córdoba se puso al día en sus estudios y se graduó en Magisterio, aunque entonces ya sabía que su carrera estaba lejos de los pupitres escolares: en las agujas, los patrones y el diseño. “En el programa aprendí mucho, pero necesitaba formarme. La moda es un mundo muy competitivo y a veces puede parecer superficial, por lo que tienes que saber desde diseño hasta cómo funciona una empresa. Y debes ser humilde y tener los pies en la tierra”, reflexiona.

Anna Acevedo, que siempre viste de Anna Acevedo y ese es su mejor currículo, inició entonces una carrera que continúa en la actualidad en el Centro Superior de Diseño de Moda de Madrid, donde aprende a borbotones todas las interioridades de una profesión que le apasiona. Y así, poco a poco, con tesón y trabajo, afianza su nombre propio como promesa y construye colecciones. La primera fue Yolo, acrónimo de You only live once (Solo vives una vez, en inglés), el lema vital que la ha acompañado todo este tiempo, que subió a la pasarela y con la que visitó el Museo de Muestras de Valencia.

Anna Acevedo, segunda por la izquierda, con la colección 'Cowgirl'. Anna Acevedo, segunda por la izquierda, con la colección 'Cowgirl'.

Anna Acevedo, segunda por la izquierda, con la colección 'Cowgirl'. / El Día

Y el pasado verano, coincidiendo con el fin de curso, lanzó Engorile, que en el argot de los skaters es la fuerza que los empuja a superar retos y dificultades. La inspiró la iglesia de Santa Bárbara de Llanera, en Asturias, una construcción neogótica que resurgió de sus cenizas convertida en una colorida pista para practicar el skateboard. Los frescos que la recubren, autoría de Okuda San Miguel, no desentonarían en el armario de Acevedo, siempre atrevido, como si la santa patrona de la minería hubiera descargado una tormenta de color en el interior del templo. Con esta colección desfiló en Matadero, en Madrid, y en Puerto Sherry.

Sus últimos trabajos son Cowgirl, una revisión del género western, claro está, desde la colorida óptica de la cordobesa, y Arreug, resultado de un ejercicio académico con el que ha dado la vuelta al vestuario militar, de guerra: “Es lo que pasaría si dejaras en manos del movimiento hippy la ropa del Ejército”. Como mínimo, se llenaría de flores, pues así es el estilo Acevedo: “Cuanto más colorido, mejor. Y no pasa nada si chocan, porque del contraste surgen sensaciones intensas. Rosa y azul, morado y verde, rosa y naranja… Hay que mezclar”, anima a probar. El resultado, como su presencia, puede ser ese fogonazo anaranjado que estremece al anochecer, un cielo pintado de morado que inquieta, un amanecer de lilas y rosas que anima a empezar el día de buen humor. Porque hasta la naturaleza, sin saberlo, se viste un poco de Anna Acevedo.

En Instagram: @anna_costura

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