Cafetería Sicilia El valor incalculable de contar con una fiel clientela

  • Manoli Sicilia dirige esta cafetería ubicada en la avenida de Medina Azahara y especializada en desayunos

Manoli Sicilia sirve un café con leche en su cafetería. Manoli Sicilia sirve un café con leche en su cafetería.

Manoli Sicilia sirve un café con leche en su cafetería. / Jordi Vidal

La gran mayoría de los hosteleros coinciden en señalar que la clave del buen funcionamiento de los negocios de este sector se basan en la consolidación de una clientela fiel. Un buen número de clientes diarios que no hagan depender el éxito de los condicionantes del tiempo o la época del año. Pero claro, alcanzar ese grado de confianza con los habituales a un negocio es algo complicado, que requiere de años y en lo que influye mucho el trato que se le brinde a aquellos que eligen un bar o una cafetería como referencia en su día a día, ya sea a la hora de desayunar, para tomar una cerveza con los amigos o para disfrutar de un café.

Aunque hay muchos negocios que por su especial ubicación o volumen de negocio pueden vivir de un público fluctuante, mayoritariamente compuesto por los turistas que visitan la ciudad, la clave de los negocios de barrio es la de construirse su propio público, personas que acaban siendo más que clientes.

Ese es el secreto de la Cafetería Sicilia, un pequeño y coqueto negocio ubicado en la avenida de Medina Azahara. A su cargo está desde hace años Manoli Sicilia, que da nombre al negocio y que ha conseguido esa siempre difícil meta de hacer de sus clientes algo así como una familia. ¿Su receta? La cercanía, la calidez y el buen trato. Máximas que parecen simples pero que no se encuentran en todos los negocios de hostelería.

La historia de esta cafetería se remonta a hace bastantes años. "Era un negocio que teníamos mi hermano y yo", cuenta Manoli Sicilia, que recuerda que "él solía estar en el bar y yo en una tiendecita pequeña que tenemos al lado". El negocio de la familia Sicilia sufrió un parón, pues Manoli emprendió camino profesional en la construcción, como delineante, aunque hace ya siete años que regresó al negocio en el que pasó muchos años, ahora ya en solitario. "Después de casi diez años cerrada, y con la crisis que vivió la construcción, ya vamos camino de los sietes años desde que volvimos a abrir", cuenta esta cordobesa, que al reabrir su cafetería se encontró con esa incertidumbre de la respuesta del público.

Dos clientas, en el interior de la Cafetería Sicilia. Dos clientas, en el interior de la Cafetería Sicilia.

Dos clientas, en el interior de la Cafetería Sicilia. / Jordi Vidal

"Por suerte, los clientes que habíamos tenido de toda la vida y que nos conocían volvieron enseguida al abrir de nuevo el negocio", cuenta Manoli Sicilia, que cree mucho en el "boca a boca, porque es la mejor publicidad que puede tener un negocio y la que nos hizo recuperar a muchos clientes que ya nos conocían y que fueron volviendo al ver que empezábamos de nuevo con el negocio".

De esa manera, la Cafetería Sicilia ha vuelto a hacerse un hueco con sus desayunos, sus tapas al mediodía y sus café a media tarde. Abierta desde las 7:00, esta cafetería cuenta con una buena oferta en tostadas y unos precios acordes a cualquier bolsillo. Y es que desde 1,70 euros se puede desayunar un café y media tostada en un local que por las mañanas es un punto de encuentro de vecinos del barrio, así como de numerosos trabajadores de la zona.

Conforme avanza el día y hasta las 15:00, en la Cafetería Sicilia se pueden disfrutar también de las tapas con las que acompañan sus consumiciones, además de una buena variedad en bocadillos. Tras un leve parón al mediodía, desde las 17:00, este establecimiento es una buena opción para tomar un café o una cerveza cuando la tarde avanza, en un ambiente cercano y relajado, propio de una cafetería de barrio donde el cliente fiel es la base del negocio y eso se nota en el buen trato que se recibe.

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