María Jesús Montero "siempre estará ahí"

Pedro Sánchez quiere a la ministra de Hacienda en Madrid, no en Andalucía, ella es la encargada de sacar adelante el Presupuesto de 2024

Gran parte del PSOE andaluz la ve como la única capaz de hacer frente a Juanma Moreno

Vicepresidenta de facto a iure

¿Por qué hay tan pocos cambios en el nuevo Gobierno?

María Jesús Montero, el martes pasado a la entrada de la reunión del Consejo de Ministros.
María Jesús Montero, el martes pasado a la entrada de la reunión del Consejo de Ministros. / Ballesteros/EFE
J. M. Marqués Perales

25 de noviembre 2023 - 12:53

Pedro Sánchez nunca le ha pedido a María Jesús Montero que regrese a Andalucía. Ni lo hizo cuando se planteó el relevo de Susana Díaz ni figura en la complicada agenda del presidente del Gobierno. Su carrera seguirá en Madrid, en el número cinco de la calle Alcalá, sede del Ministerio de Hacienda, porque es ella quien tiene una de las claves que decidirá la duración de esta legislatura -la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado de 2024-, aunque como sostiene un dirigente socialista andaluz "María Jesús siempre estará ahí". Para lo que haga falta.

La renovación de la dirección del PSOE en Andalucía no está planteada, al contrario, todos los esfuerzos de Ferraz y de Moncloa se centran en relanzar a Juan Espadas, el actual secretario general. En eso coinciden los consultados por este medio, pero si se produjera, la ministra de Hacienda no sería la primera opción porque ni ella quiere ni Sánchez se lo pedirá si no lo desea. "Y si es así, ¿por qué se habla tanto de ella?", se pregunta. La respuesta es clara, porque buena parte de la organización entiende que es la única capaz de hacerle frente a Juanma Moreno.

El PP andaluz opina, por el contrario, que Montero arrastra muchos flancos débiles. El principal es que no ha renovado el sistema de financiación autonómica que tanto criticó cuando fue consejera de Hacienda, tanto que consiguió que casi todo el Parlamento andaluz, incluido el PP, respaldase una petición conjunta al Gobierno central en el que se cifra el déficit de financiación de la comunidad en 4.000 millones de euros anuales. Pero la ministra conoce bien las cuentas y la organización de la Junta, tanto o más que el propio Moreno, su último éxito ha estado en el Tribunal Constitucional, donde ha ganado la partida a las comunidades que, como Andalucía, eliminaron el impuesto del Patrimonio.

La carrera de María Jesús Montero no tiene pausas, no ha sido meteórica pero ha ido encadenando hitos de modo constante desde que la nombraron viceconsejera de Salud en 2002 en uno de los gobiernos de Manuel Chaves. Después fue consejera, siguió con José Antonio Griñán y con Susana Díaz, aunque cambió de Sanidad a Hacienda. Sin embargo, durante esa etapa andaluza, no dejó de ser una persona ajena a los aparatos del partido.

María Jesús Montero, en 2004, junto a Manuel Chaves y Elena Salgado.
María Jesús Montero, en 2004, junto a Manuel Chaves y Elena Salgado. / EFE

Nacida en Sevilla en 1966, militó desde joven en los ambientes del cristianismo social, a los 14 años estaba en Acción Católica, se hizo más roja que el PSOE y en 1986 formaba parte del Consejo de la Juventud de Andalucía que le hacía la oposición estudiantil a Felipe González en las calles. No se afilió hasta 2007, cuando llevaba cinco años en el Gobierno de la Junta, pero esa dinámica cambió con la llegada de Pedro Sánchez, tanto que ahora es vicesecretaria general del PSOE, además de ministra y una de las vicepresidentas del Gobierno.

Desde Manuel Chaves

Desde Manuel Chaves, ningún andaluz ha ocupado tal puesto de responsabilidad en el Gobierno de la nación. Es ministra de Hacienda con rango de vicepresidenta cuarta y es posible que aún ascienda en el escalafón si, como se espera, Nadia Calviño es elegida presidenta del Banco Europeo de Finanzas (BEI). Como vicepresidenta será la encargada de dirigir algunas comisiones delegadas de ministros, aunque aún no se ha precisado cuáles serán. No obstante, como titular de Hacienda es quien tiene que encargarse de negociar con todos los ministros el nuevo Presupuesto. Y con todos los socios parlamentarios, que no son pocos: Junts, ERC, Bildu, PNV, BNG y Coalición Canaria, cada uno de ellos armados con una cuchara para rebañar en las jugosas cuentas del Estado.

Esta es la razón principal por la que Pedro Sánchez confía tanto en ella. Montero ha aprobado cuatro presupuestos en unas condiciones muy difíciles para un Gobierno formado por dos socios que, además, tiene que pactar con otros grupos parlamentarios. Ahora le toca el de 2024, que es el más complicado de todo, porque el PP tiene la mayoría absoluta del Senado y se comprobará hasta dónde llega su capacidad de veto.

Algunos militantes socialistas que han trabajado con ella en los gobiernos andaluces sostienen que Montero es una "desahogada", una política de decisiones ligeras, pero quizás sea eso una forma de abordar lo que también es una virtud, cierto voluntarismo optimista que permite afrontar las situaciones más complicadas. En eso, su naturaleza coincide con la de Pedro Sánchez, un presidente tan audaz como temerario que ha escapado dos o tres veces de la muerte política.

Relevo andaluz

El PSOE andaluz acabó desangrado con el relevo de Susana Díaz, tanto que no hay prisa alguna por la renovación de Juan Espadas, aunque sí es posible que vaya en las listas de las elecciones europeas de 2024 para favorecer un cambio. Si es así, será una decisión consensuada. Para muchos dirigentes, Montero sería la mejor opción, pero no es la que se contempla. Cada vez hay más cargos intermedios que miran al secretario provincial de Sevilla, Javier Fernández, como sustituto, aunque el reto de enfrentarse al actual presidente de la Junta, Juanma Moreno, es muy alto.

Algunos de los partidarios de María Jesús Montero destacan que la ministra de Hacienda es la única que logra poner "nervioso" a Moreno, porque conoce muy bien las cuentas y la organización de la Junta. Según se explica desde Ferraz, el objetivo de la organización se reduce ahora en reforzar a Juan Espadas, aunque tampoco se niega que si más adelante no cuajase la oposición a Moreno habría que pensar cómo y cuándo hacer el relevo.

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