Crónica

El mal tiempo desluce un Viernes Santo de valentía

  • Todas las hermandades, a excepción de los Dolores, realizan su estación de penitencia con recorridos más cortos

Palio de la Expiración saliendo de San Pablo. Palio de la Expiración saliendo de San Pablo.

Palio de la Expiración saliendo de San Pablo. / Jordi Vidal

La amenaza de lluvia ya presagiaba que este Viernes Santo iba a ser una jornada de valentía. Chubascos aislados hacían temer lo peor entre los cofrades cordobeses que tienen en este día una jornada sobria y de silencio. Sobre las 18:00 ya empezaban a conocerse las primeras noticias. La Expiración, primera cofradía de este día en salir, sí iba a hacer estación de penitencia. Lo hizo a su hora, las 18:25, y a paso rápido pero seguro haciendo que San Pablo se llenara de devotos en muy poco tiempo.

La que decidió no arriesgar fue la hermandad de los Dolores, que varios minutos antes de que tuviera que dar comienzo su estación de penitencia (18:30) anunciaba que no iba a poner a sus titulares en la calle. Otra de forma de valentía la de la cofradía servita que recibió en Capuchinos a todos aquellos que quisieran rendir tributos a sus titulares. La Señora de Córdoba no procesionó de esta forma este año, y espera ya el próximo Viernes Santo para regalar fe por la ciudad.

Sí lo hizo la hermandad de la Soledad, de la parroquia de Santiago, que a las 18:35 ya estaba en la calle para caminar hacia carrera oficial. La Dolorosa también fue a ritmo rápido y el camino de regreso lo varió para llegar antes a su templo y, que de esta forma, el patrimonio de esta Virgen que clama sola al cielo con la cruz vacía no se viera perjudicado.

La siguiente en pisar calles cordobesas fue la hermandad del Descendimiento, de la parroquia de San José y Espíritu Santo, en el Campo de la Verdad. El imponente paso de Misterio estaba en la calle apenas varios minutos después de que lo hiciera su cruz de guía. Nuestra Señora del Buen Fin siguió a su Hijo hasta carrera oficial, la cual abandonaron para acceder de nuevo a su templo también variando el recorrido para así acortar trayecto.

Finalmente el Sepulcro también decidió hacer estación de penitencia y puso en la calle, desde la Compañía, sus dos pasos, el primero, el gran sepulcro donde descansa Jesús yaciente y el segundo, Nuestra Señora del Desconsuelo en su Soledad.

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