peñarroya-pueblonuevo

Un siglo atrapado en una urna

  • Los actos por el centenario del Almacén Central cierran con el depósito de una cápsula del tiempo en la participan decenas de colectivos

Los asistentes, tras depositar sus mensajes en la cápsula. Los asistentes, tras depositar sus mensajes en la cápsula.

Los asistentes, tras depositar sus mensajes en la cápsula. / e. mauriz

Recoger el legado del municipio en una cápsula del tiempo ha sido el último de los actos organizado para conmemorar el centenario del Almacén Central, el edificio referencia del complejo industrial de El Cerco, en Peñarroya-Pueblonuevo. Más de medio centenar de colectivos, entre administraciones públicas, asociaciones culturales, deportivas, colegios, instituciones, grupos políticos y medios de comunicación, entre los que estuvo el Día, participaron en esta actividad, en la que cada colectivo introdujo en una caja un recuerdo, foto o un mensaje para las generaciones futuras.

Los participantes describieron la situación de la localidad con la idea de que dentro de cien años, cuando se cumpla el segundo centenario del Almacén Central, se abra la cápsula y se pueda comparar cómo ha evolucionado el municipio en ese siglo. La urna se selló y fue depositada en una zona que se habilitó dentro del edificio, sobre la que se puso una placa que conmemora tal efeméride.

El proyecto ha tenido un gran calado dentro de la sociedad peñarriblense, y la muestra fue la alta participación de todos los colectivos, que no dudaron en tomarse una foto y redactar su mensaje para las futuras generaciones. Así se culminó un año repleto de actividades con el que se ha querido rendir homenaje a este edificio eiffeliano símbolo del desarrollo industrial que tuvo el municipio.

El Almacén Central se construyó en el 1917 y fue diseñado por el gabinete Gustave Eiffel. Actualmente, está adaptado para su uso como museo del ferrocarril y de la minería. Tiene una capacidad aproximadamente de 14.000 metros cuadrados, construidos a base de remaches roblonados, que no soldados, señal de identidad de este arquitecto, de igual manera que la Torre Eiffel.

En sus inicios este almacén, con su propio nombre indica, era utilizado para guardar todo tipo de materiales y herramientas, desde donde se transportaban por el Cerco. Destaca por su luminosidad natural, que se consigue mediante la cubierta en dientes de sierra. El ferrocarril llegaba hasta el Almacén Central, por lo que en su interior se encontraba la vía ancha.

En la jornada de ayer, aprovechando la afluencia de público, también se celebró el sexto Día del Cerco. Como en las ediciones anteriores, se volvieron a encender las nueve chimeneas de este espacio ante el asombro de los asistentes, y aún más de los más pequeños, que poco a poco están empezando a descubrir lo que fue este espacio y la trascendencia que tiene para el municipio. Los pequeños colaboraron con una suelta de globos para darle más colorido a esta actividad. Por último, el Ayuntamiento presentó la revista Retratos, que recoge más de 300 fotografías del periodo que va de 1840 a 1980.

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